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Otra empresa en crisis en la provincia: la ex Isenbeck activa retiros y achica su planta a la mitad

Cervecería Argentina S.A., que produce en el país la marca Corona, lanzó un plan de retiros voluntarios que afectará a unos 60 trabajadores en su planta de Zárate. Con caída del consumo e importaciones en alza, la firma reduce turnos y opera al mínimo para evitar la paralización.
La crisis golpea de lleno a Cervecería Argentina Sociedad Anónima (CASA), la histórica ex Isenbeck que elabora en el país la cerveza Corona. La compañía activó un plan de retiros voluntarios que podría recortar casi a la mitad su dotación en la planta de Zárate.
La medida alcanzaría a unos 60 trabajadores sobre un total actual de 140 empleados. De concretarse, la estructura operativa quedaría reducida a niveles mínimos, en un esquema que busca evitar un escenario más drástico: la paralización total o incluso el cierre.
Desde el gremio cervecero confirmaron que el acuerdo de retiros surgió como alternativa ante la caída sostenida de la actividad. Horacio Romero, referente sindical en la planta, advirtió que el deterioro responde a una combinación de “importación indiscriminada” y retracción del consumo interno.
La empresa ya había ejecutado despidos durante el segundo semestre del año pasado. El nuevo ajuste profundiza el proceso de achicamiento en un sector que enfrenta una fuerte competencia de productos importados y menor demanda en góndola.
El cambio operativo es contundente: de los tres turnos con los que funcionó la planta en sus primeros años, solo se mantendrá uno. La producción quedará concentrada en la línea de envasado de vidrio no retornable, lo que implica una reducción significativa en capacidad instalada.
El contexto macroeconómico no ayuda. El consumo masivo viene mostrando señales de debilidad, afectado por la pérdida de poder adquisitivo y la cautela en el gasto de los hogares. En ese escenario, las cerveceras medianas enfrentan mayores dificultades para sostener volúmenes.
Para el entramado industrial bonaerense, el ajuste en Zárate se suma a una serie de tensiones en el sector manufacturero, donde la apertura importadora y la competencia externa reconfiguran costos y márgenes.
El acuerdo de retiros voluntarios busca evitar un conflicto abierto, pero deja en evidencia la fragilidad del esquema productivo actual. La reducción de personal, junto con la concentración en un solo turno, marca un punto de inflexión para la ex Isenbeck.
El interrogante ahora es si el recorte permitirá estabilizar la operación o si se trata de una escala intermedia hacia una decisión más profunda. Por lo pronto, la planta opera, literalmente, a pico seco.



