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El gobierno de Kicillof suma policías, pero los delitos siguen creciendo

Por Pablo Portaluppi (*)

A pesar de haber crecido fuertemente la cantidad de agentes de la policía bonaerense en los últimos 15 años, dicho crecimiento no tuvo el mismo correlato respecto a la reducción de los delitos en la provincia de Buenos Aires. Si bien se observa una merma en la tasa de homicidios dolosos cada 100.000 habitantes, la cantidad de investigaciones penales ha ido creciendo.   

Ante la acuciante inseguridad que azota el territorio desde hace años, la dirigencia política de la provincia tiende siempre a aplicar el mismo remedio: la incorporación a la fuerza de miles de efectivos.

“Es como cuando un técnico pone más delanteros porque el equipo no hace goles”, grafica un alto jefe policial. Y explica: “Eso no soluciona el problema sino hacés que el equipo juegue para hacer goles. En la fuerza pasa lo mismo”.

En el año 2007, cuando asume el ex gobernador Daniel Scioli su primera gestión, la policía bonaerense contaba con 48.000 agentes. Al culminar sus dos gobiernos, en 2015, la fuerza ya tenía 77.000 efectivos, además de 18.000 policías locales, creadas por decreto el 30 de junio de 2014 para localidades de más de 70.000 habitantes.

Pero esa notable suba de agentes policiales no se tradujo en una baja del delito. Por el contrario, según estadísticas de la propia Procuración de la provincia de Buenos Aires, mientras que en 2007 hubo una tasa de 6,1 homicidios dolosos cada 100.000 habitantes, 7 años después, en 2014, la misma fue de 9,5.

En otros términos, en igual período, la cantidad de efectivos de la bonaerense creció un 60%. Pero también crecieron los delitos un 50%.

Si bien en 2022 aquella tasa bajó a 4,3 muertes, la percepción de la gente es totalmente opuesta. Es que subieron otros delitos, por encima de los asesinatos.

Siempre según la Procuración a cargo de Julio Conte Grand, única fuente oficial, por ejemplo, el hurto llegó a 113.223 expedientes, lo que implica un aumento de un 11,6% respecto a 2021.

Los casos por violación a la ley de drogas, más de 77 mil, subieron un 8,6%. Las estafas, por su parte, subieron un 14%. Y el robo de autos en la calle trepó nada menos que un 32,3% en un año.

Estas cifras se desprenden de las llamadas Investigaciones Penales Preparatorias, que informa el Ministerio Público bonaerense. Las IPP son, por definición, una etapa del proceso penal que tiene por objeto determinar la existencia de delitos y la individualización de los eventuales autores. Las mismas se inician a partir de una intervención policial, una denuncia particular o una de oficio por parte de cualquier órgano judicial.

Aunque la mayor presencia policial puede corresponderse con la cantidad de investigaciones, no es menos cierto que su crecimiento también puede interpretarse como una manifestación del incremento de la inseguridad a través de diversas formas.

De acuerdo a la información oficial, mientras que en 2007 se registraron 559.385 IPP, en 2015 se verificaron 719.728, lo que representa un aumento de casi un 30%. 

En tanto, en 2022 hubo 924.492 investigaciones. Respecto a 2007, casi un 65% más. El crecimiento también lo explica el aumento de otros delitos.

Solo en su segundo mandato, entre 2011 y 2015, Daniel Scioli anunció 4 planes de seguridad, siempre a partir de un hecho de inseguridad con fuerte impacto en la opinión pública.

El 3 de abril de 2014, en La Matanza, Horacio Romero, remisero de 59 años, fue baleado en la cabeza por tres delincuentes luego de dejar a una pasajera. Y Martín Ledesma (24) fue asesinado de un disparo por tratar de defender a su padre en un asalto.

Apenas dos días después, el entonces gobernador lanzaba su más recordado paquete de medidas, cuando decretó la emergencia en seguridad durante 12 meses en todo el territorio bonaerense.

Entre otras decisiones, se anunció una inversión de $600 millones en equipamiento, la creación de 8 alcaidías para alojar 1000 detenidos, y un proyecto para crear 10 fiscalías especializadas en narcotráfico. Además, se decretó la «convocatoria inmediata» de personal retirado de la policía, y la incorporación de 10 mil uniformados que se estaban preparando en ese entonces en las escuelas de formación de la Provincia.

Pero a la luz de los hechos, la suma de policías no garantiza nada. Solo había una decisión política de hacerlo para “maquillar” la situación.

De hecho, en aquel año, para la ciudad de Mar del Plata se habían presentado 7.000 jóvenes, de los cuales iban a quedar sólo 300. Una vez hecha la selección, llegó la orden de La Plata: había que tomar sí o sí 1100 agentes. Es decir, que hubo que elegir 800 entre miles que no calificaban para integrar la fuerza. Además de sumar gastos en personal en desmedro de los necesarios recursos.

Esta anécdota grafica a la perfección lo que fue, quizá, la política de seguridad por parte de Daniel Scioli, el hombre que sueña con ser Presidente.

Pero con la gestión de su sucesora en la provincia, María Eugenia Vidal, las decisiones no fueron demasiado distintas.

De hecho, el 31 de mayo de 2017 fue presentada la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas, más conocida como UTOI. Creada mediante la Resolución 791, sus funciones principales son, de acuerdo a la información oficial, implementar y coordinar el desarrollo de las actividades operativas dispuestas por la superioridad; supervisar el cumplimiento de los operativos llevados a cabo con móviles y/o motocicletas identificables, a fin de prevenir y/o disuadir actitudes o hechos delictuales que atenten contra la seguridad pública; llevar un registro de los servicios de seguridad establecidos y poner en conocimiento inmediato de la superioridad, de cualquier novedad de relevancia, que por su magnitud o trascendencia lo amerite.

En otras palabras, una policía “de acción rápida”.

Cuando comenzó, tenía 160 agentes. Pero desde que Sergio Berni asumió como encargado de Seguridad del gobierno del gobernador Axel Kicillof, su crecimiento fue meteórico, ya que el controvertido funcionario la eligió para “hacer campaña”, según una fuente policial muy calificada.

La UTOI fue quien detuvo a los choferes que golpearon a Berni en la protesta por el crimen del colectivero Daniel Barrientos en La Matanza, en abril pasado. Hoy, el 30% de los egresados de las escuelas de formación pasan a integrar dicha Unidad. De acuerdo a algunas fuentes, ya contaría con 6500 miembros.

A fines de 2015, un comisario marplatense le dijo a este periodista: “Scioli dividió tanto a la policía, hay tantas fuerzas operando a la vez, que nadie sabe qué tiene que hacer ante un hecho de inseguridad, a qué fuerza la toca intervenir”.

En los últimos días, el gobierno bonaerense, a través del ministerio de Seguridad, anunció el traslado de 235 agentes de la UTOI desde Mar del Plata hacia La Matanza. Dicha decisión generó airadas protestas de los familiares de los policías.

En una ruidosa protesta, llevaron a cabo un “semaforazo” en las puertas del edificio municipal, donde exigieron que no los trasladen. Pero además hicieron públicos otros reclamos.

“También reclamamos el tema de chalecos vencidos. Los que les brindan a ellos, no están en las condiciones adecuadas, un chaleco vencido que no les brinda seguridad. La ropa la tienen que comprar ellos de su sueldo, el cual es de $140 mil. Hoy ese salario para una persona que está arriesgando su vida por todos, por la ciudad y por el país, me parece que es algo absurdo», explicó una familiar en declaraciones públicas.

La cantidad de homicidios en la ciudad de Mar del Plata creció nada menos que un 133% en los primeros tres meses de 2023 respecto a igual período del año pasado, según datos difundidos por la ONG Asociación familiares de víctimas del delito.

Mientras que entre enero y marzo de 2022 se habían registrado 6 crímenes en todo el distrito, durante el mismo lapso de este año la cifra trepó a 14, de los cuales 1 fue un femicidio.

Y según datos publicados por el Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito (CEMAED) de la Secretaría de Seguridad de General Pueyrredon, en abril se produjo un incremento del 14% en el robo y hurto respecto de marzo, producto de los 405 hechos registrados contra los 354 del mes pasado. Si se compara la cifra con igual mes del 2022, la suba fue del 35%.

Una alta fuente policial con más de 30 años de servicio le confía a este medio: “Los comisarios en la ciudad no tienen recursos. Denunciar un hecho en la comisaria es lo mismo que la nada, ya que no tienen nada para responder. Faltan insumos y esta todo colapsado”.

Y prosigue: “Fallamos en nuestra principal tarea, que es la prevención. Cuando viene el ministro y llena de policías un barrio porque allí ocurrió un crimen, eso no sirve para nada. El delito ya pasó, ya hay que lamentar víctimas. Ya es tarde”.

A su vez, el agente asegura que “los políticos no tienen idea lo que pasa en la calle. No les interesa. Lo único que hacen es incorporar más y más policías. Eso solo no sirve para nada”.   

A fines de 2021, el Jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, y Sergio Berni, participaron de la jornada de inscripción de aspirantes a la Policía Bonaerense. Durante el evento, el titular de la cartera de seguridad afirmaba que entre 2021 y 2022 sumarían a 40 mil nuevos agentes al conurbano.

Más de lo mismo.

Según el organismo federal Law Enforcement Assistance Administratios, solo durante 1972 se produjeron en Nueva York 4 millones de robos con intimidación, 145.000 violaciones y, atención, 20.000 homicidios. Por aquellos años, la población de todo el distrito era de 18 millones de habitantes.

Y fue justamente en Nueva York donde se aplicó la famosa política llamada de “Tolerancia Cero” instrumentada por el alcalde republicano Rudolph Giuliani a partir de 1994, inspirada en “la teoría de las ventanas rotas”, creada por el criminólogo George Kelling y el politólogo James Wilson en 1982.

En paralelo, comenzó una fuerte depuración a fondo de la propia policía estatal, descentralizando las 76 comisarías que tiene todo el Estado de Nueva York, desde Manhattan hasta Staten Island.

A pesar de la corrupción policial existente, el Estado confió fuertemente en su principal fuerza de seguridad y la dotó de instrumentos, herramientas y recursos para hacerla más eficiente, a la vez que iba depurando sus cuadros y haciendo más exigente el ingreso a sus filas.

Hoy, la preparación de un agente raso no dura menos de dos años para que salga a patrullar y no cualquiera puede ingresar. De hecho, el Departamento de Policía de NY está considerado por los propios neoyorkinos como la mejor fuerza policial del país.

Nueva York es una de las 10 ciudades más seguras del mundo, según diversos organismos especializados, como la aseguradora Berkshire Hathaway y el prestigioso medio The Economist.

La fuerza neoyorkina posee 36.000 uniformados y 19.000 empleados administrativos, lo que representa, sumados ambos, 1 agente por cada 363 habitantes, para una población de casi 20 millones de personas.

En la provincia de Buenos Aires, para un universo de 17.569.053 habitantes, hay un policía cada 195 personas.

La mejor prueba de que no basta con sumar policías para mejorar la seguridad.

 

(*) Analista en Medios de Comunicación Social y Licenciado en Periodismo. Columnista político en El Ojo Digital

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