Economía
PYMEs en crisis: cierres diarios por importaciones, y la urgencia de reactivar la economía

En un contexto económico desafiante, las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) argentinas enfrentan una realidad dura: cierres diarios impulsados por la apertura a importaciones y un consumo interno deprimido
Las PYMEs son el corazón de la economía argentina, pero en 2025 y lo que va de 2026, han sufrido un golpe tras otro. Según informes recientes, se registran entre 28 y 32 cierres de empresas por día hábil, lo que suma más de 17.000 cierres netos desde finales de 2023 hasta mediados de 2025, con una proyección de hasta 31.000 para 2026 si no hay cambios. Esto no es solo un número: implica la pérdida de unos 236.000 puestos de trabajo formales, especialmente en sectores como la industria manufacturera y la construcción.
El principal culpable es la apertura indiscriminada a importaciones, sobre todo desde China. Un 37% de las PYMEs industriales perdieron mercado frente a productos importados en 2025, el nivel más alto desde 2007, con el 73% identificando a China como la mayor amenaza. Sectores como el textil, metalúrgico y automotor son los más afectados, con importaciones de prendas chinas duplicándose y plataformas como Shein y Temu exacerbando la competencia desleal. En Santa Fe, por ejemplo, más de 2.000 PYMEs cerraron por esta razón. Y en regiones como AMBA, Córdoba y Santa Fe, los cierres masivos en textiles y alimenticias son una constante.
Esto no es solo estadística: es gente perdiendo su fuente de ingresos porque el mercado interno está deprimido y las importaciones baratas inundan todo.
Granja Tres Arroyos: una empresa de comida en crisis
Un ejemplo claro es Granja Tres Arroyos, la principal avícola del país, que está al borde del quebranto. La empresa acumula una deuda multimillonaria con bancos, proveedores y empleados, emitiendo casi 150 cheques sin fondos recientemente. Esto no solo pone en riesgo miles de pollos -que podrían morir por falta de alimentación-, sino también cientos de puestos de trabajo directos e indirectos.
La crisis se agravó con el cierre de plantas como Becar en Entre Ríos y posibles cierres en La China, afectando a 700 trabajadores y rompiendo la cadena de pagos con proveedores. Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) alerta sobre desabastecimiento en granjas y quiebres en toda la cadena productiva. Este caso ilustra cómo empresas clave en el sector alimenticio sucumben ante deudas, caída de ventas y un entorno económico hostil.
La raíz del problema es el estancamiento: el consumo privado creció solo 2,5% en 2025, pero con señales de desgaste hacia fin de año, y proyecciones para 2026 de un crecimiento modesto (2,5-4%) atado a salarios reales y crédito. El 57% de los argentinos tiene dificultades para llegar a fin de mes, y el 62% ve la economía peor que en 2024. Esto lleva a caídas en ventas: el consumo masivo está 10 puntos abajo de 2023, afectando a alimenticias y PYMEs.
La construcción en debacle: un motor apagado
La construcción, que históricamente impulsa empleo y activa sectores como siderurgia, cemento y comercio, está en crisis profunda. En 2025, el sector cayó un 25,5% interanual en noviembre, con despachos de cemento un 22% abajo. Se perdieron 100.000 puestos de trabajo desde diciembre de 2023, y las PYMEs constructoras cerraron a tasas alarmantes. Sin obra pública y con crédito escaso, el impacto se extiende: menos ventas en corralones, menos transporte y menos consumo general.



