Columnistas

Una guerra fría muy caliente

Por Denes Martos (*)

«El verdadero presidente es el que controla el teleprompter
Elon Musk
CEO de Tesla y de Space X

«Como puedes ver, mi querido Coningsby, el mundo está gobernado por personajes muy distintos a los que se imaginan aquellos que no están detrás del telón.»
Benjamin Disraeli (1804/1881)

Henry Kissinger – que cumplirá 99 años dentro de 8 días [1] y podría llegar a los 100 el año que viene si ni Mefistófeles quiere recibirlo todavía – escribió en 2014, cuando se produjo la crisis del Euromaidan y el golpe de Estado que derrocó al presidente ucraniano Yanucovich: “Occidente debe entender que Ucrania no es un país extranjero para Rusia. La historia rusa comenzó con la Rus de Kiev, y la religión cristiana ortodoxa rusa se extendió desde allí. [2] Ucrania ha sido parte de Rusia durante siglos, y su historia está entrelazada con la de los rusos aun antes de eso«. Más recientemente, Richard N. Haass, presidente del influyente CFR [3] norteamericano, afirmó en 2020 que las fronteras orientales de la OTAN no debían trasladarse a las fronteras de Rusia. Incluso rusos muy poco amigos del comunismo soviético como Alexander Solzhenitsyn o Joseph Brodsky insistieron en que Ucrania era una parte integral de la Historia rusa y de Rusia. Del lado norteamericano podríamos agregar a otros pensadores políticos, como John J. Mearsheimer, [4] quien en un ensayo de 2014 y en varias entrevistas periodísticas trató de explicar al público occidental por qué la expansión de la OTAN hacia el Este es no podía ser aceptada por Rusia. [5] Y a todos ellos hasta podríamos agregar a Michael Hudson, economista, profesor y comentarista económico norteamericano quien ha analizado las probables consecuencias económicas de la actual guerra Ruso-Ucraniana. [6]

Según Hudson y la mayoría de los analistas serios, para los rusos la crisis actual no es una cuestión económica, sino una cuestión de seguridad. Para Occidente la lectura es diferente. Una de los temas cruciales que deberíamos analizar para aportar algo de claridad al dilema serían las consecuencias de la crisis. Y en este sentido afortunadamente no hay muchos velos para correr ya que los datos están bastante a la vista: la consecuencia principal es un enorme aumento de los precios en las áreas de la energía y los alimentos, incremento que está poniendo a muchos países poco desarrollados en una posición crítica. Debido a ello, estos países se verán obligados a recurrir al FMI para obtener un préstamo, y – como siempre – el FMI exigirá ciertas medidas a cambio de los préstamos que otorga como, por ejemplo, leyes para abaratar la mano de obra, privatizaciones y apertura del país al capital occidental. Con lo que los países endeudados quedarán expuestos a las políticas del FMI, el cual, como todo el mundo sabe y admite, representa y defiende los intereses geopolíticos del Poder Financiero internacional.

La propaganda oficial insiste en querer hacernos creer que la guerra es entre ucranianos y rusos. Y no es así. Es una guerra de Estados Unidos contra Rusia en la que los norteamericanos utilizan a los ucranianos de carne de cañón para dirimir el conflicto entre Rusia y la OTAN. El Poder Real que domina la política formal norteamericana está dispuesto a dar la batalla hasta el último ucraniano para consolidar el control de la plutocracia financiera sobre todo el mundo occidental y para asegurar un orden mundial unipolar gobernado desde los Estados Unidos. Lo dijo claramente Janet Yellen [7], la Secretaria del Tesoro, el pasado 13 de Abril en su disertación ante el Atlantic Council. [8]Esta es una guerra de Estados Unidos contra Rusia en la que los norteamericanos utilizan a los ucranianos de carne de cañón para dirimir el conflicto entre Rusia y la OTAN.

No es ningún secreto para nadie que, en última instancia, esta política será autodestructiva. Prácticamente todos los políticos y militares norteamericanos advierten: «No queremos que Estados Unidos se dispare un tiro en el pie«, y es evidente que todos están preocupados por el efecto búmerang que tendrán las sanciones contra Rusia. Pero sucede que el Departamento de Estado y los neocons de seguridad nacional a cargo de la guerra de la OTAN no consultaron con los militares sobre los planes relacionados con el conflicto y se han despertado muchas dudas en las fuerzas armadas norteamericanas. Pero en público los militares no hablan. Nadie pidió su opinión y, por lo tanto, se supone que no deben meter la nariz en donde no los han llamado.

Viendo la cuestión desde el lado opuesto surge la pregunta de si Rusia podrá sobrevivir a las sanciones. En ese sentido hay que tener presente que Rusia es bastante autosuficiente. Gracias a eso sobrevivió al sacudón de los años 90 cuando se derrumbó la URSS; aunque es cierto que no sin problemas. Pero ahora no está sola como en aquella oportunidad. Cuenta con un apoyo – discreto y condicional pero apoyo al fin – de China, India y otros países. Además, en el Kremlin ya maduró la decisión de cortar lazos con Occidente, pero la lucha – más allá de la estrictamente militar – no terminará este año ni el año que viene; de hecho, de una forma u otra puede tardar décadas.  Lo probable es que Europa y América del Norte por un lado, y Eurasia por el otro, se constituyan en áreas de interés separadas. El resto del mundo tendrá que decidir si quiere (o puede) construir una Tercera Posición independiente, o bien y por el contrario, tendrá que ver cómo hará para acomodarse otra vez a un escenario internacional esencialmente bipolar.

Lo probable es que Europa y América del Norte por un lado, y Eurasia por el otro, se constituyan en áreas de interés separadas.

Hay que entender que, más allá de los discursos policorrectos de rigor, Occidente no está gobernado por la democracia declamada que hoy en día hasta ya resulta tan inviable como lo fue el socialismo procomunista soviético. Occidente está gobernado por los plutócratas y sus aliados que constituyen el poder real que domina al poder democrático formal cuya función principal es la de diluir responsabilidades y proteger al Estado Profundo que ejerce ese Poder Real.

En Estados Unidos esto, que es algo sabido desde hace mucho tiempo, se está volviendo cada vez más inocultable por lo evidente. Incluso una especie de excepción a la regla como Donald Trump sirve como prueba del poder de ese Estado Profundo que domina al Estado formal. A lo largo de toda su gestión Trump nunca pudo disciplinar a los que controlaban al Departamento de Estado y a la CIA e ignoraban con total impunidad las órdenes presidenciales. Para no hablar del violento y más que manifiesto sabotaje mediático y legal con el que destruyeron la campaña electoral de su reelección.

Hoy, más que nunca y de un modo muy parecido a lo ocurrido antes con un sujeto absolutamente inepto como George W. Bush, es obvio que el presidente de los Estados Unidos no es más que un títere del Estado Profundo. El discurso mencionado de Janet Yellen fue muchísimo más explícito en cuanto a la verdadera política norteamericana para con Rusia que las declaraciones públicas a veces casi indescifrables de un presidente como Joe Biden. Tal como lo señaló con bastante sentido del humor Elon Musk, una persona que conoce bien el paño: «El verdadero presidente es el que controla el teleprompter» [9]. Quítenle a Biden la pantalla en la que está escrito lo que debe decir y lo único que obtendrán son balbuceos.

Pero Estados Unidos no es el único país en el que el Poder real detrás del Poder formal domina las instituciones y las estructuras políticas. Los Estados Unidos constituyen solo la base de operaciones de una plutocracia internacional. En todo Occidente, por vías directas e indirectas, esa plutocracia ejerce su poderío tanto sobre los Estados pero, al mismo tiempo, también sobre todo el resto de las sociedades que se hallan en el área de interés norteamericano. Sobre las masas principalmente través de los medios de comunicación y sobre las élites mediante la mayoría de los centros de conocimiento y las universidades. La fabricación deliberada de una «opinión publicada» concordante con los intereses plutocráticos y la imposición de valores y teorías académicas sustentadoras de esos mismos intereses no solo contribuye a consolidar el sistema a nivel internacional sino que lo hace prácticamente impermeable a la crítica y a las propuestas de vías alternativas.

Ningún sistema sociopolítico, por más sofisticado o por más autoritario y dictatorial que sea, es totalmente inmune a una oposición revolucionaria y el demoliberalismo plutocrático occidental no es una excepción.

Es evidente que, bajo estas condiciones, el sistema aparece como un entramado de intereses casi completamente blindado contra cualquier intento de modificación. Pero no es tan así. Ningún sistema sociopolítico, por más sofisticado o por más autoritario y dictatorial que sea, es totalmente inmune a una oposición revolucionaria y el demoliberalismo plutocrático occidental no es una excepción. El avance tecnológico – especialmente el que se ha producido en el área de las comunicaciones vía Internet – ha barrido con la dificultad de publicar ideas y propuestas que existió hasta las últimas décadas del Siglo XX debido a la necesidad de grandes inversiones para lograr una infraestructura acorde con la necesidad de producir un material de difusión capaz de llegar a un considerable número de personas. Internet es uno de los talones de Aquiles del sistema por donde es factible alimentar una Revolución Cultural que puede demoler los fundamentos intelectuales y argumentales del sistema actual.  Es cierto que todavía Internet está en estado experimental en muchos sentidos, pero la verdadera histeria con la que los dueños de los espacios de opinión en la red tratan de censurar toda manifestación contraria a los cánones permitidos revela bien a las claras el temor del sistema ante la difusión de contenidos contrarios a los preceptos oficiales.

Vivimos en una zona euroatlántica que alguna vez fanfarroneó con denominarse «Mundo Libre». Pues el velo ha caído y hoy hasta los que creyeron en el mito pueden ver la verdadera cara del régimen. Y esa auténtica cara revela que la llamada democracia es, en realidad, la dictadura de los dueños de la democracia que se está volviendo cada vez más despótica a medida en que empieza a ser desafiada y a cosechar fracasos sin poderlos ocultar.

Muchos se están preguntando qué se puede hacer al respecto. Lo siento, pero no hay respuestas fáciles, ni modelos del pasado sencillamente trasladables al presente mediante simples fotocopias ideológicas, ni pócimas milagrosas que resuelvan todo de la noche a la mañana.

Lo que se necesita en forma prioritaria es un modelo sociopolítico basado sobre valores respaldados por milenios de tradición cultural. Un modelo que permita la construcción de un orden natural lo suficientemente sólido como para ser duradero y despojado de los delirios decadentes y hasta degenerados de la actualidad. Teniendo eso, la Revolución Cultural estará a un paso y, una vez difundida la misma, será cuestión de desmontar buena parte de lo existente hasta encontrar los fundamentos firmes de nuestra auténtica cultura para luego barrer los escombros y construir un Orden sociopolítico acorde con la idiosincrasia, las necesidades y las reales posibilidades de los pueblos de Occidente.

Y más vale que nos decidamos pronto actuar porque, en un mundo fuertemente bipolar en crisis como el que previsiblemente se viene, quienes no consigan ser realmente soberanos solo podrán optar por elegir la potencia ante la cual rendirse. Esta conclusión no es opinable. Es lo que dice la primera regla de conflicto de la Ciencia Política[10]

Como se ha dicho muchas veces: en política no existen soluciones fáciles; solo hay mejores y peores alternativas.

Y la actualmente vigente, con su degradación y su decadencia, es probablemente una de las peores de todas las imaginables.

NOTAS

[1] )- Nació el 27 de Mayo de 1923.

[2] )- Vladimiro el Grande (980-1015) introdujo la fe cristiana en Kiev en el año 988.

[3] )- CFR: Council on Foreign Relations (Consejo de Relaciones Exteriores).

[4] )- También miembro del CFR y profesor de la Universidad de Chicago.

[5] )- https://lanuevaeditorialvirtual.blogspot.com/2022/04/john-mearsheimer-por-que-occidente.html

[6] )- https://mronline.org/2022/05/13/economist-michael-hudson-on-decline-of-dollar-sanctions-war-imperialism-financial-parasitism/

[7] )- https://www.worldjewishcongress.org/en/news/obama-to-nominate-jewish-economist-janet-yellen-as-new-fed-chief

[8] )- https://www.atlanticcouncil.org/news/transcripts/transcript-us-treasury-secretary-janet-yellen-on-the-next-steps-for-russia-sanctions-and-friend-shoring-supply-chains/

[9] )- https://twitter.com/bennyjohnson/status/1526534696758398976

[10] )- https://denesmartos.blogspot.com/p/fundamentos-aires-abril-2000-indice-1.html

 

(*) Politólogo, consultor nacional e internacional, analista de riesgos, escritor e investigador

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