Política

Sorpresa matancera: Espinoza sumó al «lilito» Héctor «Toty» Flores a su gabinete

El movimiento del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, sorprendió a propios y extraños al designar en la Subsecretaría de Economía Social y Productiva a Héctor «Toty» Flores, uno de los más fieles laderos de Elisa Carrió en la Coalición Cívica.

Ex diputado nacional por dos períodos, ex concejal y ex candidato a intendente de La Matanza, siempre por la CC, Flores acompañó a Carrió como compañero de fórmula en la presidencial de 2015, y no sólo los unía la política. A Lilita y Toty los unía el emprendimiento de ropa que tiene la ex legisladora, “By Lilitas”, cuyas prendas eran confeccionadas por “La Juanita”, la cooperativa que Flores fundó en Laferrere.

Ahora, sin fondos para sostener las iniciativas de la cooperativa, Flores tomó la decisión de acercarse como funcionario a uno de los más importantes y controversiales barones del conurbano que necesitaba reorganizar su gabinete.

Por supuesto, la reacción de «Lilita» no se hizo esperar: «Han quebrado un héroe”, lamentó antes de asegurar que “no hay juicio moral, mi cariño por él va a seguir”. “Quebró su cooperativa, él resistió a todo durante 30 años, pero ahora no pudo renovar sus máquinas, y mucha gente depende de él, que responde a un movimiento social”.

De todos modos, y aunque remarcó que “no hay juicio moral, no se le puede pedir heroicidad frente al hambre», Carrió dejó en claro que «yo no puedo ser cómplice, hay cosas que están bien o mal”.

Más allá de los sentimientos de Carrió y las necesidades de Flores, lo cierto es que hace rato que la Coalición Cívica parece sufrir una larga y dolorosa agonía, y quizás esta decisión del «Toty» pueda considerarse el golpe de gracia para una de las iniciativas políticas más interesantes de los últimos 25 años en la Argentina.

Hay que reconocer que en la CC-ARI militaron -y se formaron- los cuadros más dotados desde el punto de vista intelectual, que se desempeñaron con enorme solvencia en los cargos que les tocó desempeñar, en especial como legisladores. Elsa Quiroz, el socialista Alfredo Bravo, Rubén Giustiniani, Mario Cafiero, Carlos Raimundi, Graciela Ocaña, Eduardo Macaluse, Enrique Olivera, Alfonso Prat Gay, Adrián Pérez, Samuel Cabanchik, Pablo Javkin, son algunos de los nombres que integraron este espacio y que con el tiempo abjuraron del personalismo de Carrió y terminaron buscando nuevos aires y contención en otros sellos partidarios.

Porque en su gran contradicción, «Lilita» es para la CC la gran sacerdotisa convocante y, al mismo tiempo, la causante de la diáspora que desangró a su partido porque, sostienen, es incapaz de oír voces disonantes. La democracia es para afuera; para adentro, el más recalcitrante verticalismo -casi como Cristina, aunque sin los bolsos de López-. Y no hay muchos capaces de soportarlo.

A estas actitudes, hay que sumar los últimos escándalos judiciales que involucraron a sus más leales seguidores y que debió defender públicamente aunque sin mucho entusiasmo, con respuestas ambiguas y pocas definiciones concretas.

De lo que no caben dudas, es de que Carrió fue una de las más importantes figuras de la política argentina, y demostró su coraje cívico en más de una oportunidad, pero ya se sabe: no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla, y quizás el de «Lilita», ya esté cumplido.

 

 

 

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