Judiciales

Teléfono al agua: Yofe sin estrategia judicial y a la deriva

Además de los testigos que ya declararon en la Fiscalía N° 3, que no lo dejaron bien parado, se sumó ayer la declaración de uno de sus custodios que prácticamente corroboró los dichos de los anteriores.

Este jueves, en el contexto de la causa por la supuesta extorsión agravada que involucra al presidente de la Coalición Cívica de Pilar, Matías Yofe, fue el turno de la testimonial de otro de sus custodios, el que lo acompañó a Mar del Plata mientras se concretaba el allanamiento en su casa de Villa Rosa.

Tras dejar establecido que «soy custodia personal de Matías Yofe asignado últimos días de agosto primeros días de septiembre de 2025 y trabajaba los días martes, miércoles y jueves«, y precisar que tiene otra custodia asignada «en su domicilio, la de Prefectura Nacional Argentina, que hacen 24 horas por 48 horas, siendo dos por día por lo que entiendo que son seis en total«, el policía Gabriel Toledo fue interrogado casi puntualmente sobre ese viaje a la costa en el que Yofe, según sus dichos, se desprendió de su teléfono celular arrojándolo al mar.

En ese sentido, relató que el 31 de diciembre último «me llamó Matías a las 20 aproximadamente, y me dijo que nos íbamos.  Me pasó a buscar a las 21, vino solo en el Etios personal. Nos fuimos a Mar del Plata nosotros dos solos. Manejé yo. Llegamos a las 2 del 1 de enero, y estuvimos en nosotros dos solos, no recuerdo bien la ubicación. Estábamos a veinte minutos de la playa, en un departamento y volvimos la noche del domingo 4 de enero de 2026«.

Según el testigo, «no era común» una convocatoria semejante. «Era la primera vez que me llamaba en ese horario. Me llamó, me dijo ‘Gaby tenés ropa, armá un bolso que nos vamos’. Nunca sé adónde nos vamos. Hice viajes con él, cuando estuvo en campaña política, siempre fueron de acuerdo a mi guardia o si mi compañero tenia un problema personal«.

De acuerdo al testimonio, el teléfono al mar fue después de enterarse del allanamiento en su residencia: «Tarde noche, en una playa que no conozco, pasando el faro. Salimos como  del departamento, me dijo ‘vamos a unas playas pasando el faro’. Fuimos en su auto, manejé yo. Fuimos costeando playas privadas, vimos un estacionamiento e ingresamos. Estábamos solos. Bajamos a la playa, Matías caminó por la playa, le doy siempre 3 o 4 metros de distancia aproximadamente para su privacidad. Caminaba mirando al mar, y en un momento dado, agarró su celular y lo revoleó al mar. Me llamó la atención, cómo iba a tirar su equipo de comunicación. Le pregunté ‘Matías que hacés’, me dijo ‘es una cuestión laboral’, y no indagué más. No tenia otro teléfono. Me pidió mi teléfono prestado para hablar con su familia. Entendi que estábamos lejos y se quería comunicar con sus hijos. Al llegar acá no volví a hablar por teléfono con él, no tiene otro«.

Ese mismo día, más temprano, ya enterado telefónicamente del procedimiento judicial, el custodio, que se encontraba en la calle, recordó que «toqué la puerta del departamento, le dije Mati, están allanando tu casa. Matías me preguntó cómo, porqué, le dije que estaba ahí con él, que no tenia más información que esa. Él se quedó hablando por teléfono, escuché que dijo ‘voy a llamar a mis abogadas, esto no puede ser’, y me quedé afuera el departamento por tres o cuatro horas. Me quedé ahí hasta que pude ingresar, a las 17 aproximadamente. Me permitió ingresar al domicilio, lo vi nervioso, busqué busque ubicaciones de hospitales por si le pasaba algo. Me contó que lo allanaban por una denuncia de Ormeño«.

«No me dijo nada más, no pregunté tampoco. Nos quedamos en el departamento hasta la tarde noche que salimos, fuimos a la playa y arrojó el teléfono. Estaba claro, el teléfono que arrojó es el que siempre usaba él. El resto de los días estuvo como paseando solo. Se compró un buzo porque hacia frio. Salimos a comer, no recuerdo los lugares. En un momento dado me dio a entender que lo habían citado de una Fiscalía y que nos teníamos que ir. Eso fue el domingo  a la tarde, después del mediodía. A la noche, después de comer, nos fuimos«, agregó.

Toledo dijo no conocer al denunciante de esta causa, el chofer Atilio Ormeño, ni al empresario Leandro Camani, denunciante a su vez de Jorge D’Onofrio en la investigación por irregularidades en las fotomultas, aunque admitió haber acompañado a Yofe al edificio que aquel posee en la Avenida del Libertador en CABA. «Puede ser, no recuerdo la altura, pero si. Generalmente me guía él, sino pongo la dirección en el GPS. No me acuerdo esta, vamos a muchos lugares. En Pilar, en Capital. La Legislatura, cerca de la Casa Rosada. Lo llevé, pero no recuerdo cuántas veces. Siempre me quedaba en el auto, estacionaba en la calle, depende donde encontraba estacionamiento en Capital, buscaba que sea cerca por su seguridad y permanecía ahí hasta que salía«.

Por otra parte, el custodio dijo conocer a Diego Escobar, también imputado en este expediente («sé que es parte del equipo político de Matías«).), a la abogada Albana Zóppolo («estuvo en campaña con él«), a Elisa Carrió («en dos o tres oportunidades llevé a Matias al domicilio de ella«), y a Claudio Ponce de León («lo recuerdo porque me saludó de una manera prepotente, rara, imponiendo su hombría, apretón de mano fuerte«).

Por último, interrogado si sabía a qué se dedicaba su custodiado, Toledo indicó: «Es político. No sé, no pregunto«.

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