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De 18 medidas que tomó Milei, la gente considera que 13 fueron erradas según una encuesta

La imagen del presidente Javier Milei atraviesa un escenario adverso, marcado por el predominio de las opiniones negativas sobre su desempeño y una evaluación desfavorable de su gobierno.

Así lo refleja el último informe de Latam Pulse, elaborado por AtlasIntel y Bloomberg, que relevó la opinión de 2.067 adultos en Argentina. De acuerdo con los resultados, el 57,2 por ciento desaprueba la gestión presidencial, frente a apenas un 38,5 por ciento que la aprueba, una diferencia de casi 19 puntos porcentuales que expone las dificultades del mandatario para sostener el respaldo social a su proyecto político.

El panorama tampoco mejora cuando se consulta por la evaluación general de la administración libertaria. El 54,2 por ciento de los encuestados calificó al gobierno como malo o muy malo, mientras que solamente el 33,3 por ciento expresó una opinión positiva. Otro 12,5 por ciento consideró que la gestión es regular.

Los números muestran que el rechazo no se limita a una valoración personal del presidemente, sino que también alcanza al funcionamiento de su administración, en un contexto en el que las promesas de transformación económica conviven con crecientes cuestionamientos sobre las condiciones de vida de la población.

En ese sentido, de 18 de las medidas más importantes tomadas por la gestión de Milei, tan solo cinco recibieron el visto bueno: la eliminación de los intermediarios de planes sociales, el fin del cepo del dólar, el protocolo antipiquetes, la fusión de ministerios y la apertura de importaciones. Las trece restantes fueron mal percibidas por la sociedad, destacando como las peores la paralización de la obra pública, los recortes al presupuesto de Discapacidad y el ajuste a jubilados y PAMI.

Por otro lado, entre las principales preocupaciones de los argentinos aparecen problemas que ponen en tensión el discurso oficial sobre el rumbo del país. La corrupción y el desempleo encabezan las respuestas, con un 44 por ciento cada uno en el último registro de la serie presentada por el informe. También figuran el debilitamiento de la democracia y las instituciones, con un 35 por ciento; la situación económica, con un 32 por ciento; y los altos precios y la inflación, con un 28 por ciento.

La persistencia de estas inquietudes representa un desafío para Milei, cuya gestión deberá responder a demandas concretas que exceden los indicadores macroeconómicos y se relacionan directamente con el empleo, el poder adquisitivo y la confianza en las instituciones.

Las señales de malestar también aparecen en el Índice de Confianza del Consumidor de AtlasIntel, que registra un valor de -8,1 en la serie presentada por el estudio. El indicador contempla tanto la percepción de la situación económica actual del país, las familias y el mercado laboral como las expectativas para los seis meses siguientes. En ese marco, la desconfianza constituye una señal de alerta para un Gobierno que apuesta a consolidar su programa económico, pero enfrenta el desafío de traducir sus decisiones en una mejora perceptible para los hogares.

Con estos resultados, la administración de Milei enfrenta un panorama político complejo: la desaprobación presidencial supera ampliamente a la aprobación y la evaluación negativa del Gobierno reúne a más de la mitad de los consultados.

A ello se suma una agenda de preocupaciones encabezada por la corrupción, el desempleo y los problemas económicos, factores que condicionan cualquier intento de presentar la situación nacional como una recuperación consolidada.

En definitiva, el relevamiento expone una distancia significativa entre el gobierno y una parte mayoritaria de la población consultada, en un momento en que el oficialismo necesita sostener la confianza social en su programa.

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