Columnistas
Reflexiones sobre el origen y actualidad de la prensa argentina (como en un centro floral, las flores dañadas deben ser desechadas)
Por Ernesto Martinchuk (*)

La institución del 7 de junio como el Día del Periodista en Argentina constituye un hito historiográfico que merece ser analizado a la luz de las tensiones fundacionales de nuestra prensa argentina. Esta efeméride fue establecida en 1938 durante el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, un espacio de debate profesional y gremial que buscó dotar a la actividad de una identidad histórica legítima. La fecha elegida conmemora la aparición, en 1810, de La Gazeta de Buenos Ayres, publicación fundada por Mariano Moreno. No obstante, desde una perspectiva estrictamente analítica, La Gazeta nació como un órgano de corte netamente oficialista, concebido por la Primera Junta con el propósito explícito de difundir sus actos de gobierno y consolidar la hegemonía del nuevo orden político en el territorio rioplatense.
La evolución de la prensa argentina ha sido un reflejo de las transformaciones sociales y políticas a lo largo de la historia.
Frente a este modelo de prensa institucional, la historiografía crítica invita a contrastar la efeméride tradicional con la labor intelectual de Manuel Belgrano, quien meses antes —el 3 de marzo de 1810— había fundado el Correo de Comercio. A diferencia de la naturaleza propagandística de La Gazeta, el periódico de Belgrano se estructuró como un foro de vanguardia conceptual. Sus páginas no buscaban replicar la voz del poder, sino introducir debates sustantivos sobre economía política, libre comercio, desarrollo cultural y educación popular como motores del progreso social, “Hubo un tiempo de desgracia para la humanidad en se creía que debía mantenerse al pueblo en la ignorancia, y, por consiguiente, en la pobreza, para conservarlo en el mayor grado de sujeción”.
Mientras el medio morenista respondía a la coyuntura del control informativo, la propuesta de Belgrano representaba un periodismo de ideas, pedagógico e independiente, “quitarnos las utilidades de la pluma y de la prensa porque de ellas se puede abusar, es una contradicción notoria y un abuso imperdonable de la autoridad, y es querer mantener a la nación en la ignorancia, origen de todos los males que sufrimos y el arma en que el tirano se confía”, escribió Belgrano y agregó: “Sólo pueden oponerse a la libertad de prensa los que gusten mandar despóticamente y que aunque se conozca, no se les puede decir; o los que sean tontos, que no conociendo los males del gobierno, no sufren los tormentos de los que los conocen, y no los pueden remediar por falta de autoridad, a los muy tímidos, que se asustan con el coro de la libertad, porque es una cosa nueva, que hasta ahora no han visto en su fuerza y no están fijos y seguros en los Principios que la deben hacer tan amable y tan útil”.
La decisión del Congreso de Periodistas de 1938 de privilegiar el nacimiento de una prensa gubernamental por sobre una de carácter programático y civil reverbera de manera directa en las encrucijadas éticas y estructurales que atraviesa el periodismo contemporáneo. Las tensiones entre la subordinación al poder y la autonomía intelectual se manifiestan hoy a través de tres fenómenos críticos:
–Periodismo militante: Como herencia del sesgo oficialista originario, subsiste un modelo que instrumentaliza la labor informativa en función de un sesgo ideológico o partidario directo, supeditando el rigor factual a la construcción de un relato político específico.
–Noticias falsas (Fake News): La sofisticación técnica y la inmediatez digital han potenciado la proliferación de desinformación deliberada. Este fenómeno ya no sólo busca moldear agendas, sino distorsionar el debate público, erosionando los consensos mínimos sobre los cuales se edifica la verdad democrática.
–Lo trivial reemplaza a lo importante. La valoración de la noticia dejó de ser una selección individual de hechos noticiables para convertirse en un proceso de instalación de problemáticas latentes.
–Periodistas “ensobrados” y opacidad financiera: La subsistencia de mecanismos espurios de financiamiento, la distribución discrecional de la pauta oficial y las prebendas económicas directas desvirtúan la función social de la prensa. Estas prácticas someten la independencia editorial a intereses corporativos o gubernamentales, consolidando la degradación ética de la profesión.
En conclusión, el análisis del 7 de junio bajo el prisma del Congreso de 1938 expone una contradicción de origen. La conmemoración de la prensa oficialista, en detrimento del periodismo propositivo y crítico encarnado por Belgrano, invita a una interpelación necesaria sobre los vectores que deben guiar a la comunicación social en el presente: ¿está el periodismo actual destinado a reproducir las lógicas de la propaganda institucional y facciosa, o posee la capacidad ética de rescatar el modelo belgraniano orientado al debate reflexivo y la emancipación intelectual?
Apéndice para el debate
1-¿Hasta qué punto la institucionalización del 7 de junio en el Congreso de Córdoba de 1938 reflejaba la necesidad de la época de convalidar la relación entre el Estado y los medios masivos de comunicación?
2-Si el Correo de Comercio de Belgrano sentó las bases del periodismo de ideas, cultura y educación, ¿por qué la narrativa histórica argentina ha priorizado sistemáticamente el periodismo de trinchera y faccioso de La Gazeta?
3-En el ecosistema digital actual, ¿el “periodismo militante” actúa como una evolución transparente de las simpatías editoriales o funciona como una distorsión que asfixia el pensamiento crítico pretendido por Belgrano?
4-¿Cómo altera el fenómeno de los periodistas “ensobrados” y la distribución de pauta oficial el derecho constitucional de los ciudadanos a recibir información veraz y transparente?
5-Ante la crisis de desinformación masiva (Fake News), ¿debe el periodismo del siglo XXI configurarse bajo un rol puramente factual o debe recuperar la función pedagógica y estructural que proponía el semanario belgraniano?
El debate propuesto adquiere una vigencia crítica e institucional inmediata, sobre todo considerando que el marco regulatorio del sector se encuentra en un punto de quiebre histórico. El Estatuto del Periodista Profesional (Ley 12.908), originalmente promulgado en 1944 (Decreto-Ley 7618/44) y ratificado por el Congreso en 1946 -con importantes modificaciones convencionales en 1975 (CCT 301/75)-, acaba de ser derogado en marzo de 2026 mediante la Ley de reforma laboral 27.802.
Esta reforma, publicada en el Boletín Oficial, establece un plazo de transición fijando la entrada en vigencia de la derogación para el 1° de enero de 2027. Esto ha abierto una ventana temporal urgente donde las federaciones gremiales y agrupaciones profesionales se encuentran en pleno proceso de discusión para redactar una nueva propuesta integral que actualice los derechos laborales frente al teletrabajo, las plataformas digitales y la inteligencia artificial. Este escenario de vacío legal inminente no sólo exige una respuesta gremial urgente para salvaguardar los derechos laborales básicos, sino que nos fuerza a dar un debate de fondo sobre la identidad, la ética y la función social de nuestra profesión.
Hacia una “Refundación del Periodismo Argentino”
La crisis actual del periodismo no es únicamente de orden contractual; es una crisis de legitimidad democrática. Resulta sintomático que el origen mismo de nuestra celebración profesional —el 7 de junio— rinda homenaje al modelo de La Gazeta de Buenos Ayres, un órgano de corte netamente oficialista y vertical. Durante generaciones, las representaciones colectivas han convalidado una matriz de pensamiento donde el ejercicio periodístico queda supeditado a las estructuras del poder de turno. Hoy, la consecuencia directa de esa deformación histórica se manifiesta en la naturalización del periodismo militante, la proliferación descontrolada de noticias falsas como herramientas de demolición política, y la degradación ética que imponen los mecanismos espurios de financiamiento y la opacidad de la pauta oficial.
Es imperativo que el colectivo nacional de periodistas, las entidades gremiales, los foros profesionales y las academias asuman la responsabilidad histórica de este momento. No podemos limitarnos a la resistencia corporativa ni a la nostalgia de regulaciones nacidas en el siglo pasado. La cercanía del horizonte de 2027 debe operar como un catalizador para recuperar el espíritu del Correo de Comercio de Manuel Belgrano: un modelo de prensa orientado a las ideas, la pedagogía civil, el desarrollo económico y el debate cultural transparente.
Llamamos a las representaciones gremiales a convocar a un Congreso Federal de la Comunicación para discutir un nuevo estatuto adaptado al siglo XXI -que contemple la Inteligencia Artificial, las plataformas digitales, el teletrabajo y las realidades de cada provincia- pero que, fundamentalmente, instituya cláusulas de conciencia estrictas, auditorías de transparencia financiera y comités de ética independientes. Es hora de decidir si la transición legal de 2026 nos encontrará como meros espectadores de la precarización, o como arquitectos de un periodismo emancipado, digno y comprometido con la verdad factual.
Ejes de Interpelación
Con el objetivo de operativizar este pronunciamiento en asambleas, redacciones y foros universitarios, se proponen los siguientes núcleos de discusión:
–La reforma del marco regulatorio (Camino a 2027): ¿Cómo debe estructurarse la nueva propuesta de ley sectorial que reemplace a la Ley 12.908, garantizando que la flexibilidad tecnológica no derive en la pérdida del régimen de jornada, estabilidad e indemnizaciones especiales?
–Independencia económica y la figura del “ensobrado”: ¿Qué mecanismos de control patrimonial y transparencia en la asignación de pauta publicitaria estatal o privada deben exigir los sindicatos para blindar la autonomía editorial de los redactores frente a las presiones de las empresas de medios?
–Sanción ética frente a la desinformación: ¿Deben las organizaciones profesionales crear tribunales deontológicos autogestionados para penalizar la creación y difusión deliberada de noticias falsas (Fake News), entendiendo que la mentira programática destruye el valor social del trabajo periodístico?
–Superación del sesgo oficialista originario: ¿De qué manera las universidades, Escuelas y sindicatos pueden reconfigurar la formación profesional para romper con la lógica de la “militancia facciosa” y promover, en su lugar, el periodismo de investigación factual y debate estructural que proponía Belgrano?
–Los noticieros de la televisión: ¿deben permanecer fuera de la medición del rating?
–Los dueños de medios: ¿deben utilizar a los periodistas para defender intereses personales o de las empresas de su participación?
Cronograma de Talleres
Me tomo el atrevimiento de sugerir, en principio, el siguiente cronograma:
–Encuentro 1:
Historiografía y Matriz Identitaria del Periodismo
Eje central: Deconstrucción del 7 de junio y los modelos de prensa en pugna.
Contenidos a debatir:
Análisis crítico del Primer Congreso de Periodistas de Córdoba (1938).
La tensión original: La Gazeta (prensa político-oficialista) versus Correo de Comercio (prensa de ideas, economía y educación).
El rol de los mitos fundacionales en la validación del periodismo actual.
Objetivo del taller: Cuestionar la naturalización de la prensa gubernamental y rescatar la pedagogía civil belgraniana como faro profesional.
–Encuentro 2:
Ética, Transparencia Financiera y Desinformación
Eje central: El impacto del financiamiento espurio y las tecnologías en la credibilidad pública.
–Contenidos a debatir:
Mecanismos de cooptación: Pauta oficial discrecional y la problemática ética de los periodistas “ensobrados”.
El fenómeno del “periodismo militante” como renuncia a la rigurosidad factual.
Infodemia y noticias falsas (Fake News): La manipulación informativa y la pérdida del valor social de la verdad.
Objetivo del taller: Diseñar propuestas para la creación de comités de ética autogestionados y exigir auditorías de transparencia en el financiamiento de medios.
–Encuentro 3:
El Vacío Legal de la Transición (Hacia el Nuevo Marco Regulatorio)
Eje central: Análisis de la derogación del Estatuto del Periodista Profesional (Ley 12.908) y el nuevo escenario.
–Contenidos a debatir:
Diagnóstico del impacto de la reciente reforma laboral en las condiciones de contratación.
Derechos vulnerados y la necesidad de una estrategia de resistencia y propuesta proactiva.
La ventana de tiempo legal para redactar un proyecto alternativo integral.
Objetivo del taller: Fijar los puntos no negociables de la actividad (estabilidad, secreto profesional, cláusula de conciencia) para la nueva normativa.
–Encuentro 4:
Plataformas Digitales, IA y Redacción de la Propuesta Federal
Eje central: El trabajo periodístico en el nuevo ecosistema tecnológico y laboral.
–Contenidos a debatir:
Regulación del teletrabajo, el “periodismo multimedia” y la precarización del redactor multitarea.
Desafíos éticos y laborales ante la irrupción de la Inteligencia Artificial en las redacciones.
Sustentabilidad del empleo y derechos de autor en plataformas globales.
Objetivo del taller: Redactar el documento final con las bases del “Nuevo Estatuto del Periodismo del Siglo XXI” para ser presentado ante las federaciones gremiales y legisladores.
Metodología Sugerida
Modalidad híbrida: Encuentros presenciales en sedes gremiales o universidades con transmisión en vivo para garantizar el alcance federal.
Dinámica participativa: Exposición breve (20 minutos) de especialistas invitados (historiadores, abogados laboralistas, éticos de la comunicación) seguida de comisiones de trabajo y debate abierto entre los trabajadores de prensa.
Documento de Memoria: Cada encuentro finalizará con un acta de conclusiones que servirá como insumo directo para el texto del nuevo proyecto de ley.
Conclusión
La confluencia entre la crisis ética de la profesión y la inminente derogación del Estatuto del Periodista exige que este programa no quede limitado al diagnóstico teórico, sino que se constituya en un plan de acción corporativo, académico y legislativo.
El proceso de debate impulsado a través de los cuatro talleres temáticos debe consolidarse bajo las siguientes premisas estratégicas:
Institucionalización del Espacio: Elevar las conclusiones de cada taller a las comisiones directivas de las representaciones gremiales con personería para exigir la convocatoria a un Congreso Federal de la Comunicación.
Redacción del Anteproyecto: Unificar las actas de los encuentros en un documento único denominado “Bases para el Nuevo Estatuto del Periodismo Argentino”, que sirva como plataforma de negociación legislativa antes del fin de la transición legal.
Pliego de Condiciones Éticas: Promover que las redacciones y los colectivos de trabajadores adopten de forma autónoma los estatutos de transparencia financiera y cláusulas de conciencia debatidos, independientemente del marco legal general.
Con esta estructura, el colectivo de prensa argentino deja de ser un sujeto pasivo ante la precarización y la pérdida de identidad histórica, asumiendo el rol activo de refundar las bases de una prensa democrática, independiente y fiel al mandato pedagógico y civil de su origen real.
(*) Columnista de Análisis y Opinión de Tribuna de Periodistas. Autor del ebook “Periodismo para Periodistas”. Profesor y Rector de la ex Escuela de Periodismo del Círculo de la Prensa. Ex Profesor del curso de Periodismo Médico de la Sociedad Argentina de Periodismo Médico (SAPEM). Miembro de la Academia Belgraniana de la RA



