Columnistas

Javier Milei, el odiado Banco Central y la sombra de Ricardo Arriazu

Por Fernando Ramírez (*)

Javier Milei “no da pie con bola” (equivocarse constantemente) para bajar la inflación a cero, como había prometido, a partir de primero de agosto, e intenta desviar la atención con el inextricable relato de una reforma al Banco Central, organismo que en plena campaña había dicho que iba a dinamitar o cerrar.

Milei no tiene plan antiinflacionario y lo sabe, pero -dogmático y terco- persiste en su equivocada idea de pisar el dólar y subir las tasas de interés para reducir la inflación, junto con la corrupción los dos males de la democracia recuperada en 1983.

Ahora lanzó una rimbombante reforma a la Carta Orgánica del Banco Central para “preservar el valor de la moneda” y limitar la intervención del máximo organismo monetario en auxilio de la política económica, algo que ni los ingleses y alemanes hicieron en plena pandemia, cuando salieron en auxilio para reactivar la economía.

Después de la paliza electoral que le propinó el peronista Axel Kicillof en septiembre del año pasado en las elecciones en la provincia de Buenos Aires, Milei aseguró ampuloso que bajaría la inflación a cero y la gente le creyó y logró ganar ampliamente los comicios legislativos de octubre.

Pero, curiosamente, pese a la inyección económica de los Estados Unidos, la inflación empezó a subir tenue pero sostenidamente hasta el primer trimestre de este año y se encendieron todas las alarmas en Casa Rosada y el Ministerio de Economía.

Lo cierto es que el ultimo índice de inflación fue de 1,9%, en junio, y una variación interanual de casi el 33%, muy alta, demasiado para el relato libertario, y muy lejos de las promesas electorales del jefe de Estado.

Horas antes del anuncio de Milei sobre su propuesta de reforma a la Carta Orgánica del Banco Central -insólitamente por cadena nacional-, el economista Ricardo Arriazu, uno de los “padres” de este plan económico, volvió a sembrar dudas -esta vez como nunca- sobre el presente y futuro de la economía.

Arriazu advirtió sobre una posible “corrida cambiaria” por la presión del dólar el año próximo -como suele ocurrir siempre en Argentina ante una elección presidencial-, en un año en el que se define nada menos que si el presidente Milei podrá reelegir y continuar con su modelo.

“Yo creo que la corrida va a existir; va a ser tardía, no va a ser temprana, y eso le da una enorme oportunidad al Gobierno para acumular” reservas, dijo el empresario, en un webinar organizado por BlackTORO.

Además, el economista volvió a advertir por los “bolsones de pobreza en el conurbano bonaerense” -donde mayormente se visualiza la crisis-, producto de la nueva matriz productiva diseñada por Milei y que implica un decaimiento de la industria tradicional en esa zona del Gran Buenos Aires, con cierre de PyMEs y empresas y con la consecuente pérdida de empleos.

Arriazu dijo que hay que prestar atención al desempleo y al descontento en la zona más poblada del país, con casi 11 millones de habitantes.

“Esto va a generar bolsones de descontento, bolsones de desempleo y de pobreza, justo en la zona políticamente más intensa. Hay que pensar entonces cómo se resuelve el problema, hay que hacerlo”, disparó el consultor cercano al Presidente.

 

(*) Analista político

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