Economía

Cada vez menos: de 30.000 a 9.000 tambos en Argentina en una década

El sector lácteo profundiza su concentración mientras el pequeño productor queda cada vez más afuera del negocio.

El último informe del Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA) vuelve a confirmar que el sector tambero no logra frenar su sangría: en junio desaparecieron 33 establecimientos respecto de mayo y 231 respecto del mismo mes de 2025, una caída interanual del 2,56% que se repite mes tras mes sin ninguna señal de reversión. La cifra ya no es una anomalía coyuntural: es la fotografía de una crisis estructural que lleva una década sin freno.

El dato simbólico llegó a comienzos de 2026, cuando la cantidad de tambos perforó el piso de los 9.000 por primera vez. Desde entonces, la situación solo empeoró: hoy hay 8.870 establecimientos en funcionamiento, 107 menos que en enero. La comparación histórica es todavía más elocuente y preocupante: hasta 2023 el país tenía más de 10.000 tambos, y a fines de los ochenta, más de 30.000. En apenas cuatro décadas, la actividad perdió más del 70% de sus unidades productivas.

Mientras los pequeños productores desaparecen, un puñado de establecimientos gigantes se queda con una porción cada vez mayor de la torta: según OCLA, los tambos con más de 500 vacas son apenas el 7,1% del total pero concentran el 29,7% de los animales y más de un tercio de la producción nacional de leche. En el otro extremo, el 32,7% de los tambos -los de menos de 100 vacas- sobrevive con apenas el 8,1% del rodeo y genera menos del 10% de la leche del país, una asimetría que expulsa sistemáticamente al productor chico del negocio.

El derrumbe también se refleja en el stock bovino: en junio la cantidad de vacas lecheras cayó 1,91% respecto de mayo y 0,26% en la comparación anual, hasta las 1.527.750 cabezas, más de 4.000 menos que un año atrás y más de 62.000 menos que en 2024. En la última década, el rodeo lechero se redujo a un ritmo del 1,66% anual, sin que ninguna política sectorial haya logrado torcer esa tendencia.

El único número que crece es, paradójicamente, el que confirma la concentración: el promedio de vacas por tambo pasó de 150 en 2023 a 174 en la actualidad, un salto que no refleja una mejora generalizada del sector sino la lógica de que, cada vez que cierra un tambo chico, los que quedan se agrandan.

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