Columnistas

Más allá del viaje de su mujer: los vicios de “casta” de Manuel Adorni

Por Nicolás Sanz (*)

El jefe de Gabinete Manuel Adorni quien es una habitual cara de la austeridad del Gobierno del presidente Javier Milei, quedó bajo la lupa  debido a una serie de contradicciones que desafían el discurso del oficialismo.

En el viaje oficial hacia Estados Unidos, el funcionario se vio envuelto en un fuerte escándalo ya que su esposa, Betina Angeletti, formó parte de la comitiva oficial a bordo del avión presidencial ARG-01. 

Este hecho no solo desató críticas por el uso de recursos públicos para fines personales, sino que también puso en evidencia un estándar de lujo difícil de conciliar con el ajuste exigido al resto de la sociedad. 

El hecho se agrava si se tiene en cuenta que la delegación se hospedó en el exclusivo hotel The Langham en Nueva York, donde las habitaciones alcanzan valores que rondan los 3.700 dólares por noche.

Ante los cuestionamientos, Adorni ensayó una defensa que osciló entre lo personal e institucional, alegando que “quería que su mujer lo acompañe” tras el desgaste de su labor diaria y asegurando, de manera insólita, que “Presidencia la invitó”. 

A pesar de sus afirmaciones sobre que el viaje no le costó un peso al Estado, la presencia de familiares en vuelos oficiales y el alojamiento en hoteles de elite contradicen las medidas de control de gastos que el propio Adorni solía anunciar desde el atril de la Casa Rosada, dejando un rastro de hipocresía en la gestión de los fondos públicos que hoy es objeto de pedidos de informes en el Congreso.

Esta conducta, que parece priorizar los lazos familiares por sobre la meritocracia pregonada, se extiende también al ámbito de las designaciones directas dentro de la estructura estatal, donde el nepotismo es moneda corriente desde que el presidente designó a su hermana Karina Milei como su mano derecha en la Casa Rosada. 

Tal es el caso de su hermano, Francisco Jorge Adorniquien fue nombrado inicialmente como asesor en el Ministerio de Defensa con un sueldo que en un principio superaba los 2,6 millones de pesos mensuales. 

La trayectoria de Francisco en la gestión mostró un ascenso hasta ser promovido a presidente del IAF, un organismo que maneja los haberes de los militares retirados, con una remuneración que, tras sucesivos ajustes, se estima en torno a los 4 millones de pesos.

Este nombramiento se produjo en un contexto de masivos despidos en el sector público y de un congelamiento salarial, lo que subraya la asimetría entre el ajuste que Adorni justifica diariamente desde la asunción de Milei y el bienestar económico del que goza su círculo íntimo gracias a los fondos públicos.

La opacidad en torno a sus finanzas personales y el uso de recursos para fines privados sumó un nuevo capítulo de sospechas tras el fin de semana de carnaval, cuando trascendió que el funcionario realizó un viaje en avión privado a Punta del Este. 

La polémica en este caso tiene que ver con la evidente desproporción entre su nivel de vida y sus ingresos declarados. Con un salario de aproximadamente 3,5 millones de pesos mensuales tras su ascenso a ministro, resulta prácticamente inexplicable cómo pudo costear un traslado privado cuyo valor de mercado ronda los 15 mil dólares. 

Al ser consultado sobre este hecho, Adorni optó por una actitud defensiva y evasiva, y aseguró que no respondería preguntas sobre su vida privada. 

Esta negativa a rendir cuentas no hace más que profundizar la hipocresía entre el funcionario que predica la transparencia y el hombre que disfruta de privilegios exclusivos, una contradicción que se vuelve aún más reveladora si se analiza el manejo de las cajas que estuvieron bajo su órbita.

Tal como reveló en su momento el portal Tribuna de Periodistas, mientras se sostenía un relato del fin de la pauta, la Jefatura de Gabinete realizó en 2024 un millonario movimiento de fondos hacia la entonces Secretaría de Comunicación y Medios liderada por Adorni. 

En aquel ejercicio, se le asignaron más de 22 mil millones de pesos, de los cuales 20 mil millones se destinaron específicamente a “prensa y difusión de actos de Gobierno”. 

Esta monumental transferencia de recursos hacia lo que en los hechos es pauta publicitaria oficial contradice la promesa fundacional de terminar con el gasto en propaganda, exponiendo que la austeridad que Adorni declama en sus conferencias no se aplica cuando se trata de financiar la construcción de la imagen del Gobierno.

Pero no es todo, y tal como también reveló Tribuna de Periodistas, como vocero presidencial Adorni realizó solo dos contrataciones, una para el seguimiento y comunicación de actos presidenciales o de interés para el Gobierno Nacional y otro para la organización de eventos, con las sombras de Daniel Vila y Daniel Scioli de fondo.

En el primero de los casos se trató de un contrato de 768 millones de pesos y la empresa adjudicataria fue Recordvision SA,, la única que logró la aprobación del Gobierno Nacional.

Se trata de la firma de Alejandro Spinello, con vínculos con el Grupo América y a la que se la puede recordar por su participación en “Futbol para Todos” durante la presidencia de Cristina Kirchner.

Recordvision SA ganó notoriedad en 2016 al ser una de las cinco empresas seleccionadas para la transmisión de partidos en el marco del programa “Fútbol para Todos”.

El gasto para la transmisión de los partidos de fútbol argentino entonces ascendió a 140 millones de pesos de los cuales poco más de 28 millones fueron a parar a la adjudicación del contrato a la empresa Recordvision.

Spinello es, además, socio de Daniel Vila al haber sido incorporado en el 2023 como accionista del Grupo América. La contratación de esta firma respondió a la necesidad de mejorar la comunicación oficial del Gobierno Nacional.

El segundo de los contratos fue a parar a Prodevent SRL cuyo costo ascendió a casi 600 millones de pesos. Se trata de la firma de Gustavo Ferrari, quien supo ser asesor general de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires mientras gobernaba el actual secretario de Turismo Daniel Scioli.

El contrato firmado por Adorni llegó después de otro que fue validado por la secretaria General de Presidencia Karina Milei que en 2024 contrató a la misma firma por más de 500 millones de pesos, desembolsando a la firma de Ferrari más de 1.100 millones de pesos.

Ello evidencia una supuesta red de direccionamiento de contratos a una persona de total confianza de Daniel Scioli por parte del Gobierno Nacional.

Es decir, más allá por el escándalo del viaje de la mujer de Adorni, el jefe de Gabinete demuestra tener los vicios de la vieja casta: nepotismo, acomodos, opacidad, direccionamiento de contratos, mentiras y despilfarro en pauta publicitaria.

 

(*) Secretario General de Redacción de Tribuna de Periodistas

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