Columnistas
La impunidad como eje de poder: acerca de la nueva titular de la Oficina Anticorrupción
Por Nicolás Sanz (*)

La designación de Gabriela Carmen Zangaro al frente de laOficina Anticorrupción exhibe el último eslabón de una cadena de lealtades judiciales que parece diseñada con el único propósito de proteger al Gobierno Nacional frente a un avance judicial que comienza a cercarlo.
Zangaro, cuya carrera se forjó bajo el ala del influyente ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, desembarcó en el organismo de control en un momento donde la transparencia del Gobierno pasó a ser una moneda de cambio por la supervivencia política.
La sombra de Mahiques, el hombre que no dudó en velar públicamente por los intereses del presidente Javier Milei en el marco del criptoescándalo $LIBRA, se proyecta sobre cada decisión que emane de la OA.
Precisamente fue este organismo el que, en un dictamen que marcó un precedente de absoluta complacencia, determinó que el Presidente no había cometido ilícito alguno al promocionar la criptomoneda desde sus redes sociales, ignorando las advertencias sobre el uso de la investidura presidencial para fines privados y la evidente violación a la Ley de Ética Pública.
Esta estructura de protección va mucho más allá de la Oficina Anticorrupción y la designación de Mahiques, y se encuentra con la figura del apoderado de La Libertad Avanza Santiago Viola, hoy viceministro de Justicia.
Lo que se observa a simple vista es un esquema de contención que busca neutralizar las causas activas que hoy pesan sobre las altas esferas del poder.
Mientras la oficina se apura en desestimar las denuncias contra el mandatario, el frente judicial del oficialismo se resquebraja con investigaciones que avanzan sobre, por ejemplo,Manuel Adorni por presunto enriquecimiento ilícito y desvío de recursos públicos, la causa $LIBRA y la supuesta recaudación ilegal a través de ANDIS que complica a la secretaria General de Presidencia Karina Milei.
La OA es quien, con rigor, debe investigar y aportar datos a la justicia sobre hechos y denuncias que pesan sobre el Poder Ejecutivo, pero en los hechos todo indica que, como sucedió en el caso $LIBRA, se buscará frenar los procesos judiciales
No es una apreciación meramente personal o periodística, estos alcances se perciben, más allá de las evidentes relaciones judiciales con el Gobierno Nacional, en los pasillos de la justicia porteña.
No son pocos los que deslizan que la designación de Zangaro es un capricho del propio Mahiques, a quien conoce en el ámbito profesional hace muchos años, para intentar trabar procesos y denuncias que hoy pesan sobre los principales funcionarios que comandan la Casa Rosada.
Se trata de un engranaje donde Mahiques, Viola y ahora Zangaro funcionan como los guardianes de un sistema que decidió que, para los altos funcionarios del Gobierno, la ley no debería avanzar.
En términos generales, con esta designación, la independencia del organismo de control quedó reducida a una ficción administrativa, mientras los expedientes que podrían comprometer el futuro del proyecto libertario son vigilados de cerca por quienes, en teoría, deberían ser sus mayores perseguidores, asegurando así la impunidad para los principales acusados.
(*) Secretario General de Redacción de Tribuna de Periodistas



