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Gabriel Eiriz, asesinado en su casa de La Lonja: doce años de impunidad

Este sábado a las 15, la familia y los amigos de Gabriel Eiriz volverán a marchar por lo que llaman el «circuito de la impunidad (fiscalía, municipio, policía)», para reclamar justicia por el joven asesinado el 8 de octubre de 2013.

La concentración partirá desde la Fiscalía ubicada en Tucumán 501, y culminará en la misma calle al 700, donde se procederá a la restauración del mural que recuerda la tragedia de Eiriz.

En el lugar habrá micrófono abierto, mateada y merienda, por lo que los organizadores pidieron a los asistentes «traé tu mate, reposera y algo para compartir para el momento del cierre». «Sumate a alzar la voz para denunciar con rabia la impunidad del crimen. Sumate a la jornada para seguir haciendo memoria colectiva y para recordar a Gabi con amor y ternura», agregaron.

La historia de Gabriel

Eiriz llegó de noche a la localidad de La Lonja. Estacionó el automóvil en la puerta de la casa donde planeaba instalarse con sus tres hijos. Luego, habló por teléfono con su madre. Minutos después de la medianoche, finalmente, se dirigió al acceso principal. Lo cerraría e iría a cenar. En la mesada de la cocina, dejó la bolsa de un local de comida rápida.

Dos personas lo esperaban escondidas en su propia vivienda. Cuando se acercó al portón, recibió un tiro en la cabeza. Según relataron los vecinos a la policía, vieron a los hombres escapar de la escena. Los investigadores encontraron el alambrado roto, y presumen que los asesinos aguardaban un momento puntual para disparar. El 7 de octubre de 2013, Gabriel se desplomó sobre la tierra de la calle Carlos Calvo 1700, en el barrio Los Tilos. Ese mismo fin de semana, planeaba inaugurar -con un asado- la temporada de pileta. Había invitado a su madre, hijos y hermanos.

Años después, la causa está abierta y la policía, junto a investigadores judiciales, sigue las coartadas de tres sospechosos. Entre ellos, la agente de la Policía Federal Mariela Fernanda Pérez Arguello, que primero fue imputada por amenazar a Gabriel en los días inmediatamente previos a su muerte y condenada a dos años de prisión en suspenso en 2020 por esas amenazas.

Los otros dos principales sospechosos de la investigación son las personas que Gabriel denunció antes de ser ejecutado en el patio de su casa: Amelia Storani Domínguez, dueña de la quinta Las Palmeras (que aún se ofrece en Internet) , y su inquilino de aquellos días, Ezequiel Salsamendi.

Porque a Eiriz, según asegura la familia, lo mataron por denunciar las fiestas clandestinas que se realizaban en esa quinta. Pocos días después de esa denuncia y las amenazas de la mujer policía, fue ejecutado por dos personas que no entraron a la casa, no se llevaron el auto y no tomaron nada de lo que llevaba en sus bolsillos.

Al respecto, la familia reclama que «a 12 años de su homicidio los fiscales Germán Camafreita Steffich, Raúl Casal y Federico Mercader siguen durmiendo la causa por homicidio esperando que prescriba», en tanto los cuestionamientos alcanzan al hoy intendente Federico De Achával «en 2013 Jefe de Gabinete de Humberto Zúccaro que sigue la línea política de la intendencia: no nos atiende, no nos acompaña y nos revictimiza quitando y rompiendo la baldosa colocada en memoria de Gabi»

«Familiares, vecinos/as, amigo/as de Gabi no nos resignamos. Lo que los poderosos callan, lo gritamos a viva voz», cerraron.

 

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