Columnistas

China, Rusia, EEUU y el gobierno mundial

Por Denes Martos (*)

Cuando China despierte, el mundo temblará

Napoleón Bonaparte 

La crítica debe hacerse a tiempo;
no hay que dejarse llevar por la mala costumbre
de criticar solo después de consumados los hechos

Mao Zedong

Siempre nos dijeron que la competencia
en el mercado de EE.UU. era mucho más intensa que en China.
Hoy, habiendo hecho negocios en los dos mercados
por muchos años, sabemos que, en comparación con China,
EE.UU. es un jardín de infantes

Nicolás Santo, consultor del BID

Bombas, otra vez

El 25 de febrero pasado, a apenas 36 días de haber asumido como presidente de los Estados Unidos, Joe Biden ordenó bombardear objetivos en Siria. Fue prácticamente lo primero resonante que hizo después de sentarse en su escritorio de la Oficina Oval.

¿A qué obedeció el visible apuro? El comunicado oficial explicó la operación con las siguientes palabras: «Bajo instrucciones del presidente Biden, las fuerzas militares de Estados Unidos realizaron esta noche ataques aéreos contra la infraestructura utilizada por grupos militantes respaldados por Irán en el este de Siria«.[1]

Resultaría ridículo tratar de argumentar que un pequeño punto de control fronterizo como Bukamal, [2] utilizado presuntamente por algunos grupos como el Kataeb Hezbollah y Kataeb Sayyid al-Shuhada, puso de pronto en peligro la seguridad nacional de los Estados Unidos de América obligándolos a un ataque preventivo. Por ello, ya a un mes del bombardeo, más allá de los no demasiado pormenorizados comunicados de prensa de la ocasión y el casi sepulcral silencio posterior, se hace obvio que ese bombardeo estuvo pensado más como un mensaje que como una operación militar.

El mensaje tiene varias lecturas. Por de pronto, los norteamericanos venían de los 4 años de presidencia de Donald Trump; el primer presidente de EEUU desde 1980 que no inició una guerra durante su primer mandato. [3]  La estrategia del «America First» de Trump, concentrada primariamente en recuperar la vitalidad de la economía interna y la política doméstica de los EEUU, evidentemente no coincidió con los intereses del poder plutocrático internacional asentado en Nueva York, lo cual explica en buena medida el constante torpedeo mediático, psicológico y político a toda la gestión de Trump.

Es que, como hemos señalado en múltiples oportunidades, los EEUU no son un país; son dos países superpuestos. El primero de ellos, el de la base, el país real,  es un país como cualquier otro, con gente que trabaja, que trata de organizar su vida, que mal que bien trata de convivir con otras personas en medio de un entorno multicultural sumamente complejo y bastante agresivo. Es un país de granjeros, ingenieros, científicos, empresarios y comerciantes pero también de minorías marginadas, explotadas en el pasado y que se han vuelto agresivas por estar poco o mal integradas al resto de la sociedad. En una palabra: con sus matices propios, sus problemas propios y sus virtudes propias, Estados Unidos es, desde este punto de vista, un país no demasiado diferente de muchos otros que existen en el mundo.

El principal error de Trump fue el de creer que, siendo el presidente de y para ese país real, podía afirmarse en el poder y consolidarlo con el apoyo de la gente del país real. Estados Unidos se administra desde Washington pero se gobierna desde Nueva York. No pudo hacerlo por una cuestión muy sencilla: en Estados Unidos el país real no posee el poder real. Ese poder – el real – se halla en manos de los que dirigen el otro EEUU desde el reservado segundo plano de un mundo financiero que tiene pretensiones imperiales. Ese poder real ni siquiera es norteamericano. Es un poder sin nacionalidad; o bien y en todo caso, un poder con ambiciones de supranacionalidad sin fronteras basado en estructuras financieras y en todo lo que su dinero – el dólar – puede comprar y controlar. Por sobre el país real administrado desde Washington, se eleva el imperialismo capitalista financiero gobernado desde Nueva York.

Trump cometió el craso error de querer gobernar desde Washington. Su «America First» y su «Make America great again» [4] estuvieron dirigidos al país real y eso fue algo que el Estados Unidos de Nueva York no podía permitir. Y no lo podía permitir porque su objetivo nunca fue, no es, y con casi total seguridad nunca será, un objetivo nacional sino un poder supranacional. Un New World Order; un determinado Nuevo Orden Mundial.

Desaparecido Donald Trump de la administración norteamericana, era imperioso darle al mundo una señal clara e intergiversable de que Estados Unidos volvía por sus fueros en el escenario internacional. El mensaje del bombardeo de Siria, parafraseando el épico «¡Volveremos!» de MacArthur, decía con bastante claridad: «el America first queda suprimido. A partir de ahora tomen nota: We are back! [5]

La clave para una segunda lectura del mensaje está en el mencionado comunicado oficial que habla de «… grupos militantes respaldados por Irán«.  Esa segunda lectura está dirigida a Bibi Netanyahu y al lobby pro-israelí quienes desde hace años presionan para lograr la destrucción de Irán, un país al que consideran el principal enemigo de Israel en Medio Oriente. Pero esto, por su complejidad y sus ramificaciones, merece un análisis aparte. No obstante, decodificar este segundo mensaje tampoco es tan difícil. Vendría a ser algo así como: «No se preocupen. Estamos con ustedes. Pero esperen. Todavía no podemos.»

La pregunta que se abre aquí es: ¿por qué todavía no pueden?

La diplomacia china

Entre los días 18 y 19 de marzo en la ciudad de Anchorage, Alaska, tuvo lugar una importante – y no demasiado afable – reunión entre responsables de política exterior de China y Estados Unidos. [6]. La idea era ver la forma de «mejorar» la relación entre los dos países que se había deteriorado bastante durante los últimos años.

Si los norteamericanos fueron con la idea de mejorar relaciones, no pudieron haberlo hecho de una forma peor de la que efectivamente emplearon. Para decirlo en palabras simples, trataron de presionar a la delegación china con una serie de reclamos y amenazas nada veladas. Ni hablemos del hecho que, justo un día antes de la reunión en Anchorage, los norteamericanos se descolgaron con un nuevo conjunto de sanciones contra China.

Los norteamericanos declararon que Washington tiene previsto “resistir” las prácticas comerciales chinas. Acusaron a los chinos de tener un comportamiento que “amenaza el orden global».  Criticaron a China por la situación en Hong Kong, Xinjiang y Taiwán. Básicamente quisieron poner a los chinos en la alternativa de elegir, o bien un orden basado en reglas, o bien un sistema de «ganador único» basado en la fuerza con la amenaza de provocar la «inestabilidad» del conjunto internacional.

Del lado chino recogieron el guante y muy lejos de adoptar un tono conciliador, Yang Jiechi puso agresivamente las cosas en su lugar. En primer lugar aclaró, no sin sarcasmo, que China no creía en «las invasiones con el uso de la fuerza, el derrocamiento de otros regímenes y las masacres de personas de otros países». Criticó a su vez a los norteamericanos y a la democracia norteamericana por su trato a las minorías y el racismo inocultable que no han conseguido resolver. Y para rematar, acusó a la política exterior norteamericana de mantener una «mentalidad de la Guerra Fría» y de utilizar su poder militar y financiero en desmedro de los intereses chinos.

China: «Aquellos días en que se nos podía pegar sin que devolviésemos el golpe, han terminado»Global Times, el diario oficial chino en inglés, [7] evaluó la tormentosa primera reunión de un modo muy positivo para China. En un artículo firmado por Wei Jianguo, el diario señala que la tradicional cortesía china tiene sus límites. Hoy, si China es presionada, China contestará del mismo modo y en el mismo todo. «Aquellos días en que se nos podía pegar sin que devolviésemos el golpe, han terminado.» [8]

Después de esta sorprendente escaramuza inicial, las conversaciones siguieron a puertas cerradas y, según los observadores, a pesar de varias cuestiones en las que el choque es frontal, hay espacios en los que los acuerdos son posibles. De cualquier manera que sea, a los norteamericanos les quedó clara una cosa: a China ya no se la puede presionar impunemente; y menos aún de mala manera. Todos tendrán que tomar nota de la arenga que no muchos meses atrás – el 13 de Octubre de 2020 – el presidente Xi Jinping había pronunciado durante una inspección al Cuerpo de Marines del Ejército Popular de Liberación en la cual instó a los soldados a estar en «alerta máxima» manteniéndose «absolutamente leales, puros y confiables».  [9] La actitud de la delegación china en Anchorage demostró que la arenga de Xi Jinping no fue una mera actuación pour la galerie.

Y otro dato que tampoco puede pasarse por alto: apenas dos días después de finalizada la reunión de Alaska, se reunieron Wang Yi el ministro de relaciones exteriores de China y Sergei Lavrov, su par ruso. El título dado por Global Times al artículo que informa del encuentro fue: «La asociación Chino-rusa, clave para contrabalancear la hegemonía de los EE.UU.» [10] De hecho, ambos ministros hablaron no solamente de los acuerdos vigentes entre sus dos países sino, principalmente, de las estrategias conjuntas orientadas a enfrentar las presiones hegemónicas norteamericanas. «Ambos ministros de Relaciones Exteriores manifestaron que Estados Unidos debía detener sus actividades intimidatorias, dejar de interferir en los asuntos internos de otros países y abstenerse de formar camarillas para enfrentar a otros países«.

El desafío ruso

A todo esto, Biden no tuvo mejor idea que tratar de intimidar (en la Argentina diríamos «patotear») nada menos que a Vladimir Putin. ¡Pobre Joe! Con todos los años que el hombre tiene en la política norteamericana, tendría que haber sabido que eso no es tan fácil y, mucho menos aun, es gratis.

No obstante, antes de contar la anécdota – que de última no es mucho más que una «nota de color» – quiero rectificar algo que apareció en todos los medios y que no es cierto pero que es un buen ejemplo de cómo manipulan el lenguaje los medios masivos principales: Joe Biden no acusó a Vladimir Putin de asesino. Lo que sucedió fue que, hacia mediados de Marzo de este año, en el programa «Good Morning America» vaticinó que los «intentos (de Putin) de interferir en las elecciones de EE.UU. tendrán consecuencias. El precio que él va a pagar, dentro de muy poco lo verán«, amenazó. Ante esto, el periodista que lo entrevistaba muy probablemente olfateó sangre y preguntó refiriéndose a Putin: «¿Piensa usted que es un «killer»? A lo cual Biden respondió: «…mmhm, pienso que sí.» [11]

Y aquí debo hacer un alto porque quiero ser ecuánime. Por de pronto lo de «killer» no lo dijo Biden sino el periodista. En segundo término, killer ciertamente viene de kill  que significa «matar». Pero no necesariamente significa «asesino» porque eso, en Estados Unidos sería más bien «murderer» o incluso «assassin«.  Killer sería equivalente a «matador» y el término tiene también muchos significados que nada tienen que ver con la muerte. Cuando, por ejemplo, en Estados Unidos alguien dice «It kills me!«, la expresión es equivalente a nuestro «¡Eso me mata!», y puede significar desde un gran agrado hasta una molestia insoportable, pero no la muerte. De última aquí a Mario Kempes también lo llamamos «El Matador» y jamás en su vida mató a nadie.  Evidentemente, la intención del periodista no fue para nada benévola, pero el calificativo puede – y debería ser – matizado.

Lo mismo sucede con la respuesta. Biden no contesta con un seco «Yes!«. Hasta parece titubear antes de contestar con ese «mmhm» que cada uno puede interpretar como prefiera. Pero seamos precisos: la pregunta del periodista no es, como tradujeron los medios, «¿No cree usted que es un matador? Que en inglés sería: «Do you believe he is a killer?«. La pregunta en inglés fue: «Do you think he is a killer» lo cual estrictamente hablando equivale a «¿Piensa usted que es un matador?» Y la respuesta de Biden es un casi ambiguo « mmhm… I do» y vendría a ser algo como: «hummm…pienso que sí.» Lo cual es una afirmación, sin duda. Pero de ahí a titular todo el diálogo como «Joe Biden calificó a Putin de “asesino” » [12]  hay una distancia bastante grande que solo se puede hacer creer con una tergiversación bastante maliciosa de lo realmente dicho. No es para nada un mal ejemplo de cómo funciona el periodismo cuando se trata de imponer una tendencia, una opinión o una valoración. Pequeños, sutiles, cambios en las palabras empleadas y el personaje termina diciendo lo que en realidad no dijo aunque la construcción artificial se condice mucho mejor con lo que la estrategia implementada exige que debería haber dicho. ¿Complicado? No. En la cocina del periodismo es un plato que se prepara todos los días.

De todos modos, lo gracioso es que Biden sí dijo algo que es realmente duro: fue cuando afirmó que conocía muy bien al presidente ruso y que, en su opinión, Putin no tenía alma. Pero, claro, eso no vende. Hay tantos desalmados corriendo hoy por ahí que eso ya no es noticia.

Tampoco fue noticia la respuesta de Putin. Apenas si apareció en algunas publicaciones y, por supuesto, en RT. Pero ese relativo silencio de radio fue por otros motivos.

La primera respuesta de Putin al ataque de Biden fue devolver la pelota en términos no muy afables pero cubiertos con una fina capa de ironía psicológica edulcorante: «En lo que concierne a la declaración de mi homólogo estadounidense, efectivamente, nos conocemos en persona. ¿Qué le contestaría? Le diría: ‘¡Que esté bien!’. Le deseo salud«. Putin: «Somos personas diferentes, tenemos otro código genético, cultural y moral»Lo cual le dio pie para agregar luego: «… cuando evaluamos a otras personas, o incluso a otros Estados, otros pueblos, es como si nos mirásemos en el espejo. Siempre vemos nuestro propio reflejo.» Para rematarla refiriéndose a los norteamericanos: » Aunque piensan que somos iguales que ellos, somos personas diferentes, tenemos otro código genético, cultural y moral,  y sabemos defender nuestros propios intereses. Vamos a trabajar con ellos, aunque en aquellas esferas que nos interesan a nosotros y bajo aquellas condiciones que consideramos beneficiosas para nosotros. Y tendrán que hacerle caso a esto«. [13]

Cosa de una semana más tarde y viendo que los norteamericanos no acusaban recibo, Putin se sentó a la mesa, estudió el tablero, movió un alfil y cantó «jaque» desafiando a Biden a un debate público sobre los asuntos en discusión: «Le quiero ofrecer al presidente Biden – declaró –que continuemos nuestra discusión, pero bajo la condición de que lo hagamos prácticamente en directo y ‘online’. Sin demoras y de forma directa, en una discusión abierta«. [14] Tras lo cual Moscú envió a Washington incluso «… una solicitud formal para concretar una conversación entre los dos mandatarios.» [15]

Frente a esto, en Washington levantaron el pie del acelerador, clavaron los frenos, pusieron reversa, estacionaron lo más discretamente que pudieron y se hicieron los distraídos. Obviamente no habían esperado actitudes tan firmes y enérgicas de parte de Moscú pero tampoco – y simultáneamente – de parte de Pekín.

Así, el ¡Volvimos! de Biden terminó en un choque contra la pared.

Contra una pared reforzada, para colmo. Porque una de las primeras consecuencias de esta pésimamente planteada escaramuza diplomática fue un mayor acercamiento entre Rusia y China. Hacia el 22 de marzo Serguei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, dejaba trascender antes de su viaje a China que ahora la prioridad para ambos países está dictada por «… la necesidad de reducir el impacto de las sanciones mediante el fortalecimiento de la independencia tecnológica, pasando a monedas nacionales o alternativas al dólar en saldos recíprocos, e instó a rehusar los sistemas de pago internacionales controlados por Occidente«. [16]

Esto, que a algunos les parecerá simplemente una declaración entre muchas otras, es de una importancia tremenda. Si China y Rusia se «desenganchan» del dólar, prácticamente un tercio de los habitantes del planeta quedaría fuera del alcance de de los plutócratas de Nueva York. [17]

Al respecto vale la pena recordar que la eliminación de Gaddafi en el marco de la llamada «Primavera Árabe» estuvo impulsada en gran medida por la iniciativa de éste de abandonar el sistema bancario mundial. Y no falta el suspicaz que señale que, todos los que alguna vez intentaron seriamente salir del dólar como medio de pago internacional, están muertos.

La alianza ruso-china

No es fácil evaluar en profundidad el poderío conjunto de la alianza estratégica ruso-china. Históricamente, incluso bajo el período soviético, Rusia y China se consideraron aliados pero con inocultables desconfianzas mutuas. China tiene dos factores que obligan a tener cuidado: por un lado es enorme; por el otro es impredecible. Mil cuatrocientos millones de personas en un país de 9.600 millones de km2 es un monstruo para tener en cuenta. Para Rusia con actualmente 145 millones de habitantes y 17.000 millones de km2 China es un aliado valioso… pero también bastante peligroso.

Por otra parte, mirándolo del otro lado del mostrador, China desconfió siempre bastante de los rusos. Rusia también tiene al menos dos factores que obligan a tener cuidado: ha tenido siempre una clara tendencia a expandirse con vocación imperial, y por regla general ha sido sumamente despiadada en esa expansión. El que establezca alianzas con Rusia siempre tendrá que tener mucho cuidado de no terminar convirtiéndose en una provincia rusa más.

Así las cosas, no es de extrañar que la asociación ruso-china haya sido y siga siendo un proyecto que avanza lentamente. Pero avanza. Ambos socios saben que les conviene, no solo desde el punto de vista geoestratégico sino, incluso, para fortalecer sus respectivas independencias del tercero en discordia representado por, obviamente, los EEUU.

Un cuadro sinóptico bastante útil  para entender los alcances actuales de la alianza ruso-china es el elaborado por Feng Qingyin del Ministerio de Relaciones Exteriores chino. [18]

Anti-US alliance?

El cuadro, titulado sugestivamente ¿Alianza anti-EEUU? Resalta los principales ítems de la asociación chino-rusa.

Son los siguientes:

  •  Cooperación económica

o   El volumen del comercio bilateral excedió los $10 billones en 2020

o   Se transfieren 40 millones de toneladas de petróleo crudo anualmente.

o   Cada año se transfieren cerca de 4 billones de metros cúbicos de gas natural líquido después de la inauguración del gasoducto China-Rusia Este de gas natural.

o   China sigue siendo el mayor destino para la exportación de productos agrícolas rusos.

  •  Esfuerzos anti-epidemia

o   China y Rusia se han apoyado mutuamente en campos tales como el desarrollo de vacunas, planes de tratamiento y medidas de control de epidemias.

  •  Reuniones entre líderes

o   El presidente chino Xi Jinping y el presidente ruso Vladimir Putin han tenido cerca de 30 reuniones desde 2013.

  • Lazos militares

o   China y Rusia han llevado a cabo intercambios de alto nivel, coordinaciones estratégicas, ejercicios conjuntos, desarrollos tecnológicos y de equipamiento, sobre la base del principio de no-alineación, no-confrontación y no selección de terceros como blancos.

  • Exploración espacial

o   China y Rusia han firmado un Memorándum de Entendimiento para construir una estación internacional de investigación científica sobre la luna.

Nota al margen:
Obviamente lo expresado en cuanto a los lazos militares es para tomarlo con el sano escepticismo del caso. No así la exploración espacial. China ya ha tenido una estación espacial operativa y en estos momentos un rover robótico chino está explorando la cara oculta de la luna. [19]

El gobierno mundial

Con todo lo dicho, supongo que queda bastante en claro por qué los norteamericanos no se deciden (todavía) por liberar a Israel del fantasma de Irán. Es que cualquiera con dos dedos de frente diría que no les conviene intentarlo. No les conviene porque, así como están las cosas hoy, una intervención norteamericana en Irán conllevaría un altísimo riesgo de desatar un conflicto internacional que bien podría ser calificado de Tercera Guerra Mundial, sobre todo teniendo en cuenta que los principales jugadores nucleares librarían el conflicto – al menos en principio – sobre un territorio diferente del propio. Una excelente oportunidad para ensayar todos los «juguetes» bélicos que todas las partes involucradas han estado desarrollando durante las últimas décadas.

Un Nuevo Orden mundial y un Gobierno Mundial son dos cosas diferentes.En realidad, todo el escenario que hemos estado describiendo con algún detalle indica que la probabilidad de un Gobierno Mundial – entendido como una central de poder para gobernar a todo el planeta – es muy baja y, en todo caso, remota. Al respecto convendría tener al menos algo en claro: una cosa es un Nuevo Orden Mundial, y otra muy diferente es un Gobierno Mundial. Por supuesto que el proyecto de un Nuevo Orden puede incluir un gobierno mundial; pero no necesariamente.

Poca duda cabe en cuanto a que habrá un Nuevo Orden Mundial. Es más, el NOM ya está empezando a constituirse. Obviamente no será el NOM visualizado por Gorbachev, los Bush y Brzezinski, además de los think tanks norteamericanos agrupados alrededor del Council on Foreign Relations (CFR) durante las últimas décadas del siglo pasado.[20] Por el contrario, el mundo multipolar que emerge del escenario analizado, con los tres polos de poder de EEUU, China y Rusia, ya es de por sí algo muy diferente a los típicos escenarios del Siglo XX donde reinó la bipolaridad durante la mayor parte del tiempo y aun la unipolaridad durante un breve período después del colapso de la Unión Soviética. Esa unipolaridad pasajera alimentó especulaciones como las de Francis Fukuyama sobre el «fin de la Historia» y, por supuesto, retroalimentó también antiguas aspiraciones hegemónicas mundiales del poder financiero internacional que creyó llegado el momento de expandir sin límites un poder consolidado por la globalización tecnológica de productos, servicios y el comercio de los mismos.

Pero el real Poder político no es tan simple; y su ejercicio concreto es menos simple todavía. El poder del dinero es muy grande, especialmente en un entorno cultural que ha abandonado sus valores fundacionales en aras de la satisfacción inmediata de cualquier capricho que genere placer. En otras palabras: el poder del dinero se potencia con la decadencia. Pero aun así, en política y a pesar de una pandemia de corrupción mucho más nociva que la del Covid, la famosa frase esa de «Denme el control del dinero de una nación y no me importa quién haga las leyes» atribuida a uno de los Rotschild es de una validez relativa. Y lo es porque, a pesar de su importancia, el poder del dinero es solamente uno de los cuatro factores que hacen al poder político. [21]

Después de la reunión de Lavrov y Wang Yi,  la cancillería china manifestó: «Los que subestiman nuestra determinación a defender nuestra dignidad e intereses nacionales tendrán que pagar un precio por su arrogancia (…) quedaron atrás los días en que las potencias extranjeras podían obligar a China a abrir sus puertas con cañones.» [22]

Del lado ruso y comentando los alcances de la declaración conjunta que surgió de la reunión el politólogo Vladímir Pavlenko opinó que actualmente existen: «… interpretaciones globalistas de la gobernanza mundial, que consisten en la formación de un sistema multinivel de centros de poder y control supranacionales y globales«. En vez de este «dictado de estructuras supranacionales» Rusia y China proponen «una versión que compite por igual, lo suficientemente atractiva para ser aceptada por una parte significativa de la comunidad internacional, principalmente entre los países en desarrollo«. [23]

¿Nuevo Orden Mundial? ¡Por supuesto que lo habrá! Es más: es algo que ya hay. El ordenamiento del Poder Mundial siempre ha sido algo dinámico y cambia naturalmente por la conjunción de múltiples factores. Justamente por eso es que no se puede, ni se debe, analizar la realidad del Siglo XXI con las herramientas y los conceptos del Siglo XX. Vivimos en un mundo completamente diferente al que estalló en 1939 y gran parte del cual se derrumbó en la década del 1980. Por supuesto que ese cambio no quita la existencia de valores permanentes y de anhelos permanentes. Pero sí impide la existencia de situaciones permanentes y de configuraciones permanentes del Poder Político.

Ni siquiera es correcta la famosa frase de Disraeli en cuanto a que en política no hay alianzas permanentes sino solo intereses permanentes. La realidad es que ni siquiera los intereses son permanentes en el largo plazo. Así como bajo Stalin los intereses de Rusia fueron muy diferentes a los defendidos bajo Nicolás II, hoy los intereses de Rusia son muy diferentes a los que tenía ese país bajo Stalin.

¿Existe la posibilidad de instaurar un Gobierno Mundial impuesto por la plutocracia de Wall Street en medio de semejante escenario para un Nuevo Orden Mundial?

Sinceramente no lo creo. Es extremadamente difícil imaginar que el poder financiero de Nueva York – aun contando con el poderío militar norteamericano – consiga poner de rodillas a una constelación ruso-china más el universo de aliados circunstanciales que seguramente se acoplarían en el caso de un enfrentamiento extremo. Mientras subsista el actual escenario tripolar, un Gobierno Mundial es prácticamente inviable. Es más: si este escenario se desarrolla de acuerdo con las fuerzas impulsoras que lo animan en la actualidad, la utopía de un Gobierno Mundial se hará cada vez menos viable.

¿Y en el largo plazo?

El largo plazo – y me refiero por supuesto al muy largo plazo – es algo que en política se puede (y se debe) proyectar y prever. Pero el futuro en el largo plazo no se puede decidir sencillamente porque no se puede predecir.

Es que el único que puede efectivamente decidir ese futuro es Dios.

Con designios que no en vano son insondables y por caminos que siempre han sido inescrutables.

NOTAS

[1] )- Cf. https://www.dw.com/es/biden-ordena-un-bombardeo-en-siria-contra-milicias-proiran%C3%ADes/a-56709005
[2] )- https://www.clarin.com/mundo/unidos-bombardea-siria-primera-prueba-fuego-joe-biden_0_qcuhmFUxV.html
[3] )- https://www.elmundo.es/internacional/2020/09/09/5f592bd9fc6c837b3c8b45b5.html
[4] )- «América primero» y «Hagamos América grande otra vez», entendiendo «América» como Estados Unidos.
[5] )- «Volvimos»; «Hemos vuelto»
[6] )- Presidieron la delegación norteamericana el secretario de Estado Antony Blinken y el asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan. Beijing estuvo representado por el responsable del Partido Comunista de China (PCCH) para Asuntos Exteriores Yang Jiechi y el jefe de la diplomacia (canciller) Wang Yi.
(Cf. https://www.infobae.com/opinion/2021/03/22/tension-entre-estados-unidos-y-china-en-la-cumbre-de-alaska/)
[7] )- https://es.wikipedia.org/wiki/Global_Times
[8] )- https://www.globaltimes.cn/page/202103/1218924.shtml
[9] )- https://www.clarin.com/mundo/china-xi-jinping-llamo-soldados-prepararse-guerra-_0_l-Q7Kl-fL.html
[10] )- China-Russia partnership ‘key to balance US hegemony’ – https://www.globaltimes.cn/page/202103/1219129.shtml
[11] )- https://edition.cnn.com/videos/politics/2021/03/17/president-biden-vladimir-putin-russia-gma-newday-vpx.cnn
[12] )- https://www.clarin.com/mundo/joe-biden-califico-putin-asesino-moscu-respondio-palabras-ataque-toda-rusia_0_RtWRTCaXb.html
[13] )- https://actualidad.rt.com/actualidad/386792-putin-desear-salud-biden – (El resaltado es mío)
[14] )- https://actualidad.rt.com/actualidad/386837-putin-dispuesto-conversar-biden
[15] )- https://actualidad.rt.com/actualidad/386906-kremlin-conversacion-putin-biden
[16] )- https://actualidad.rt.com/actualidad/387137-diplomacia-lavrov-postura-occidente-dialogo-sanciones  – Los resaltados son míos.
[17] )- Calculando la población de China y Rusia, más la de India e Irán que con alta probabilidad seguirían el mismo camino dados los lazos comerciales existentes y la situación geopolítica dada. Sin calcular, por otra, parte otros eventuales aliados que ya en el pasado dieron muestra de querer independizarse de la hegemonía del dólar.
[18] )- https://www.globaltimes.cn/Portals/0/attachment/2021/2021-03-22/845b002a-13a9-4256-9913-5ca8e8ca1702.jpg
[19] )- https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/china-esta-explorando-cara-oculta-luna-primeras-imagenes_13744
[20] )- La revista Foreign Affairs del CFR publicó en 1990 un ensayo de Charles Krauthammer titulado «The Unipolar Moment» en el que postulaba un mundo unipolar bajo la dirección de los EE.UU. Cf: Foreign Affairs, 69/5: (Invierno 1990/91), pgs. 23-33.
[21] )- Ver: Denes Martos «Manual de Política Práctica»; https://drive.google.com/file/d/1fzNOWMza2uzmKwq8kyfHEWjcaXa1fU_U/view
[22] )- https://actualidad.rt.com/actualidad/387375-pekin-determinacion-defender-dignidad-intereses-nacionales-tener-pagar-precio
[23] )- https://actualidad.rt.com/actualidad/387396-resultados-visita-lavrov-china

(*) Politólogo, consultor nacional e internacional, analista de riesgos, escritor e investigador

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