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Sergio Massa, un hombre con mucha suerte y poco talento

Por Christian Sanz (*)

Sergio Massa es un hombre de suerte. Sin manifestar grandes ideas o proyectos, ha logrado alcanzar niveles de popularidad que más de uno envidia en estas horas, se cara a las elecciones de 2027, ya sea como posible candidato a gobernador bonaerense o presidente de la Nación.

Su trabajo como mandatario frente al municipio de Tigre no es malo, pero tampoco es para enmarcarlo como algo ejemplar. Ello lleva a preguntarse: ¿Es esto garantía de que podría resolver los problemas de la provincia de Buenos Aires o, peor aún, de la Argentina? Si Massa tiene la fórmula para hacerlo, jamás la ha revelado públicamente.

El ex jefe de Gabinete del kirchnerismo ha hecho de la reserva su mayor virtud. Por caso, sus declaraciones contra el Gobierno de Cristina Kirchner solo suele hacerlas de manera velada y cuando está seguro de que sus interlocutores son personas de total confianza. “Está loca”, suele decir a quien quiera escucharlo, pero solo en privado.

Por el contrario, en sus diálogos con referentes K —siempre reservados— el intendente de Tigre suele deshacerse en elogios hacia la Presidenta de la Nación.

Esa bipolaridad suele jugarle en contra, no solo porque todos están al tanto de sus descalificaciones, sino porque ello lo obliga a medir cada una de sus jugadas. ¿Cómo moverse sin mostrarse atado al kirchnerismo? ¿Cómo parecer independiente sin romper con el otrora oficialismo?

“Massita”, como solía llamarlo Néstor Kirchner, ha sabido lidiar con contradicciones mucho más complejas que esa: lejos de su actual “progresismo”, sus orígenes lo vinculan con la UceDé, el partido conservador creado por Álvaro Alsogaray.

Más aún: todavía son recordados los días en que fue presidente de la Juventud Liberal de la Provincia de Buenos Aires: ocurrió entre los años 94 y 96. Posteriormente, fue uno de los pocos que se animó a saltar a las filas del menemismo y no dudó en trabajar para el polémico sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo.

Se insiste: si Massa pudo sortear esas contradicciones, ¿cómo no podría ahora reinventarse como si jamás hubiera sido K?

En el juego de alianzas que se arman en estas horas, “Massita” insiste en mantener un fino lazo de comunicación con el mileísmo, mientras jura al kirchnerismo que no sacará los “pies del plato”.

Al mismo tiempo dialoga con Daniel Scioli, a quien intenta convencer de armar un frente que los proteja de los futuros embates del cristinismo. Aún no lo ha logrado, por cierto, a pesar de sus largas conversaciones con el jefe de Gabinete del ex motonauta, Alberto Pérez.

El kirchnerismo no desconoce esas conversaciones y, por ello, desconfía de Massa. A ese respecto, guardan bajo la manga una carta envenenada: el “caso Arcadia”. Se trata de una denuncia hecha en 2010 por el diputado Claudio Lozano en el marco de un escandaloso canje de bonos dentro de la Anses.

El legislador acusa a Massa de haberse quedado con un “vuelto” y por ello supo reclamar que se investigue el papel que jugó cuando estuvo al frente de esa dependencia. Sin embargo, hay un pequeño inconveniente para el kirchnerismo: también aparece en la trama el siempre polémico Amado Boudou.

Nada parece casual: este último llegó a la Anses merced a los favores del propio Massa. De allí en más su suerte sería ascendente dentro del seno K.

El destino quiso que finalmente el ex mandatario de Tigre fuera eyectado del círculo íntimo del kirchnerismo y armara su propio camino en la provincia de Buenos Aires. Lo hizo con una gestión cuidada, pero también a fuerza de gastar millonadas de dinero oficial en autopromocionar su mandato.

Luego volvió al redil y motorizó su invento más brillante: la postulación de Javier Milei, a efectos de erosionar las chances del PRO de llegar a la presidencia de la Nación. Lo demás, es historia conocida: el hoy presidente de la Nación “se le fue de las manos”.

No obstante, jamás Milei se mete con Massa, sabe hasta dónde puede tirar la cuerda. Ello le jugará en contra el año que viene. Pronto se sabrá por qué.

 

(*) Periodista de investigación, director del portal Tribuna de Periodistas

 

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