Provincia

Concejo Deliberante: una presidente que no preside, una sesión que no sesiona, y 100 proyectos arrumbados

El Concejo pilarense sesionará hoy sólo para aprobar el acta de lo actuado en la reunión anterior. El pretexto para la inactividad: el cierre de listas de este fin de semana aunque los motivos para el quietismo que se observa en el cuerpo son muy otros.

Obligada por el reglamento, la presidente Claudia Pombo decidió, a regañadientes, convocar a una nueva sesión del Concejo Deliberante local que, como si estuviésemos en plena pandemia, y a contramano de lo que ocurre con la gran mayoría de los laburantes, que más allá de virus y contagios se levanta todas las mañanas para ganarse el pan, se desarrollará vía zoom (desde la comodidad de sus livings) para tratar… nada.

Es decir, los contribuyentes deben continuar sosteniendo un cuerpo que no trabaja para los vecinos sino para la clase política, muy ocupada -y preocupada- por el cierre de listas, lo que les concentra la mayor de las atenciones.

Y a tal punto la conformación de las listas ocupa sus mayores desvelos, que ni siquiera se reúnen las distintas comisiones, lo que se traduce en la falta de expedientes y proyectos sobre todo por parte del oficialismo, ya que desde la oposición más de 100 iniciativas duermen el sueño de los justos en el cajón de la presidencia, impedidos de ver la luz de acuerdo a la orden del intendente De Achával a través de la jefa del bloque del Frente de Todos, Lourdes Filgueira, convertida a estas alturas más que en una concejal en la virtual primera dama del municipio, ya que, según dicen, «después de Federico, es la que manda». Y no sólo en el Concejo.

A tal punto la autoridad de Filgueira, que Pombo debe soportar que el intendente no le conteste ni el teléfono, ya que para cualquier eventualidad está la joven Lourdes, ojos, oídos y lengua de De Achával.

El destrato es notable, pero la presidente se allana mansamente en público, aunque hay que escucharla en privado, cuando despotrica contra sus socios del Frente y amenaza con que «ya van a ver el quilombo que se va a armar si no cumplen lo que le prometieron a Jorge». «Jorge» es D´Onofrio, su padrino y mentor, su protector y guía, y aunque no se sepa muy bien qué le prometieron, ella está convencida de que la intervención del massista alcanzará para cambiar su desairada situación o la de su hermana Roxana, a quien se le vence el mandato en su banca.

El caso es que aún cuando Pombo no vacile-siempre en privado- de calificar a De Achával y sus adláteres con los peores epítetos, cumple al pie de la letra con la decisión de perjudicar a los opositores, y hacerlos ver como unos vagos a los que no les importa Pilar rechazando el tratamiento de todos y cada uno de los proyectos que presentan.

Tal vez el tratamiento que recibe de sus «compañeres» tenga que ver con el hecho de que llegó al Concejo y a la presidencia a despecho de un pendiente juicio oral por sus desmanejos en un Registro de la Propiedad Automotor, oportunidad en la que se «perdieron» varios miles de pesos que debieron ir al Estado. Claro, como si fuera la única de la dirigencia local -y hasta del propio Concejo- que tiene cuentas pendientes con la justicia.

Quién sabe. Lo cierto es que Pombo confía en revertir esta situación y busca mostrar una imagen conciliadora (a la oposición le justifica el veto a sus proyectos responsabilizando al gobierno, especialmente a Filgueira), mientras en público adhiere en un todo a la política oficial.

O quizás sólo busque dejar su huella en el Concejo para la posteridad.

(A.S:)

 

 

 

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