Judiciales
La doble moral de Yofe, Campagnoli y Carrió

El trío supo instalar muy bien un discurso moralizador y de la lucha frontal contra la corrupción, amparado en medios de comunicación que forman parte de los intereses que se disimulan con este relato.
Lo cierto es que, más allá de las palabras y los discusiones mediáticas, se sustancia una causa penal (la 14-02019728/25) que gestiona la Fiscalía N°3 de Pilar, bajo la responsabilidad de Germán Camafreitas. Investiga la presunta «extorsión agravada» de Matías Yofe para obtener, mediante aprietes y el ofrecimiento de dinero, testimonios que comprometan a terceros en causas iniciadas, justamente, por el propio Yofe y Elisa Carrió.
Según pudo saberse, hasta el momento, lo concreto es que varios testigos que avalan la denuncia que iniciara uno de ellos, un chofer del Ministerio de Transporte provincial, colocan al presidente de la CC local en una posición más que desairada.
Un dato clave: la defensa de Yofe, hasta aquí, todavía no presentó siquiera un escrito desestimando las acusaciones, se limita a cuestionar el allanamiento del viernes 2 de enero, aunque no el planteo de fondo. Es decir, el interrogante fundamental -es Yofe un extorsionador, si o no-, sigue hasta ahora sin respuesta.
Un indicio no menor para, precisamente, esa respuesta, puede encontrarse en su propia admisión respecto a su celular (enterado del allanamiento mientras paseaba por la costa marplatense, se «asustó» y lo arrojó al mar). Los comentarios, de puro sentido común, coinciden en preguntarse si no tiene nada para esconder, porqué desprenderse del aparato.
Otro dato llamativo en el trámite de esta causa tiene que ver con el faltazo de su esposa, Agustina Cambaceres, a prestar declaración testimonial. La mujer había sido citada para comparecer en la Fiscalía N°3 el último viernes, pero por razones que se desconocen, y cuando podría haberse referido a la «violencia institucional y de género» que dijo sufrir durante al allanamiento a su casa, faltó a la convocatoria.
Al mismo tiempo, los tres dirigentes de la CC -el mismo Yofe, la legisladora nacional Marcela Campagnoli y la líder del espacio, Elisa Carrió-, van por los medios (los «propios», Clarín y La Nación) sin hablar de esta causa puntualmente. Queda a la vista, entonces, que su estrategia es sólo denostar y «escrachar» a determinados personajes, que suponen dañinos para la imagen del protegido Yofe, sin aportar absolutamente nada en sede judicial.
Tal es caso de Carrió que, estos últimos días, viene advirtiendo que «detrás de esto está Sergio Tomás», en clara alusión al tigrense Massa. El periodista Claudio Ponce de León ya le pidió que presente lo que pudiera saber de «Sergio Tomás» en la justicia, no sólo en la televisión, y que de paso que «nos lo cuente, así nos enteramos todos». «Carrió, deje de amenazar y hable, o acaso esto también debemos leer entre líneas que se trata de otra extorsión», invitó Ponce de León.
De acuerdo a lo que trascendió de fuentes de la investigación, los próximos cinco días serían muy importantes en lo que ya se entiende como la debacle judicial de Yofe, ya que aparecerían testigos que lo comprometerían aún más. En especial, uno que aludiría a encumbrados empresarios locales, que habrían sido -o al menos intentado- víctimas de extorsión.
Por otra parte, es llamativa la doble moral que muestra la diputada Campagnoli, que en coro, con Carrió y Yofe, habla de la lucha contra las mafias omitiendo que su esposo está procesado y a punto de juicio oral por tres defraudaciones millonarias mientras fungía de secretario de Obras Públicas durante la administración Ducoté.
Al parecer, y ya que hablamos de robo en la obra pública, la corrupción de Lázaro Báez es mala; la nuestra, en cambio, es buena, espiritual y hasta sanadora.
Pero no nos detengamos y sigamos con eso de la doble moral. Según algunas historias -que más adelante contaremos en detalle-, hace unos años, dirigentes de la Coalición Cívica pilarense le habrían acercado a Campagnoli diversas denuncias sobre unas supuestas andanzas de Yofe en el distrito. Entre ellas, la venta de terrenos flojos de papeles -que calificaron de «estafa»-, y la apropiación de donaciones (en efectivo y mercadería) para comedores comunitarios.
Campagnoli, dicen, optó por un prudente silencio y dejó que las cosas fluyeran. Quizás su actitud protectora haya tenido que ver con los consejos que le dio oportunamente a Yofe para acercarlo a «Lilita»: «Hacete amigo del hijo (Nacho), que quiere aprender a tocar la guitarra y vos podés enseñarle».



