Columnistas

¡Ah… pero la Corte!

Por Malú Kikuchi (*)

La Argentina de Alberto Fernández se gobierna con los ¡Ah…pero! Se le agrega el ¡pero Macri!, ¡pero la pandemia!, ¡pero la guerra!, ¡pero la seguía! y ahora, ¡pero la Corte! Esto último no es gracioso, es grave.

Con políticos del FdT que no tienen idea de lo que significa la Corte Suprema de Justicia de la Nación, es imprescindible una clase de educación cívica, nivel de escuela primaria, cuestión que entiendan.

Hechos. “Democracia” viene del griego, demos=pueblo y kratos=poder. O sea el poder del pueblo, de la mayoría, que debe respetar a las minorías. Y “República”, del latín. res=cosa y pública, todo equivale a  división de poderes.

El poder legislativo legisla, el poder ejecutivo ejecuta y el poder judicial juzga. Los 3 son independientes entre sí y se controlan. El poder judicial es el contrapoder de los otros 2. La cabeza del poder judicial es la Corte.

“La Constitución es lo que dice la Corte que es la Constitución.” Argentina es un país federal (aunque sea de nombre), por eso las provincias tienen sus propias constituciones. Pero estas deben estar dentro de los parámetros de la Constitución Nacional.

La Corte hoy está compuesta por 4 personas. Todos ellos provincianos. Rosatti y Lorenzetti santafesinos, Maqueda cordobés y Rosenkrantz, correntino. No pueden ser acusados de unitarios como dice el gobierno.

La Corte debe hacer respetar la Constitución. Y las Constituciones provinciales.

Varias provincias adelantaron sus elecciones para no quedar atadas a la probable derrota del FdT. El 14/5 estaban pautadas las elecciones de San Juan y de Tucumán. Fuera de la ley y si pasaban, pasaban.

Hechos. Sergio Uñac, gobernador de San Juan se postulaba para un periodo más. El artículo 175 de la Constitución provincial dice que gobernador y vice (juntos), pueden tener 3 mandatos consecutivos. En total 12 años. Uñac pretendía 16 años.

La Corte ordenó, 5 días antes, que Uñac se bajara de la elección. Lo acató y su discurso fue moderado. No así la cadena nacional de Alberto F. destilando improperios contra la Corte. Uñac propondrá seguramente a su hermano el senador José Uñac. Todo queda en familia.

Hechos. Gerardo Zamora, Santiago del Estero, en el 2013, ( la Corte tenía otros miembros), intentó violar la Constitución santiagueña, una re,re,re elección no permitida. La Corte lo prohibió 4 días antes de la elección. Puso en su lugar a su esposa, Claudia Ledesma Abdala de Zamora. Hoy, Gerardo es otra vez gobernador.

Hechos. En la provincia de Tucumán, Juan Manzur es gobernador y Jaldo vice. Para el 14/5 la propuesta era al revés, Jaldo gobernador y Manzur vice. Los artículos 90 y 100 de la Constitución tucumana dicen que se puede una reelección. Pero el vice puede estar 8 años como vice y ser gobernador por 2 períodos más, o sea 16 años en el poder.

Manzur no estaba a derecho. La Corte le ordenó bajarse. También acató con una cierta moderación. El tema era que si pasaba, pasaba. La Corte no lo permitió. Se cumplió con la Constitución tucumana.

Y la mentira del Presidente sobre “los jueces de la Corte nombrados a dedo por Macri”, es inadmisible. Los jueces de la Corte son propuestos por el ejecutivo y aprobados, votados por el Senado. El Senado representa a las provincias y los senadores son votados por sus comprovincianos. No existen jueces de la Corte puestos a dedo.

El ataque del gobierno a la Corte es inédito en la historia del país. Como lo es el relato de CFK sobre el hecho que el poder judicial es una rémora monárquica del tiempo de la revolución francesa (1789).

Y el Poder Judicial es el más joven de los poderes. Es la frutilla del postre de la República. Poder Ejecutivo existió desde que el planeta tuvo vida. En el mundo animal los machos alfa, en las tribus, los clanes y toda sociedad humana, el jefe.

El Poder legislativo con diferentes formas existió desde que los seres humanos se congregaron para discutir algo, legislando o no. Y antes del Poder Judicial la llamada justicia pasaba por la discrecionalidad del monarca o del señor feudal o del que tuviera el poder.

No es una rémora monárquica, es el hijo de la República, que sin ese Poder no existiría. Y la Corte es el último refugio de los ciudadanos. Sin la Corte habría esclavos.

Todo lo anterior no es lectura para ciudadanos, está especialmente dirigido a este gobierno y a los militantes K. Se supone que los ciudadanos conocen la Constitución Nacional y  los deberes de la Corte.

 

(*) Periodista (publica en varios medios nacionales) y conductora 

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