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La doble moral de la antipatria que encarna Javier Milei

Por Claudio Ponce de León

El presidente se ha caracterizado, a poco de asumir, por notables contradicciones entre lo que expresa y la gestión. Pero a casi tres años de gobierno, esas contradicciones no pueden seguir interpretándose como tales.

Sin temor a equivocarnos, lo de Javier Milei tiene que ver con su doble moral natural. Es algo innato, lo lleva en su personalidad. El decir y el contradecirse sistemáticamente para lograr su objetivo a cualquier precio, hasta el más egoísta e insustentable socialmente.

Se pueden mencionar decenas de episodios como éstos, de los que los argentinos -no importa la ideología- somos testigos, pero ahora sólo nos referiremos a uno, que es quizás la peor parte de esa doble moral: el antipatriotismo reflejado en su rostro, muchas veces desencajado por el odio que pareciera sentir por lo auténticamente argentino, y sin lugar a dudas, hablo de nuestro máximo sentir colectivo, Malvinas.

Los ciudadanos asistimos a la contramarcha que tuvo que realizar el gobierno habiendo cometido un grosero error político con este tema en pleno Mundial, tratando después de colocarse en la misma sintonía que la mayor parte de los argentinos en cuanto al sentimiento por las islas. Aún así, no logró convencer, sobre todo por su visible insinceridad, y para forzar más todavía un sentimiento inexistente, no tuvo mejor idea que firmar el decreto 681 que, básicamente, modifica la Ley Migratoria para prohibir el ingreso y permitir la expulsión de extranjeros que agredan al país. La medida se centra en sancionar mensajes de odio o agravios a los símbolos patrios, aprovechando políticamente el contexto de una supuesta campaña antiargentina.

Curioso es que no advirtiera que ya hay leyes vigentes en ese sentido y en contra de la norma que establece que los decretos son innecesarios cuando el Congreso se encuentra el pleno funcionamiento.

En fin, una pantomima política más, de ésas que nos tiene acostumbrados.

Por otra parte, si el presidente quiere mostrarse como un patriota, debería responder algunos interrogantes o situaciones por las cuales los «periodistas» con los que habla, pautados desde YPF, más utilizando el dinero negro del servicio de inteligencia, como el comunicador de Mitre y América, conocido con el seudónimo de «Ernesto Farías» para la nómina, que percibiría 50 mil dólares mensuales, no pueden preguntar.

  1. El empresario sionista Eduardo Elsztain es uno de los hombres más poderosos de la Argentina y uno de los principales financistas de Milei, a quien mantuvo durante varios meses alojado en su hotel Libertador, que según las fuentes consultadas es quien guía de las narices al presidente, realizando negocios no precisamente beneficiosos para la población. Este mismo Elsztain es el dueño de la empresa internacional Raphael Advanced Defense Sistence a quien los ingleses le compraron el sistema de detección de misiles ubicado hoy en Malvinas. Entonces, qué hace el presidente sometido a un personaje de esta catadura.
  2. Porqué Milei no pide explicaciones a las empresas Navitas Petroleum (israelí) y Rockhopper Exploration (británica) socias en la explotación de petróleo en Malvinas. Ni siquiera hubo una queja a Naciones Unidas.
  3. Porqué el gobierno guardó silencio hasta que la prensa difundió el paso por aguas argentinas y sin autorización del patrullero oceánico HMS Medway entre el 5 y 8 de julio pasados para aprovisionarse en la chilena Punta Arenas.
  4. Las actividades de Guillermo Yankelevich o Guillermo Yanco, marido de Patricia Bullrich y principal agente del Mossad en la Argentina, y socio del ex montonero y traficante de armas Mario Montoto. Ambos, son también socios de Elsztain, y le venden a las FFAA nacionales distintos elementos entre los que se destaca gran cantidad de armamento en desuso, como dos unidades navales que apenas flotan, completamente desmanteladas, por las que, según se dice, se pagó cuatro veces su valor real.
  5. Por otra parte, sabemos que en Córdoba existe FADEA, un orgullo de la aviación nacional, desactivada por presiones políticas internacionales y que en la actualidad el personal técnico altamente especializado percibe el 40 por ciento de su salario. Esta empresa logró éxitos como el IA-63 Pampa III y el IA-100B, además del Pulqui y el Pucará, y sin embargo, el gobierno libertario de Milei compró diez helicópteros Black Hawk 60, ya desechados por los EEUU, que cuestan dos millones de dólares cada uno y requieren procesos de modernización antes de ponerlos operativos. Chatarra militar, que le dicen.

También podríamos referirnos a los blindados adquiridos a los EEUU y los aviones de combate a Dinamarca, también en desuso, pero creemos que hasta aquí, lo apuntado es suficiente para un presidente con el antipatriotismo necesario como para dejar esos interrogantes sin respuesta.

Estos son tiempos de máxima politización en la Argentina, y a los referentes de los espacios más importantes les sirve seguir cavando la grieta. Tanto CFK como Mauricio Macri y Javier Milei se necesitan mutuamente para consolidar el voto duro de cada uno, y sin importar el maniqueismo ridículo que te quiere obligar a uno u otro lado de esa grieta, anhelamos con fervor que el país, de una vez por todas, le diga basta a los conocidos «chorros» pero también a los «vendepatria».

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