Provincia

Elecciones, las primeras horas: en Pilar faltaron autoridades y mucho puntero trabajando a destajo

Hasta este mediodía, el panorama que presentaba el distrito en las primeras horas de este domingo, en general, era de tranquilidad, aunque se observaron situaciones que no condicen demasiado con el espíritu democrático que debería predominar en actos como éstos.

En principio, que las autoridades de mesa lleguen tarde o no lleguen y haya que recurrir a los primeros de la fila, no es nuevo, y se repite elección tras elección, lo mismo que los establecimientos escolares abiertos casi una hora después de la determinada para el inicio del acto, justamente por aquellos faltantes.

Y aunque no es una novedad, sorprende la falta de compromiso cívico, ya que se calcula que en la provincia, de 18 mil autoridades de mesa convocadas, faltaron cerca de siete mil. Quizás los ausentes sean los mismos que repiten hasta el cansancio que «los políticos son una porquería» o que «en este país no se puede vivir con estos políticos» desde la comodidad de un domingo con asadito, cerveza y siesta.

Otro dato folklórico de elecciones es la frenética actividad de los punteros, aunque esta vez, por alguna razón que desconocemos ya que se trata de una interna que el oficialismo no tiene, están más inquietos de lo habitual. A tal punto que junto a los carteles del Frente de Todos -a escasos metros de las escuelas- puede vérselos repartiendo boletas y dinero en efectivo, lanzados alegre y despreocupadamente a la lisa y llana compra de votos a la vista de todos. Es decir, repartiendo como propia, la nuestra, porque nadie puede ser tan ingenuo como para creer que sale del bolsillo del intendente De Achával o de los tragamonedas de la empresa familiar.

Lo que hay que reconocerles es el desparpajo y la desvergüenza, ya que en actos similares anteriores, por lo menos se tomaban el trabajo de visitar casa por casa y ahí entregar boletas y billetes. Ahora, no sólo lo hacen a plena luz, blanqueando esta repudiable metodología, sino que también establecieron lo que podríamos llamar un «tarifario» electoral: si tenés 16 años, podés ligar unos tres mil pesitos; si sos mayor, embolsás unos cuatro mil.

Tres mil también te corresponden si en el frente de tu casa ponés la cartelería del Frente de Todos, y si sos empleado municipal, además de obligarte a fungir como militante full time, te pagan 10 horas extras al cien por cien.

Insistimos: a los impuestos municipales que pagamos religiosamente, ahora debemos añadir el pago de las extras a los trabajadores de la comuna a fin de mes y el reparto de dinero de hoy.

También por estas horas se registra el tradicional robo de boletas opositoras, lo que demora aún más al votante, que se ve obligado a reportar el faltante y esperar que aparezca un fiscal que reponga la pila en el cuarto oscuro.

Párrafo aparte para los cierres de campaña: un dirigente de Derqui cerró el viernes por la noche, en plena veda y con fuegos artificiales, a metros de la Comisaría de la localidad. Otro, funcionario él, convocó a militantes y empleados municipales después del cierre de campaña a la Casa de la Cultura del barrio Peruzotti, donde participaron de una fiesta en la que no faltó abundante alcohol.

 

 

 

 

 

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