Judiciales

Empresas «dudosas», funcionarios y prestanombres: las sospechosas vinculaciones del intendente

Fue secretario de Infraestructura, Planeamiento y Servicios Públicos hasta julio de 2021, cuando dejó el cargo para convertirse en apoderado y jefe de campaña del Frente de Todos en Pilar y dedicarle un poco más de tiempo a los negocios de su constructora Morro Branco S.A.

Como funcionario, Guido Bordachar (en la foto con el intendente De Achával) se caracterizó por el secretismo más absoluto: nadie -aunque se trata de documentación pública- tenía acceso a expediente alguno. Incluso hubo varios que lo denunciaron por esa manía de impedir que alguien conociera de primera mano lo que ocurría, por ejemplo, con los countrys y barrios cerrados que acostumbran a hacerle la vida difícil a sus vecinos, a esos que están fuera del perímetro custodiado por la seguridad privada. Más aún, llegó hasta a echar o trasladar empleados/as que osaban incumplir con esta premisa. Quizás sea precisamente esta virtud lo que lo hace tan apreciado tanto por el intendente Federico De Achával como por otros personajes de los que nos ocuparemos más adelante.

Ahora bien, su empresa (que no tiene siquiera una página propia en internet, apenas un apartado con la dirección, el teléfono y unas cuantas fotos), se presentó con un objeto social diverso: lo mismo atiende construcción y desarrollos inmobiliarios como actividades financieras, y se inició con apenas un millón y medio, un capital un tanto exiguo para tanto ambicioso emprendimiento.

El caso es que Bordachar, aún fuera de la estructura orgánica, parecería que sigue encargándose de la obra pública de De Achával. Los que saben aseguran que es el nexo entre las contratistas y el municipio; nadie construye en el distrito si no lo ve antes a Guido. A tal punto, que no son pocos los desarrolladores que se quejan del esquema impuesto: dicen que los «cánones» son tan elevados, que la mayoría opta por dejar las obras inconclusas. Por eso, aseguran, se ven tantas a medio hacer por todo el distrito. A su vez, lo producido por aquellos «cánones», se traducen en trabajo -mucho- para Morro Branco S.A. Aquí no falta el ex achavalista que insiste con que «así se blanquea la plata».

Lo interesante de esta historia es que Bordachar, aunque formalmente ya no está, sigue en el municipio a través de dos solícitos funcionarios: Diego Mansilla y Matías Zugasti, y, por afuera, su vínculo mas fuerte es con Cristian Germán Ojeda.

Este último, investigado por la justicia no sólo como operador del juego clandestino, sino también por sus nexos con el tándem Jorge D’Onofrio-Claudia Pombo: aparece en los expedientes que investigan a ambos por presunto fraude a la administración pública, asociación ilícita, enriquecimiento ilícito, posibles vínculos con el lavado de activos, y una red de gestores y funcionarios relacionados a las fotomultas y la VTV. A su nombre aparecen dos empresas atribuidas a la pareja: Solución en Telecomunicaciones y Token Capital.

Ojeda también es propietario de unas canchas de fútbol en donde funciona una peña de Boca Juniors, que según la justicia podrían haberse utilizado para canalizar buena parte de los fondos que la empresa Franutec le pudo haber abonado a D’Onofrio y a la concejal Claudia Pombo en concepto de coimas a cambio de los contratos de la VTV.

A su turno Franutec, creada en 2023, integra una UTE a la que le adjudicaron las zonas 5, 9 y 16 de la provincia de Buenos Aires. Eso incluye partidos como Moreno, Lobos, General Rodríguez, Mercedes, Ezeiza, Florencia Varela, entre otros, y fuentes del municipio aseguran que también opera en Pilar aunque no sólo con la VTV sino con otros negocios -como el de la construcción, por ejemplo-.

Este complejo entramado, que ya investiga en La Plata el fiscal Álvaro Garganta, permitiría a la justicia descubrir “prestanombres”, direccionamiento de contrataciones, canalización de fondos,  y la utilización de sociedades pantalla, lo que colocaría a la máxima autoridad del municipio en una posición más que desairada, porque no podría entonces alegar desconocimiento.

Y para el final, un dato sugestivo: la empresa de Bordachar comparte domicilio con las oficinas que Jorge D’Onofrio posee en el edificio Skyglass, en la calle Los Crisantemos, justo detrás del complejo Kansas.

 

 

 

 

 

 

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