Judiciales

Causa extorsión: así operaba Yofe sobre sus víctimas para cumplir con Del Gaiso y Camani

El expediente que sustancia el fiscal Germán Camafreitas por el delito de «extorsión agravada» que involucra al dirigente de la CC Matías Yofe, al empresario Leandro Camani y al legislador Facundo Del Gaiso, sumará estas horas un nuevo testimonio que expondrá claramente el modus operandi del «lilito» a la hora de conseguir «pruebas» que sustenten sus denuncias.

A las presiones y amenazas referidas por el iniciador de estas actuaciones -el chofer Atilio Ormeño-, aparecen ahora las sufridas por una mujer que hace varios años reside en Brasil y fue contactada telefónicamente por Yofe para declarar contra la concejal Claudia Pombo y el ex ministro de Transporte Jorge D’Onofrio en el marco de las investigaciones por presuntas maniobras con las fotomultas.

Se trata de Marta Magdalena, una psicóloga social que en marzo de 2025, recibió la llamada de Matías Yofe, que se presentó como integrante de la «oficina de Lilita Carrió» (en otros casos decía ser agente de Inteligencia o miembro del Poder Judicial), y que le preguntó si quería declarar como testigo «en la causa contra Claudia Pombo».

La mujer, que en ese momento manejaba por una ruta de Brasil, le admitió su amistad con Pombo «de más de 25 años», aunque le reconoció que no sabía «de qué le estaba hablando» ya que ella era totalmente ajena a lo que sucedía en Argentina. Pero Yofe no se amedrentó sino que insistió con sus exigencias y el diálogo, hasta entonces cordial, se tornó un tanto áspero. El «lilito» insistió con que Magdalena tenía un cargo en el Senado y que además trabajaba en una peluquería de Pilar (la ubicada en el hotel Sheraton que según Yofe era propiedad de Pombo), lo que la interpelada negó de plano y se tomó el trabajo de explicarle punto por punto.

Le dijo que como hija de una de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora -Rosa Nahir Amoedo, ya fallecida-, y a pesar de sus estrechos vínculos con organismos de derechos humanos, su familia había decidido como una forma de honrar a su hermana, su cuñado y su tío, todos víctimas de la dictadura, no aceptar jamás un cargo o cualquier ayuda del Estado.

En cuanto a su supuesto empleo en la peluquería, Magdalena le aseguró que por su amistad con la dueña -Eugenia- y como psicóloga social, lo que hacía era una suerte de asesoramiento a título gratuito para manejar conflictos y distintas situaciones entre los trabajadores del local.

No satisfecho con las respuestas de la mujer -que a todo esto seguía sin entender de qué le estaba hablando-, Yofe terminó abruptamente la charla no sin antes advertirle que la iba a «exponer en los medios». Y vaya si lo hizo: a los pocos días, en un envío del periodista Luis Majul, con foto incluida, Magdalena fue mencionada como «testaferro de Claudia Pombo» y que «vivía en Brasil».

Curiosamente, minutos después de la llamada de Yofe, la mujer fue contactada por una tal «Albana», que se presentó como periodista de una radio de Pilar y que quería una entrevista para hablar de su mamá y su rol entre las Madres de Plaza de Mayo. Magdalena, que inmediatamente relacionó una llamada con la otra, la mandó a hablar con su hermano, comunicación que nunca ocurrió.

Por otra parte, y como dato adicional, trascendió que la convocada por Yofe para fungir como testigo contra Pombo, es jubilada, vive con sus hijos en Brasil, carece de cuentas bancarias y no tiene propiedad alguna a su nombre, salvo por una casa en Carlos Paz, de la sucesión de su madre, y que comparte son su hermano y sobrinos.

También hay que apuntar que entre sus allegados, Magdalena compartió su aflicción por verse involucrada en este tema -lo que le habría causado hasta problemas de salud-, al tiempo de remarcar, como para despejar dudas, que su amistad con Pombo «nunca tuvo nada de comercial; ella jamás me pidió ni me ofreció nada», y que hace unos días regresó a la Argentina para declarar en este expediente si se lo solicita el fiscal. Caso contrario, podría presentarse en forma espontánea. Además, no descarta iniciar acciones legales contra quienes la hicieron pasar tan «mal rato».

De esta forma, se advierte que así Yofe, a pedido de sus mandantes Del Gaiso y Camani, extorsionaba a sus víctimas y no tenía límites a la hora de alcanzar sus objetivos, lo que hasta aquí la justicia parece tener largamente probado; incluso antes de escucharlo en su indagatoria de este 14 de abril.

 

 

 

 

 

 

 

 

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