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Encuesta: la economía ya no da para más

El malestar económico se profundiza, crece la impaciencia social y el Presidente pierde impacto: una encuesta nacional revela un cambio de clima que enciende señales de alerta en el gobierno.
Una encuesta nacional de marzo encendió alarmas en el gobierno: el malestar económico crece, la paciencia social se agota y la figura de Javier Milei empieza a perder uno de sus activos más distintivos, su capacidad de generar adhesión emocional.
El estudio de la consultora Tres Punto Zero, realizado sobre 1.350 casos en todo el país entre el 13 y el 16 de marzo, muestra un combo delicado: deterioro en la evaluación de gestión, fuerte pesimismo económico y un cambio en cómo impacta el Presidente en la opinión pública.
El dato más contundente es el agotamiento social frente a la situación económica. Un 59% de los consultados asegura que “ya no puede esperar más” para que mejoren sus ingresos. Ese número no aparece aislado: el 65% afirma haber llegado a su “límite de tolerancia” con la situación económica actual.
Además, el principal problema del país ya no es la inflación -que cae al 6% de las menciones- sino los bajos salarios (26,4%) y la corrupción (25,3%), con la desocupación en tercer lugar (18%). Cuando la pregunta baja al plano personal, el diagnóstico es todavía más claro: el 43,8% señala a los bajos salarios como su principal problema.
Milei: menos gracia, más rechazo
El otro dato que explica el título es el desgaste en la figura presidencial. Dos indicadores son clave:
- El 66,2% dice que Milei “no le da gracia”
- El 62,3% afirma que “ya no le sorprende”
Es decir: se diluye el efecto novedad y también el componente performático que había sido central en su construcción política. En paralelo, predominan los sentimientos negativos: 60% contra 33,8% de positivos. Y en términos de percepción, el 68% lo considera una figura “agresiva”.
La gestión, bajo presión
La evaluación del gobierno también acompaña esa tendencia: 59,8% la califica como mala o muy mala, contra 37,2% positiva. Pero el dato más relevante es la dinámica: la curva muestra un deterioro sostenido en los últimos meses, con el rechazo consolidándose por encima del apoyo.
A eso se suma otro indicador político clave: el 63,7% no cree que “sea pronto para juzgar” al Gobierno, lo que indica que la sociedad ya formó una opinión bastante definida. El clima social que describe la encuesta también incorpora expectativas de conflicto.
- 58,1% cree que hay riesgo de un estallido social
- 55% ve posible una corrida cambiaria
- 52% teme una hiperinflación
En este contexto, la cercanía política aparece fragmentada: La Libertad Avanza y Fuerza Patria están prácticamente empatados en torno al 27%, mientras que un 28,6% dice no sentirse cercano a ningún espacio.
Ese “tercio suelto” es el que termina de explicar por qué estos números preocupan: es el electorado más volátil, el que define clima y tendencia.



