Columnistas

La otra cara de Vaca Muerta: no todo lo que reluce es oro en Neuquén

Por Beto Valdez (*)

Neuquén bate récords de petróleo, recibe inversiones multimillonarias y se convirtió en uno de los motores de la economía argentina. Pero debajo del boom empieza a aparecer una realidad social bastante más compleja, especialmente en el corredor que forman Neuquén capital, Plottier, Centenario y Añelo.

El primer contraste está en la calle. Un relevamiento de la Asociación de Comercio, Industria, Producción y Afines del Neuquén (ACIPAN) mostró que el 83% de los comercios consultados vendió menos unidades. La falta de ventas aparece como uno de los principales problemas. Es decir: el récord petrolero no necesariamente se traduce en un boom del consumo cotidiano.

En Centenario la señal es todavía más concreta. Un relevamiento de la Cámara de Industria, Comercio, Producción y Turismo sobre 118 comercios, pymes y prestadores encontró que 55% esperaba nuevas caídas de ventas.

Si las condiciones se mantenían, 21% consideraba que podría tener que cerrar y otro 15% reducir su estructura. Tarifas, impuestos, alquileres y caída del consumo aparecen entre las principales preocupaciones.

La vivienda es otro cuello de botella. La llegada permanente de trabajadores y empresas presiona sobre alquileres y servicios en toda la Confluencia.

Para quienes trabajan en comercio, gastronomía, administración pública o actividades informales, competir por una vivienda en una economía atravesada por los salarios petroleros se vuelve cada vez más difícil. Plottier muestra otra consecuencia del crecimiento acelerado.

También aparece la inseguridad entre las preocupaciones barriales. En Plottier, representantes de más de 20 comisiones vecinales plantearon problemas vinculados con prevención, iluminación, monitoreo y presencia policial. La Provincia respondió anunciando una tercera comisaría, nuevas postas y cámaras.

Y después está Añelo, el caso extremo. El corazón de Vaca Muerta creció mucho más rápido que su infraestructura.

La falta de viviendas y la presión sobre agua, energía, salud, educación y servicios llevaron al propio intendente a advertir a quienes llegan buscando trabajo que no se instalen con sus familias sin tener antes un empleo asegurado.

La paradoja empieza a quedar expuesta: salarios petroleros extraordinarios conviven con comerciantes que venden menos, familias que enfrentan alquileres muy altos y ciudades cuya infraestructura corre detrás del crecimiento demográfico.

Pero alrededor de los pozos empieza a crecer otra Neuquén y muestra que el boom petrolero también trae tensiones habitacionales, sociales y urbanas que los récords de producción no logran derramar a todos.

(*) Periodista político y de investigación

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