Columnistas

¿A dónde fueron a parar la pandemia, los casos y las muertes por Covid?

Por Gustavo Vieyra (*)

¿No resulta sorprendente, ver como una realidad desplaza a otra? Hoy, en nuestro país, el tema instalado es el resultado de las recientes elecciones, las PASO y a continuación, el exuberante cúmulo de “comentarios”, videos, audios, memes, análisis políticos con sus correspondientes interpretaciones de lo que ocurrió y de lo que posiblemente ocurrirá, tanto en el corto como en largo plazo

Sin duda, ya no hay espacio en los medios para que, programas “ad hoc”, con comentaristas especializados y zócalos atemorizantes, le quemen la cabeza a la gente, llevándola a un estado de irracional histeria colectiva que les impida pensar, para así, cumplir cada consigna al pie de la letra, cual persona en estado de hipnosis.

Hoy, la consigna ha cambiado. El tema es “la política”, o mejor dicho “la crisis política”. Indudablemente “vende más”, cualquier comentario al respecto que, volver a hablar de algo que como dicen los jóvenes, “ya fue”.

La película de terror, titulada “la Pandemia”, ha cedido su protagonismo a algo mucho mas fresco y de mayor interés para la gente que se refiere a “¿cuál va a ser nuestro futuro como país?”. Lo hecho, hecho está respecto de los controles sanitarios, las consignas de restricciones, la indicación de vacunas y los nuevos y sorprendentes hábitos instalados, como el uso de mascarillas de cualquier tela, que nos tapan la boca, el mentón, o un ojo, cual piratas, simples o dobles, que nos impiden respirar, pero por sobre todo que se usan sin el más mínimo cuestionamiento de ¿por qué?, ¿para qué?, ¿cómo y dónde? Ya son parte de la mencionada y establecida “nueva normalidad”.

A quien le puede interesar saber que, las inversiones de la Fundación de “Bill & Melinda Gates” (la principal Fundación aportante a la OMS), se han redireccionado, concentrando el 70% de sus compras en solo 3 empresas de Biotecnología: BIONTECH, CUREVAC y VIR BIOTECHNOLOGY. Quizás el dato cobre mas relevancia si tenemos en cuenta que, en el caso de BIONTECH, las inversiones se efectuaron en 2019, 6 meses antes de que se declarase la Pandemia y en el caso de CUREVAC las inversiones se realizaron en 2015 (¡que visión la de Billy para las finanzas!!). En ambos casos, las inversiones iniciales, a la fecha, ya se han multiplicado por 4.

Es especialmente interesante destacar que las acciones de BIONTECH, pasaron de valer U$ 90 c/u hasta octubre de 2020, momento en que la empresa anunció el desarrollo de su vacuna “altamente efectiva”. A partir de entonces, evolucionó hasta valer en la actualidad U$ 350 c/u. A quién se le puede ocurrir contrariar la mencionada “efectividad” de la vacuna, aclarando que tal “efectividad” fue expresada en términos “relativos” y no en términos “absolutos”, lo cual hubiera derrumbado literalmente el impacto de tal anuncio y quizás, en consecuencia, el crecimiento del valor de sus acciones.

En este contexto, no debería sorprendernos que la Food and Drug Administration haya otorgado su “APROBACION” a dicha vacuna, en tiempo récord, en contra de lo que indicaba la fecha de finalización del protocolo de investigación en Fase 3 (2023) que la misma empresa presentó y publicó en el “site” ClinicalTrial.Gov

Por otro lado, resulta muy interesante advertir que CUREVAC, una empresa alemana que cotiza en la bolsa de EEUU, actualmente se encuentra trabajando en conjunto con Glaxo Smith Klein, en el desarrollo de vacunas de 2da generación contra el Covid cuyo éxito dependerá, de los resultados de los “estudios clínicos”. Y como ya vimos, en el caso de la vacuna de Pfizer-BIONTECH, los resultados suelen ser siempre muy “alentadores”. Mas aun si en el desarrollo de estas vacunas participa GSK, una de las principales farmacéuticas aportantes de dinero a la Organización Mundial de la Salud.

Para continuar brindando información “poco relevante” para cualquier argentino agobiado por la actual “crisis política”, cabe mencionar que la trama financiera detrás de la producción de vacunas también involucra a los gobiernos. Como ejemplos se puede mencionar que durante el programa norteamericano denominado “Operation Warp Speed” (algo así como “Operación a la Velocidad de la Luz”), durante el final de la gestión de D. Trump, tanto la compañía Moderna como la de Pfizer-BIONTECH, recibieron miles de millones de dólares como fondos para el desarrollo de sus productos. Lo mismo ocurrió con el gobierno alemán, quien también financió a Pfizer-Biontech.

No hace falta hacer ningún comentario, luego de observar este festival de inversiones de millones de dólares, sobre la noble “Ivermectina” que apenas cuesta unos centavos de dólar, ninguna empresa esponsorea porque tiene caída su patente y no cotiza en bolsa. Este medicamento, utilizado desde hace mas de 30 años en humanos y promocionado en su momento por la misma OMS, no solo previene el Covid sino que además lo cura con un alto grado de eficacia, algo comprobado por mucha y muy buena evidencia científica.

Para continuar con esta serie de datos “irrelevantes” habría que recordar que el Dr. Robert Malone, desarrollador del modelo de vacunas que utilizan ARN mensajero genéticamente modificado, como las de Moderna o Pfizer-BIONTECH, ha multiplicado sus comunicaciones en las redes (muchas de ellas censuradas), mencionando que estas son un modelo de vacunas que nunca se habían probado en humanos, que las pruebas en animales habían sido negativas, generando la muerte de los especímenes en que se usaron y que se sentía muy preocupado por su actual aplicación en la población de forma masiva.

Esta ultra resumida suma de datos, solo intenta mostrar matices, en general desconocidos para el común de la gente, que ponen en evidencia la existencia de otros móviles distintos a la “preocupación por la salud de la población”, que impulsan el desarrollo y aplicación de vacunas, aunque los resultados de las pruebas de seguridad y eficacia no sean “científicamente sólidas”.

Pero, al igual que ocurrió con el resultado de las PASO en nuestro país, donde se vaticinaba un resultado y luego nos sorprendió otro muy distinto, la resistencia de los países que están siendo presionados para aceptar en forma tiránica la aplicación de las vacunas, enciende una luz de esperanza en la capacidad de la gente para reaccionar con vehemencia, aun cuando todo parecía perdido. Esto, termina teniendo un extraño y circunstancial paralelismo con nuestra “crisis política”. Y, por lo tanto, uno podría decir con energías renovadas que: ¡Hay luz al final del túnel!

(*) Médico cardiólogo, docente universitario, ex presidente del Distrito Conurbano Norte de la Sociedad Argentina de Cardiología, responsable de Arritmias y Marcapasos del hospital Bernardo A. Houssay (retirado), cardiólogo  del Hospital Británico, vecino de Pilar.

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