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Hace 30 años, Menem vivía las mismas complicaciones económicas que Milei
Por Christian Sanz (*)

A mediados de 1996, hace 30 años, me encontraba escribiendo mi primer libro, "La mafia, la ley y el poder", que se publicó ese mismo año, unos meses más tarde.
Carlos Menem era presidente de la Nación y tenía severos cortocircuitos con su ministro de Economía, Domingo Cavallo. El plan que aplicaba el entonces jefe de Estado era muy similar al que hoy motoriza Javier Milei (que terminó en un estrepitoso fracaso, dicho sea de paso).
En aquellos días, la sociedad toleraba los feroces hechos de corrupción menemista porque estaba embelesada por la “convertibilidad”, que, no sólo permitía un dólar barato -de manera ficticia-, sino además una valorada “inflación cero”.
Cuando la economía empezó a flaquear, los ciudadanos de a pie comenzaron a prestar atención a los desaguisados oficiales, que eran ciertamente escandalosos.
El comienzo del fin fue el quiebre entre Menem y Cavallo, que se intentó desmentir una y otra vez. Ello hasta que el caso del narcoempresario Alfredo Yabrán dejó expuesto el culebrón. Todo eso derivó en la inevitable renuncia del entonces ministro de Economía (y todo lo que vino después).
Sería antojadizo comparar aquellos días con lo que ocurre en estas horas, pero la situación tiene inquietantes semejanzas. De hecho, hay un roce muy fuerte entre Milei y Luis Caputo justamente porque la economía no arranca.
Al igual que Menem, el presidente libertario niega los choques con su ministro de Economía, pero hay demasiados testigos de esa incomodidad. Sobre todo por la cercanía de las elecciones de 2027, donde Milei buscará ser reelecto.
El mandatario sabe que su principal capital es la baja de la inflación, pero también necesita que se cumpla su otrora vaticinio de abril de 2024: “La economía va a subir como pedo de buzo”.
El propio Caputo lanzó su propia predicción dos años más tarde, el 14 de abril de este año: “se vienen los mejores 18 meses”. No estaría ocurriendo.
Los indicadores económicos, que Milei insiste en negar, muestran una caída incesante de la actividad y la pérdida de miles y miles de puestos de trabajo. Las fuentes son oficiales, se aclara.
Todo ello se puede ver en tópicos como la suba del riesgo país, que es un indicador de cómo los mercados observan la gestión libertaria.
El final de la película ya lo vivimos. No hace falta mencionarlo. Solo recordar aquella frase que le atribuyen a Karl Marx: “La historia se repite dos veces, la primera en forma de tragedia y la segunda en forma de farsa”.
(*) Periodista de investigación, director del portal Tribuna de Periodistas

