Política
Te entendemos Daniela; ese estilo de vida no se sostiene con la mínima

La titular del PAMI Pilar pidió -y se lo concedieron- un aumento en sus haberes. Ahora cobra un salario de más de cuatro millones de pesos.
Mientras la inmensa mayoría de los jubilados no superan los 400 mil pesos en concepto de haberes -que incluyen un bono de 70 mil que viene de la época de Alberto Fernández-, y los propios trabajadores del PAMI hace más de un año que no reciben un aumento, a Daniela Barrionuevo le bastó un mail que envió en septiembre último para solicitar su «recategorización Tramo A”.
«Me dirijo a usted con el fin de solicitar la recategorización a Tramo A, con el objetivo de brindar una atención más adecuada y eficiente en el desarrollo de mis funciones”, señaló previo argumentar que su pedido «corresponde a la creciente demanda de tareas y al compromiso de mejorar la calidad del servicio que prestamos”.
Y es comprensible. El tren de vida de Daniela exige ingresos acordes: viajar a destinos exóticos, vestir ropa de marca -cara-, y hasta el disfrute de navegar en un yatecito (!¡), no es algo que pueda sostenerse con la miseria mensual de dos millones y medio de pesos.
Daniela está acostumbrada a la buena vida, incluso antes de que encontrara en Sebastián Pareja, La Libertad Avanza y la dirección del PAMI local un refugio seguro y un lugar desde donde expandir sus innovadoras ideas para el bien de la comunidad, en este caso, jubilada.
De hecho, su carrera se inició como gentil y solícita facilitadora de los problemas que suelen aquejar a los supermercados chinos, cobrando, como es natural, una sustanciosa devolución de favores que enlazaba con el municipio, más precisamente con el subsecretario de Ingresos Municipales Juan Carlos Mairano. Esto, durante la administración Ducoté.
Mairano, a su vez, ya venía con algunos problemitas en el municipio de Hurlingham, donde fungió como secretario de Hacienda del intendente Acuña, cuando fue denunciado por las autoridades de esa comuna tras detectar una posible maniobra millonaria en el hospital municipal.
Según la denuncia, en su carácter de administrador de la Asociación Cooperadora de la Salud, que funcionaba en el Hospital Oftalmológico, donde se cobraba un bono por la atención a vecinos de fuera del distrito. Lo que se sospechaba por ese entonces era el destino de esos fondos, que no respondían, al parecer, a circuitos formales.
Incluso le allanaron la casa, donde secuestraron documentación sensible para la investigación: dentro de su placard había una caja metálica roja que poseía documentación y dinero perteneciente a la cooperadora en sobres de color madera.
Ahora bien, dejando de lado al socio y volviendo a Daniela, podríamos recordar acá la fiscalización para las elecciones del 2023, cuando desaparecieron unos 10 millones de pesos -algo así como 28.700 dólares- destinados, justamente, al pago de los fiscales. Hubo acusaciones cruzadas con Juan Martín Tito, que hizo lo que ella nunca: negó terminantemente haberse quedado con ese dinero.
Desde el sillón de PAMI, Daniela hace y deshace, sobre todo en política. Y no debiera sorprender, ya que ella misma, cuando asumió, lo dijo con todas las letras: «Vengo a hacer política». Así que nada más deben esperar los jubilados -por más que hagan piquetes en la puerta del edificio de la ruta 8-, y mucho menos los empleados de la oficina, aunque todo el tiempo se quejen de los malos tratos y del escaso salario.



