Judiciales

Carrió en la fiscalía: pidió perdón, aunque dijo no recordar si agravió a Camafreita

Este miércoles en horas de la mañana y en completa soledad, la líder de la Coalición Cívica Elisa Carrió, compareció ante el fiscal N°3 de Pilar, Germán Camafreita para testimoniar sobre la causa que involucra a uno de sus «militantes» -así lo definió ella misma-, Matías Yofe, en una presunta extorsión agravada. Fue citada tras el informe que presentó el mismo fiscal que la denunció con que amenazó con “meterlo preso” y que avanzaría “en forma despiadada contra él”.

La presentación de «Lilita» en ámbitos judiciales coincidió con la presencia del periodista Claudio Ponce de León, convocado a una segunda testimonial aunque esta vez en la Fiscalía N° 4 a cargo de Pablo Menteguiaga, en el trámite de una causa donde Yofe también está imputado (ver nota aparte).

En la oportunidad, Carrió pidió -y obtuvo- copia de las actuaciones 14-02-013737-25 caratuladas «Yofe Matías s/defraudación por retención indebida dte: Zóppolo Cinelli Albana». Es decir, una denuncia que impediría, por cuestiones procesales, el patrocinio a Yofe por parte de Zóppolo en estas causas.

En cuanto a la declaración de «Lilita», comenzó con lo ocurrido el 2 de enero, apenas se enteró que estaban allanando la casa de Yofe. «Eran las 14, habiamos terminado de almorzar. Había mucha gente en mi casa cuando me avisaron, no puede precisar quién fue. Yo no atiendo el teléfono, pudo haber sido alguno de mis custodios y no recuerdo quién me llamó, me dijeron que estaban allanando la casa de Matías«, dijo.

Y siguió: «pregunté donde está Matias, que me llame. No me acuerdo si me habló Matias u otra persona, me dijo que estaba en Mar del Plata. Le dije a Matias: ‘Tirá tu teléfono al mar’, sin saber nada más, porque deben estar buscando documentación de la AFA. No te olvides que ahí está Tovillino y Massa, todo eso le dije a Matias. No recuerdo si me llamó o lo llamé y le dije que ya salía para su casa en Villa Rosa. Fui con un custodia, una custodia, una prima mía Silvia Ormaechea y un amigo, Guillermo Coto. En camino a la casa, hablé con el fiscal«. (Camafreita).

Carrió sostuvo que «cuando me enteré por teléfono que estaba Agustina (la esposa de Yofe) sola con la nena, ahí me enfurecí. No recuerdo haberle dicho al fiscal agraviarlo, si lo dije, le pido perdón porque no es mi forma de trato«. «Estaba desencajada más que por el allanamiento, por la madre y la hija«, explicó.

El relato de la líder de la Coalición Cívica continuó con su llegada a la casa allanada. «Había dos chicos de la DDI muy jóvenes, amables. Les dije chicos, yo soy pro poli, quiero mucho a la policía, no tengo ningún prejuicio. Le dije: ‘decile a tu jefe que quiero hablar con el jefe del procedimiento’. No sabia quién era. Solo para que me muestre la orden de allanamiento. Albana decía por hurto o robo, el fiscal me había dicho que era por extorsión. Como los chicos hablaron por handy, no contestaban, pasaron diez minutos. A viva voz digo, en voz alta a la autoridad que esté adentro, muestren la orden de allanamiento, nunca pedí que me abran la puerta sino que me muestren la orden y que preserven los derechos constitucionales de la madre y la niña. Que había violencia institucional. Lo repetí, el art 75,inc. 22 de la CN como tres veces«.

«Le volví a requerir a los chicos, así estuvimos como una hora, no tuve contestación, no tuve ni una palabra. En un momento, vino otra camioneta de Prefectura, a veinte metros de la vivienda. Caminé y me siguieron todos, mis amigos, custodias, hasta esa persona de prefectura. Pasaron cinco minutos mientras hablaba con el de prefectura, vi salir dos camionetas blancas que se escapaban a alta velocidad, con dos chicos que se subieron en la camioneta. Eran dos chicos jóvenes en la caja«, agregó.

En este punto, Carrió insistió con que «nunca se presentó, estaba la abogada, estaba yo. No pude ver la orden de allanamiento, ni al director del procedimiento. Me presenté en carácter de abogada con patrocinio de Albana. No estaba presentada porque no sabia de la causa. Tenia
un poder de Matias y Agustina, no tengo matrícula de San Isidro, por eso estaba Albana«, a quien «le dije ‘escribí’. No hubo un solo protocolo ni se exhibió para el tratamiento de la mujer que no era la denunciada, para la beba de tres meses. Nunca se me mostró una orden, salieron escapando, esto tiene que ser sancionado, es una ausencia de estado de derecho total. A Agustina si, pero la autoridad no me la mostró a mi. Se escaparon, salió Agustina diciendo que la habían violentado, fueron irreproducibles las cosas que dijo. Ella declarará mejor, dijo que le dijeron que si seguía jodiendo la iban a esposar, le iban a sacar a la bebé con minoridad«.

Curiosamente, «Lilita» advirtió que «yo lo grabé pero lo borré, tendría que verificarlo«, al tiempo que aseguró que «denuncié la violencia institucional a todos lados, al Procurador General, un mensaje a vos, al secretario del Juzgado Federal de Campana, que no se si estaba bien escrito, lo escribió Albana, no sé escribir a máquina. Me retiré, hablé con el Fiscal de nuevo, le dije
que venia el lunes«.

También recordó que «me crucé con Jesús en ese momento, el custodia de Matías, que me
dijo: Qué pasó? ¿Lo capturaron? Ahi yo llamé al Fiscal para saber que pasó, si iban a capturar. Le dije que terminó el procedimiento, ya está todo bien. Llamé a Matías con más razón lo de ‘tirá el teléfono’, no por el teléfono en si, sino para que no se indague con el periodismo, como asesora legal fui yo«.

«A su derecho de defensa, le dije andá y entregate. Hablé con usted y le pregunté si también me iba a detener а mi, si me iba a allanar. Me dijo que no había orden de captura para mi ni para Matías, me dijo que si quería, me atendía en la fiscalía. Pero no había nadie en ese
momento, solo hablaba por teléfono con el Fiscal que no estaba en el procedimiento. El Fiscal me dijo que después de las cinco de la tarde podía atenderme en la Fiscalía, ahí fue cuando le dije que venia el lunes. No sé los horarios, son horarios relativos, había sol, no uso reloj. Creo que vino Albana, la que vino a la Fiscalía fue Albana», precisó.

Por último, Carrió dijo conocer a Yofe «porque milita con nosotros. Es un grupo de oración al Santísimo. Es amigo de mi hijo que también es adorador al Santísimo; es un chico bueno, valiente y audaz«, en tanto preguntada si había aceptado el cargo para ejercer su defensa contestó: «No, no había aceptado el cargo en ese momento, iba a venir después a la fiscalía».

La declaración de Carrió abrió distintas puertas, y ninguna demasiado beneficiosa para con su ahijado político. La primera, la del consejo de deshacerse del teléfono arrojándolo al mar, lo que lleva indefectible y al menos avisado a preguntarse qué habría de comprometedor en el aparato. La segunda, el borrado de la grabación que dijo haber registrado ella misma con la esposa de Yofe como víctima de «violencia institucional». Tercera, el reconocimiento tácito de algunas conductas impropias de su dirigente, al pedir las actuaciones de la denuncia que la propia Zóppola le efectuara hace un tiempo por «retención indebida».

 

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