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Acerca de Kicillof y el escándalo en el IOMA: cuando la corrupción mata
Por Nicolás Sanz (*)

El gobernador bonaerense Axel Kicillof se encuentra en el ojo de la tormenta debido al descalabro financiero, y en parte operativo, del Instituto de Obra Médico Asistencial, un organismo que pasó de ser la principal red de contención sanitaria de los estatales a convertirse en un símbolo de desidia.
Se trata de un conflicto que se profundizó en las últimas semanas ante el hartazgo de los propios profesionales de la salud, quienes denunciaron una estructura de costos y falta de pagos que hicieron que la prestación de servicios básicos se vuelva inviable.
La crisis de la entidad no tiene precedentes, y los médicos y especialistas nucleados en las entidades gremiales denuncian que IOMA mantiene deudas millonarias que en un contexto inflacionario termina por licuar los honorarios de los profesionales.
La falta de actualización de los aranceles, sumada a los retrasos de meses en las liquidaciones, provocó que consultorios y clínicas privadas opten por suspender la atención o, en el mejor de los casos, cobren copagos.
Es una situación angustiante, pero lo es más aún por el hecho de que la sombra de la corrupción se posa sobre este escándalo en contraposición a los problemas que deben enfrentar los afiliados.
Por estas horas, la justicia investiga la posibilidad de que exista una asociación ilícita liderada por las máximas autoridades provinciales para el desvío de fondos mediante la sobrefacturación de medicamentos oncológicos y tratamientos de alta complejidad.
La trama es compleja y truculenta y lo que se trata de establecer es algo que dentro del IOMA parece ser un secreto a voces y tiene que ver con la supuesta utilización del dinero de los afiliados para la caja política partidaria. Ello mientras miles de pacientes quedan desamparados ante la falta de medicamentos que son de vital importancia.
En tal sentido, los señalamientos indican que el organismo fue captado políticamente por estructuras militantes que priorizan el financiamiento de propaganda sobre la cancelación de deudas y los pagos a farmacias y prestadores médicos.
Ello, además de exhibir un entramado de malversación de caudales públicos que ya tiene a decenas de funcionarios y ex funcionarios de camino a un posible juicio oral, no hace más que profundizar la crisis dentro del IOMA, se insiste, perjudicando a los afiliados y sobre todo a aquellos pacientes que padecen algún tipo de cáncer.
La maquinaria de corrupción funcionaría de la siguiente manera: Homero Giles, presidente del instituto, bajo la tutela del propio Kicillof, utilizaría la intermediación de entidades privadas para triangular fondos sin el debido control estatal.
Se vuelve necesario insistir en que este sería uno de los actos de corrupción más crueles, siendo que lo que está en juego es la vida de los propios pacientes, algo que el mandatario provincial busca minimizar atribuyendo responsabilidades al Gobierno Nacional siendo el IOMA un organismo que está bajo el control exclusivo del gobierno bonaerense.
De hecho, los prestadores sostienen que Kicillof prefirió construir un sistema paralelo y precario antes que cumplir con las obligaciones contractuales con los médicos, profundizando un éxodo de profesionales.
Nuevamente, es una situación angustiante, y como sostiene una vieja frase del saber popular, “la corrupción mata”.
(*) Secretario General de Redacción del portal Tribuna de Periodistas



