Columnistas

El comunismo otra vez en acción

Por Carlos Mira (*)

La maniobra del gobierno de intentar tapar el crimen del Chaco armando un caos social en Jujuy contra la reforma pro-república y anti-feudalismo de la Constitución provincial que auspicia el gobernador Morales, resulta tan grotesca que ni siquiera debería dedicársele un comentario.

Pero cómo en la Argentina lo obvio resulta lo más difícil de explicar, parecería que es mejor gastar un poco de tiempo y machacar sobre esa obviedad antes que entregarle el terreno a las fuerzas de la servidumbre.

A Jujuy ha ido la izquierda entera en riguroso respaldo al kirchnerismo porque la izquierda se dedica a eso: a generar caos, a crear quilombo.

No sabe hacer otra cosa; son inútiles para cualquier otra actividad humana. Pero para hacer quilombo no hay quien los supere.

Y encima tienen la habilidad para trasmitir la imagen de que los daños colaterales del quilombo que ellos armaron son la consecuencia del accionar de sus adversarios y de que ellos son las víctimas.

Así se mueven en todo el mundo. Son denunciantes sériales, víctimas eternas, sufrientes urbi et orbi, vagos consuetudinarios que encuentran en el ejercicio de la violencia el único pasatiempo que los entretiene.

El kirchnerismo ha hecho, desde los tiempos de Néstor Kirchner, una alianza estratégica con esa escoria. Y no me refiero a las formalidades electorales de integrar un frente político (como de hecho el Partido Comunista hace con la nueva Unión por la Patria -aunque hayan hecho mierda a la Patria-) sino a la alianza callejera para generar zozobra, intranquilidad pública, incitación a la violencia y training revolucionario.

Algunos dicen que esa migración temporal de la alianza kirchnerista-comunista a Jujuy no es otra cosa que un ensayo de laboratorio para lo que piensan hacer a nivel nacional a partir del 10 de diciembre cuando el ejercicio de la democracia (de la cual ellos se llenan la boca hablando) los eche del poder.

Morales logró aprobar -cumpliendo todos los requerimientos impuestos por la propia Constitución provincial- una reforma a su texto que termina con las reelecciones indefinidas y prohíbe los cortes de ruta como forma de manifestación social.

De allí se agarran los comunistas para acusar al gobernador de “criminalizar la protesta social”. No, vagos de mierda: Morales no “criminaliza” la protesta social porque de hecho, no prohíbe las manifestaciones públicas (obviamente no podría hacerlo sin contradecir la propia libertad de expresión de la Constitución Nacional).

Lo que Morales hace es llevar al rango constitucional de la provincia lo que ya es un delito a nivel federal pero que, aparentemente, nadie tiene las pelotas para imputárselo a todos los que incurren en él poco menos que a diario, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires y en sus accesos troncales.

El tema es al revés: Morales no “criminaliza la protesta” son ustedes los que “protestizaron el crimen”, es decir, son ustedes los que, disfrazando de protesta una manifestación, cometen delitos que afectan la vida, la propiedad y la seguridad del resto de los ciudadanos.

Cuando alguien se para de manos y dice: “ustedes están cometiendo delitos por lo tanto los voy a perseguir como delincuentes y voy a hacer lo que tenga que hacer para evitar que ustedes sigan cometiendo esos delitos”, entonces la naturaleza camaleónica que los caracteriza hace lo que hace siempre: los transforma en víctimas. Pasan de ser los causantes de los problemas a los “pobrecitos” que sufren sus consecuencias.

¡Basta, manga de inservibles! ¡Se les acabó el verso! Aquí se cumplieron todos los pasos legales para reformar la Constitución de Jujuy y la Constitución de Jujuy va a ser reformada para impedir que ustedes sigan cometiendo delitos.

Es más, ni siquiera haría falta semejante movida porque, repito, cortar rutas es un delito federal y lo es sea donde sea que se cometa, independientemente de lo que diga la Constitución de la provincia en donde el crimen se perfeccione.

Pero, no importa: para cortar con un lastre que la negrera Milagro Sala instaló en Jujuy (con el apañamiento del gobierno de Cristina Kirchner) Morales decidió darle rango constitucional a la ofensa.

Y esa es la excusa que están usando para desviar la atención del asesinato que sus camaradas comunistas cometieron en el Chaco y para generar un caos social en una provincia que supo salir de aquel en el que había caído gracias al ejercicio maléfico del comunismo de hecho que Milagro Sala ejerció allí por más de una década.

A ver si entienden algo señores: no sirven para nada ¿Comprenden? Para lo único que sirven es para generar odio, rencor, envidia y resentimiento. Usan esos horrores para arruinar la mente de millones y luego usan a esos idiotas útiles para llegar al poder.

Una vez en él se dedican a esclavizar a todo el mundo, empezando, claro está, por los idiotas útiles que les fueron funcionales a sus planes.

El kirchnerismo -otra plaga de génesis parecida a la de ustedes- los usa para fines más frontalmente prosaicos: llenarse de oro y ser impunes.

Si bien los jerarcas del comunismo (aquí y en todo el mundo) no tienen objetivos muy diferentes a esos, es cierto que se las han rebuscado para disfrazar de más intelectualidad su delincuencia. Los Kirchner han sido, en ese sentido, más toscos.

Pero se les acabó, muchachos: hay una gran mayoría de argentinos que ya descubrió que detrás de cada uno de ustedes solo hay embusteros, criminales, vagos de mierda, mafiosos entongados con el poder para robarle el fruto de su trabajo a los demás, bajo la bandera de los pobres y de la igualdad.

Ojalá la ley les de a las fuerzas del orden todas las herramientas que sean necesarias para ponerlos a todos ustedes donde deben estar: en la cárcel, para que nunca mas usen las necesidades de un conjunto de zombies para sus propios fines personales de poder y riqueza.

Son la última lacra que la humanidad ha generado, la peor basura que el sol ha visto en los últimos 100 años. No hay rateros peor que ustedes. Van a tener que meterse toda su verborragia de violencia en el culo. Finalmente la única fuerza que imperará en la Argentina será la fuerza de la ley. Toda otra pretensión de coacción deberá terminar sus días a la sombra.

 

(*) Periodista de actualidad, economía y política. Editorialista. Abogado, profesor de Derecho Constitucional. Escritor

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