Columnistas

La SIDE demuestra que el gobierno de Milei incurre en los viejos vicios de la política

Por Nicolás Sanz (*)

La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) fue utilizada históricamente para cuestiones sensibles que poco y nada tienen que ver con su función, que es básicamente velar por la seguridad nacional.

Ello quedó demostrado con los atentados a la Embajada de Israel en el 1992 y a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en el 1994. Hechos que deberían haber sido previstos por la agencia de inteligencia.

Por el contrario, históricamente la SIDE fue utilizada para hacer espionajes a pedidos de los oficialismos de turno, realizar carpetazos y mover dinero «bajo mesa», siempre destinado a pagar coimas o “comprar” periodistas.

El gobierno del presidente Javier Milei prometió no recurrir a los mismos vicios de la “vieja política” y aseguró que “ordenó reconstruir el Sistema de Inteligencia Nacional, destruido por las anteriores administraciones en su afán de saldar internas políticas abusando de sus recursos”.

Sin embargo, los hechos señalan que lo dicho por el Gobierno no es más que una falsedad y que el organismo de inteligencia continúa –y continuará- siendo utilizado con los mismos mecanismos y por las mismas motivaciones que quienes precedieron al presidente.

Los diversos gobiernos supieron utilizar a la SIDE (o en su defecto a la AFI) para realizar espionaje ilegal. Lo hizo el menemismo, el kircherismo, el macrismo y tantos otros. La administración Milei no es la excepción.

Ello se desprende luego de la revelación de un Plan de Inteligencia Nacional que tiene como principal finalidad desarrollar el espionaje interno contra todos aquellos que “erosionan” la confianza en el gobierno.

Es un plan destinado principalmente a adquirir información sobre puntuales personas dentro del ámbito de la economía, la política y el periodismo. ¿Qué harán con esos datos? ¿Incurrirán en los famosos, viejos y conocidos carpetazos para evitar reveses? De ser así, ¿en qué se diferencia de la casta anterior?

El gobierno intentó desmentir este llamado al espionaje, lo hizo mediante un comunicado que en realidad no desmiente nada. Simplemente se limita a sostener que es mentira, pero no hay nada en este paper que demuestre la falsedad del plan.

Esas sospechas se vuelven aún más elocuentes con la pisada del ex jefe de contrainteligencia Antonio “Jaime” Stiuso en la renovada SIDE a través de Lucas Nejamkisun hombre que no tiene cargo en el organismo pero que nadie niega sus vínculos con la Casa Rosada.

Stiuso supo ser el hombre fuerte de la SIDE hasta que se enfrentó en el 2014 al Gobierno de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pero nunca perdió injerencia en el órgano de inteligencia y su peso, por estas horas, promete crecer exponencialmente.

Otro tema puntual es el engrosamiento de la caja, que ya fue duplicada por el Gobierno nacional que, además, intentó inyectar vía decreto 100 mil millones de dólares, hecho que fue rechazado por el Congreso.

Hoy el organismo cuenta con unos 80 mil millones de pesos de los cuales el 20% fue destinado a los fondos reservados, esa caja negra que no necesita rendición de cuenta ni reconocer destino alguno.

Todos los gobiernos utilizaron esos fondos con discrecionalidad, comprando voluntades, coimeando funcionarios y alquilando a periodistas para que hablen a favor de los Ejecutivos del momento.

Las polémicas en torno a esa caja no desaparecieron con la llegada de Milei a la Casa Rosada y, de hecho, hay denuncias, principalmente la impulsada por la diputada nacional Lourdes Arrieta, que indican que parte de esos fondos fueron a parar a las arcas de la Fundación Faro que preside el conferencista Agustín Laje.

Es una discusión que volvió en las últimas horas tras las declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel, que insistió en que no se puede recortar a los jubilados y a los discapacitados y llamó al Gobierno a ahorrar en viajes y en la SIDE.

Es que, con los fondos reservados se hacen ciertas gestiones que el Gobierno prefiere mantener ocultas, como el robo de los recursos a través de la firma Tactic de Leonardo Scatturice, de la que también forma parte la “valijera” Laura Belén Arrieta.

Se trata de un convenio que tendría un costo de 10 mil dólares mensuales pero que en definitiva es difícil de saber el monto total, puesto que los fondos reservados, tal como sostiene su calificación, revisten de un secretismo absoluto.

A ello se suma lo evidente: la “militancia periodística” al Gobierno de Javier Milei. No sería nueva la maquinaria de pagarle con fondos bajo mesa a un puñado de periodistas para que ejerzan como oficialistas en los medios de comunicación.

Así lo demostró Tribuna de Periodistas en 2007 tras una exhaustiva investigación que arrojó nombres de grandes personalidades de los medios tales como Eduardo Feinmann, Rolando Graña, Luis Viale, Raúl Kollman y Jorge Rial entre otros.

Hoy los nombres varían un poco y aparecen nuevos actores oficialistas dentro del periodismo. ¿Estarán estos, al igual que los mencionados, cobrando sus gestiones a través de los fondos reservados como históricamente se ha hecho?

Pero hay más, porque la granja de trolls mileistas en redes sociales también forma parte del cobro de dinero de parte de la SIDE. Así se desprende de puntuales conversaciones a las que tuvo acceso Tribuna de Periodistas.

En fin, la SIDE no se transformó en algo mucho mejor con los cambios fomentados por la administración Milei. Por el contrario, incurre en los mismos vicios que han protagonizado gobiernos anteriores y, como es de suponer, habrán nuevos escándalos y revelaciones en torno al organismo de inteligencia nacional.

 

(*) Secretario de Redacción de Tribuna de Periodistas. Redactor. Cronista . Editor general. Columnista político en Radio Desvelo

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