Política

Oposición de juguete: el kirchnerismo duro se metió en las filas de Neuspiller

La foto bien podría pasar como una más entre las cientos (o miles) que los precandidatos de todos los partidos acumulan en sus redes sociales, en el convencimiento de que este despliegue visual seduce y  se traduce, indefectiblemente, en votos.

Y si bien cada quien puede creer en lo que se le cante a la hora de encarar su campaña – hasta en que sólo hay vida en el empleo público-, esas imágenes que pueden parecer hasta inocentes, con un grupete posando al aire libre, en algún jardín o parque, mostrándole a la web lo felices que son al militar en tal o cual espacio, arriesgan que un observador atento descubra uno que otro dudoso personaje, no muy sincero en  cuanto a militar adhesión a ese espacio.

Es el caso de Sebastián Neuspiller, que siempre que aparece en una foto coral tiene al lado a alguno de estos personajes que son más un dolor de cabeza que un camino pavimentado al triunfo electoral. Uno de ellos es Damián Pérez, que supo ser su mano derecha en la administración de los «fierros» (fondos) de campaña y que ahora, corrido de la actividad, enfrenta una investigación penal justamente por ese tema.

El otro, y aquí es donde se desmorona una vez más para «El Dandy» su discurso opositor, es un ultra kirchnerista/camporista, o al menos lo era hasta hace diez minutos, a juzgar por las fotos que pudieron rescatarse (porque eliminó la mayoría)  donde aparece, por ejemplo y un poco más robusto, en medio de una movilización con colectivos y todo, portando banderas con la cara de CFK y un cartel que reza «Macri gato de Obama».

Se trata de Cristian Dietz, un desconocido para la población en general y también para el mundillo político. Se presenta como empresario, con una constructora y una agencia de seguros, y le encanta el café que sirven en un living del kilómetro 50 y en un bar ubicado al frente del Memorial, sobre colectora. Y su filiación parece clara: dice ser amigo de José Albistur, el rey de la publicidad callejera en CABA por sus vínculos con Rodríguez Larreta, e íntimo amigo del presidente, a quien le presta el departamento de Puerto Madero como vivienda.

También se jacta de su ligazón con el ministro de Vivienda Jorge Ferraresi, que lo habría beneficiado con obras para su constructora, y le dice a quien quiera escucharlo que atendiendo a la relación entre el delfín larretista Santilli, el dirigente amarillo Agustín Forcieri y el propio Albistur, en breve comenzarán a bajarle fondos para una campaña en la que él mismo, Dietz, reemplazaría a Neuspiller como candidato del espacio en caso de que el médico «no traccione». Mientras tanto, el empresario dice que se encarga de reunirle votos a Diego Santilli entre los pastores evangélicos.

Incluso cuenta intimidades de «El Dandy» como que la dueña de la casa que alquila en un country de la zona lo quiere desalojar por las quejas vecinales sobre ruidos molestos, y ostenta un estilo de vida que sorprende a los que lo conocen de antes: vacaciona en Punta del Este, esquía en Bariloche, y se mueve en un BMW.

Ahora bien, más allá de las consideraciones sobre el personaje en cuestión, su cercanía al concejal Neuspiller no hace más que confirmar las presunciones en cuanto a su rol de opositor al gobierno comunal, kirchnerista acérrimo. Cómo entonces no dar por válidas aquellas versiones que hablan de un acuerdo entre el ex futbolista y De Achával para una suerte de alternancia en el sillón de Lorenzo López, como para que parezca una democracia. O a esa orden que resonó en las últimas elecciones para levantar la fiscalización de las mesas y que determinó que Juntos quedara muy por debajo de lo obtenido por un Nicolás Ducoté perdidoso.

Quién sabe. Por de pronto, Neuspiller sigue en la suya, y parece no conocer con quienes se rodea. O lo sabe, y no le importa.

 

 

 

 

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