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Foro en Miami: una insólita y desesperada aventura periodística que salió mal

Un grupo integrado por periodistas, dirigentes políticos y empresarios argentinos montó un espectáculo pleno de controversias contra la AFA y la justicia en medio de la participación argentina en el mundial, y salió a cruzarlos el representante de la entidad en Miami.
Un foro realizado en la ciudad de Miami -sede de la próxima participación argentina- volvió a colocar a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en el centro de una fuerte disputa política, y mediática. Mientras el equipo nacional compite como uno de los candidatos al título por su presente y su historia, un grupo de denunciantes y ex dirigentes al que se sumaron periodistas y empresarios, eligió un escenario internacional para reiterar acusaciones que, hasta el momento, continúan bajo investigación judicial y, en muchos casos, con imputaciones que la Justicia rechazó.
Organizado por el Interamerican Institute for Democracy (IID), la convocatoria reunió a los periodistas Nicolás Pizzi y Luis Gasulla (desde Buenos Aires), al empresario Guillermo Tofoni, al abogado Mariano Federici y al «lilito» pilarense Matías Yofe, preocupados todos por cargar contra la conducción de la entidad madre del fútbol argentino, aunque omitiendo datos propios que no los dejan bien parados.
Los denunciantes insistieron con acusaciones basadas en “investigaciones periodísticas”, sin demasiado sustento legal, y fue el periodista Nicolás Pizzi el encargado de sembrar sospechas, al asegurar que a través de «un trabajo periodístico», logró, presuntamente, identificar transferencias por más de u$s 50 millones hacia sociedades constituidas en Miami.
Según explicó, el monto habría aumentado respecto de los primeros informes difundidos meses atrás y, afirmó, existen investigaciones abiertas en Estados Unidos sobre esos movimientos. Incluso llegó a asegurar que «si le va bien a la selección, eso no va ayudar a que se transparente el fútbol argentino».
Todas afirmaciones que, sin embargo, forman parte de “denuncias” y de presuntas “investigaciones” que continúan en desarrollo. La fórmula que el grupo despliega en Argentina llegó a Miami: denuncias públicas que buscan presionar a la Justicia. Un modus operandi que incluso la justicia argentina ya investiga con foco en los propios denunciantes.
Es el caso de otro de los expositores en el foro: Matías Yofe. En su presentación, el «lilito» incurrió en una serie de omisiones respecto a su status judicial, y utilizó el atril para promocionar a su jefa política, Elisa Carrió. Yofe, por ejemplo, no contó que se encuentra procesado por falsas denuncias ni imputado por extorsión, aunque sobre el punto sostuvo que se trataba de «la persecución y hostigamiento que sufrimos los denunciantes». Primero, sacó pecho con que «estuve al frente de dos investigaciones: la que terminó con la renuncia de Jorge D’Onofrio al Ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires, y la ‘mansión de Pilar'».
En este caso se olvidó mencionar que todos y cada uno de los que involucró en la causa D’Onofrio, imputándoles diferentes delitos, fueron ya sobreseídos definitivamente por la justicia.
En lo referente a la famosa y nunca bien ponderada «mansión de Pilar», si bien describió supuestas irregularidades vinculadas con propiedades y vehículos, omitió que sus planteos forman parte de presentaciones judiciales que permanecen en trámite y que todavía no fueron acreditadas por sentencia alguna.
Por supuesto, no dejó pasar la oportunidad para victimizarse con aquel allanamiento a su casa donde, según él, amenazaron a su esposa con «quitarle la custodia de mi hija más chica» (?) -raro porque tiene otros dos chicos también menores sobre los que no pesó tal amenaza-, y fiel a su estilo, se jactó de que «Tapia me tiene miedo». Esto, al asegurar que el todopoderoso presidente de AFA «se presentó en esta causa diciendo que también fue extorsionado por mí».
«Es decir, soy un extorsionador serial; Tapia dice que me tiene miedo», dijo antes de intentar una ironía: «imagínense, yo mojado debo pesar 45 kilos, y el tipo que maneja todos los barrabravas de la Argentina, me tiene miedo». «De repente, soy un tipo de temer», evaluó con una sonrisa, y volvió a mentir.
Porque Claudio Tapia no dirigió sus dardos a él -ni siquiera lo mencionó en su denuncia-, sino a su financista y coimputado, el rey de las fotomultas Leandro Camani.
El «lilito» tampoco le contó a su auditorio en Miami que no vaciló en arrojar su teléfono al mar antes de cualquier peritaje, y que cuando uno de sus custodios volvía con el dinero ensobrado que le enviaba Camani, en previsión de que le pidiera algún billete, le decía «no es todo para mí, tengo que dárselo a Lilita y a Facundo (Del Gaiso)».
Como Pizzi anteriormente, Yofe también cargó contra jueces y fiscales, en especial contra el pilarense Walter Saettone (Garantías N° 7), director de la causa que lo investiga por extorsión, a quien calificó de «kirchnerista» y de «amigo del intendente De Achával, con quien tengo una enemistad confesa porque lo vengo investigando por corrupción».
Curiosamente, al «lilito» ahora se lo escucha despotricar contra la justicia, la misma que le concedió un plantel de más de seis custodios durante casi un año, cuando se le antojó que era blanco de amenazas e intimidaciones que se probaron falsas.
Otro de los protagonistas del foro fue el empresario Guillermo Tofoni, quien volvió a cuestionar a la conducción de la AFA por la rescisión de un contrato relacionado con la organización de partidos amistosos internacionales de la Selección Argentina. Su exposición giró principalmente sobre ese conflicto comercial, al sostener que contaba con un acuerdo de exclusividad vigente hasta 2030 que, según afirma, fue desconocido por la entidad luego de la consagración en Qatar.
Inesperadamente, irrumpió desde la AFA, el embajador de la entidad para Estados Unidos y América del Norte, Tomás Regalado -también integrante de la entidad organizadora del evento-, quien sostuvo que las investigaciones en trámite no pueden confundirse con culpabilidades y advirtió que “los debates públicos no reemplazan el trabajo de los tribunales”.
Durante su exposición, Regalado recordó que existen causas abiertas en la Justicia argentina, pero remarcó que ninguna investigación constituye una prueba de responsabilidad penal. También defendió el modelo institucional de la AFA y de los clubes como asociaciones civiles. Cuestionó, además, que un foro internacional pretendiera anticipar conclusiones que corresponden exclusivamente al ámbito judicial.
En su opinión, éste es «momento para la unidad, para acompañar a la selección», y cuestionó que «hay cosas que se están diciendo acá, y me pregunto porqué no se dicen en la Argentina», previo a advertir sobre eventuales efectos judiciales de lo que se dijera en el hotel de Miami.
La participación de Regalado, que subió al atril al abogado argentino Mariano Lizzardo -que se encargó de aclarar algunas de las afirmaciones vertidas por los expositores-, desconcertó a la delegación argentina que se mostró desorganizada y hasta con un sesgo de cansancio, de agotamiento, por pretender encender un debate que claramente se va apagando. Game over.



