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Papelón mediático: ya comienzan a verse los hilos de las marionetas

Comenzó Infobae, siguió Clarín, luego La Nación, y varios otros medios no dudaron en subirse a la ola: agentes del FBI requisaron los celulares y las computadoras de los dirigentes de la AFA, Claudio Chiqui Tapia y Pablo Toviggino, y les ordenaron regresar el 30 de julio a Estados Unidos para declarar como acusados en un proceso en su contra.

Inmediatamente la AFA desmintió la información, y con el correr de las horas el panorama fue aclarándose para darle la razón a la entidad madre del fútbol argentino. Todo lo que se contó fue falso, y fue Infobae -el mismo que anticipó la «primicia»- el primero en cambiar rápidamente de tema. Clarín insistió un poco más, lo mismo que La Nación, pero con un despliegue bastante más acotado, limitándose a «refritar» notas sobre el tema y conformándose con un que a esos dirigentes «los investigan en Estados Unidos».

Lo curioso fue la historia que los comunicadores de prestigiosos canales de noticias como TN armaron sobre la ya demostrada falsedad. Que siete agentes del FBI, todos de traje oscuro y gafas al tono, los llevaron a un cuartito donde les entregaron una citación, que, en realidad, tenía otro destinatario: el empresario Guillermo Tofoni, el denunciante compulsivo contra la AFA y especialmente contra Tapia. En rigor de verdad, Tofoni fue notificado en calidad de testigo, para que aporte documentación y sus comunicaciones con la dirigencia, a fin de sustentar su denuncia. Eso era todo: ni requisa, ni demora del avión de regreso, ni nada parecido. Y así lo demuestran las filmaciones que se hicieron en el aeropuerto de Atlanta ya que se está haciendo un documental que muestra paso a paso la actividad de la Selección, incluyendo sus viajes.

En el colmo del ridículo, y cuando ya se sabía de la mentira inicial, los distintos envíos de La Nación +, desde el mediodía hasta entrada la noche, insistían con la cuestión, y no encontraron nada mejor para sustentar sus afirmaciones, que entrevistar a… Guillermo Tofoni, que una y otra vez, en cada uno de los programas de la señal, lamentaba su pena de haber perdido un negoción cuando la AFA le retiró la posibilidad de armar los amistosos de la Selección. Es decir, una cuestión puramente comercial que la justicia local desestimó hace años y que el empresario no quiere aceptar y lo lleva al plano penal, ventilándolo en los Estados Unidos.

Lo que los comunicadores omitieron consignar es que el papel de la justicia norteamericana que fue recortado y utilizado por varios medios, es una citación judicial en la que escondieron el nombre del convocado y el motivo de la convocatoria. Pero sí se ve, dos veces, que hablan de testificar. Lo que también se sospecha -e ignoraron prolijamente- fue que el propio Tofoni le habría hecho llegar a los medios la tan mentada citación, recortada, falseando el verdadero contenido, lo que ya le reprochó otro juez: Clay D. Land, del distrito Columbus de Giorgia, le reclamó por la forma en la que filtra documentación de la causa judicial a los medios, sin autorización. Ya le ordenó que recupere cualquier documentación que haya difundido y, tácitamente, lo amenazó con sancionarlo.

Lo que no se explica muy bien es esta devoción que periodistas como Nicolás Pizzi (La Nación), Luis Majul y Luis Gasulla (La Nación +) o Jonatan Viale (TN), y punteros como el «lilito» local Matías Yofe adhieran con tanto fervor a los dichos -claramente dudosos- de Tofoni; salvo que o los financie como voceros o les haya prometido algún premio en caso de quedarse con la AFA, su sueño húmedo desde que comenzó en la entidad con don Julio Humberto Grondona. Lo concreto es que algunos de ellos, que no pueden acreditar de qué viven, ya se compraron  trajes.

La discusión de Tofoni con la AFA comenzó cuando la entidad rompió con Tofoni -World Eleven porque, según dicen los directivos del fútbol, se quedaba con el 50 y hasta el 70 por ciento de los derechos de la Selección, mientras que el nuevo representante, Javier Faroni -TourProdEnter-, se queda con el 30. Tofoni incluso llegó a ser denunciado por Clarín por esos contratos que calificó de «escandalosos».

El conflicto está planteado en varios estados, Florida, Giorgia, y eso es lo que están aprovechando los medios que apuestan por las sociedades anónimas, algo que, en otras palabras, significa la irrupción de capitales árabes, norteamericanos y de otros países en los clubes nacionales, lo que invita al lavado de dinero de la corrupción.

En enero pasado, denunció penalmente a Pablo Toviggino, tesorero de la AFA y mano derecha del «Chiqui» Tapia, por presuntas amenazas y por un supuesto desvío de fondos vinculado a la estructura comercial de la entidad.

La cuestión de fondo

Dejando de lado estas querellas puramente comerciales, detrás de este conflicto aparece no sólo la ambición por el sillón de Tapia sino también lo que mencionamos arriba: las famosas SAD, de las que Tofoni es gran defensor como arquero de Chacarita que fue.

Pero no se mueve solo en el marco de esta iniciativa a la que se oponen férreamente Tapia, desde la AFA, la gran mayoría de los directivos de los clubes argentinos, y los hinchas más caracterizados de los tablones futboleros. Gran amigo de Mauricio Macri, el primero y más conspicuo fogonero de esto de las SAD, Tofoni también se vincula activamente con el gobierno nacional -otro que aboga por convertir los clubes en sociedades anónimas a través de la Ley Bases- a través de su pareja, la diputada libertaria Juliana Santillán.

Juntos, y con el acompañamiento de Daniel Scioli, el entonces secretario de Ambiente, Turismo y Deportes de la Nación, en agosto del 2024 mantuvieron una reunión con Foster Gillett (de quien Tofoni es apoderado), un adelantado en esto de la conversión de los clubes argentinos. Ella fue el nexo con el gobierno nacional y la que anticipó que Estudiantes sería el primer club convertido en SAD en el marco de un modelo clave “para devolverle la competitividad y transparencia a nuestro fútbol”, lo que finalmente no prosperó.

Tiempo después, en diciembre pasado, la Justicia decidió imputar por lavado de dinero a Foster Gillet y a Guillermo Tofoni por movimientos recientes en los mercados de pases del fútbol argentino, pero también por distintas acciones impulsadas por el Grupo Gillet.

La causa se inició por la denuncia del fiscal federal Guillermo Marijuán en el mes de marzo y en los últimos meses la Fiscalía Nº3 en lo Penal y Económico, a cargo de Emilio Guerberoff, ordenó distintas medidas como pedidos de información a Estudiantes y a otros clubes relacionados.

Quién es Santillán

Además de compartir su vida y los negocios con Tofoni, la diputada además tiene una relación directa y de muchos años con Daniel Angelici, también amigo de Macri, empresario del juego, ex tesorero de Boca y ex vice de la AFA.

Sin embargo, lo más llamativo de Santillán es que no figura en los registros de graduados. Incluso, la diputada borró el contenido de todas sus redes sociales anterior a 2016. También borró cuentas completas. Por lo que no quedó registro público de qué hacía de su vida personal y pública antes de esa fecha, cuando ya tenía casi cuarenta años.

Pero no solo eso, en la descripción de perfil de una cuenta de X que ya no existe, allí decía ser «Doctorada en Derecho Penal, criminalista» recibida en la Universidad de San Andrés y en la Universidad Atlántida Argentina de Mar del Plata (una universidad que tiene sede en CABA, Dolores, Mar de Ajó y Mar del Plata), que tiene la carrera de abogacía de modo virtual y con una duración de cuatro años de cursada.

La idea de que efectivamente es abogada o por lo menos completó alguna carrera universitaria queda confirmada en su declaración jurada presentada en la Oficina Anticorrupción cuando asumió como diputada. Por lo tanto, se supone que si allí Juliana Santillán declara tener «estudios universitarios», es porque está recibida -o doctorada como dijo en redes- en algo.

El asunto es saber en qué, por que en los registros públicos de graduados universitarios no aparece. No se graduó en nada. En su descripción de perfil de la página oficial de la Cámara de Diputados, sin embargo, no se presenta como abogada. Lo hace como «Diplomada en Economía Austríaca».

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