Columnistas

Entre la sociedad y los presos, ¿de qué lado estás?

Por Juan Martín Tito (*)

Como ya es de público conocimiento, en estos días se instaló en nuestro querido Partido del Pilar y también a nivel nacional el debate acerca de si es correcto o no liberar a los presos de las unidades penitenciarias. ¿Son los presos los culpables de salir de las cárceles o el poder judicial? ¿Qué podemos decir del comportamiento del  poder ejecutivo especialmente del Ministerio de Justicia? También cabe hacer mención al Código Procesal penal que no deja de beneficiar a los partícipes de delitos y además se abre el interrogatorio sobre los que tienen prisión preventiva sin sentencia firme.

Si estás del lado de la ley, seguramente estás a favor de que se respete la ley en cuanto a que las cárceles tienen que encontrarse en condiciones dignas y donde la alimentación, la higiene, el descanso, la seguridad y la salud no deberían ser perturbados.

¿Pero qué sucede con la sociedad? ¿Porqué siempre los que hacen o intentar hacer  las cosas bien terminan sufriendo las consecuencias de los errores de los que nos gobiernan? Podríamos hacer una analogía en referencia a la gente laburadora quienes por estudiar, trabajar y esforzarse día a día tienen que a través de excesos de impuestos, tasas y  contribuciones mantener los planes sociales que no son necesarios o los gastos excesivos del Estado. No debería haber razón alguna para perturbarle la vida a un ciudadano de bien, quien se levanta para trabajar  y vuelve para estar con su familia y realiza su vida sin excesos y sin delinquir. Por el contrario, los violadores, secuestradores, asesinos, narcotraficantes, personas que han cometido delitos de lesa humanidad, personas que han robado a mano armada, etc, deberían quedarse en la cárcel para ser reeducados y para estar aislados de la sociedad porque son personas que pueden generar pánico, temor y hasta pueden volver a delinquir en el mismo barrio o en la misma familia donde ya lo han hecho. Además, ante esta grave pandemia de público conocimiento, pueden ser reubicados en comisarías, unidades militares o en prisiones de otras provincias donde se garantice que no se puedan escapar. Hay que terminar con la impunidad. Nadie niega que las cárceles constituyen un foco de contagio para los presos. Por eso también se abre aun más el debate sobre las excarcelaciones para personas detenidas por delitos menores para descomprimir las unidades penitenciarias.

Cuando surge un dilema, no queda otra que llegar a un acuerdo y si no existe ese acuerdo, habría que decidir por una decisión o por otra.Entre la sociedad o los presos claramente apoyo drásticamente a la primera opción. Con respecto a los presos no deseo que vivan en condiciones de hacinamiento e insalubridad. Pero si deseo que estén ADENTRO DE LAS CARCELES hasta que terminen con su condena y sin obtener beneficios de un Código Procesal Penal que cada vez alimenta a los jueces garantistas a reírse de los ciudadanos de bien.

En conclusión, hoy no queda más opción que pensar en el muy corto plazo sobre este conflicto que genera demasiada controversia en estos días. Seguramente que pensando a largo plazo habría que desarrollar un plan para que los presos transiten sus condenas dignamente y con fines de reeducación para evitar ser nuevamente un peligro ante la sociedad el día que cumplan sus penas. Por supuesto que mi opinión es que permanezcan en las cárceles tomando la mayor cantidad de medidas de prevención del Coronavirus y pudiendo existir la excarcelación solo para casos de excepción (riesgo de vida) y solo mientras haya peligro de contagio, haciendo un seguimiento efectivo de sus nuevos paraderos y solo para prisioneros de delitos menores y que ejercen una buena conducta dentro de los penales.

(*) Abogado, dirigente social

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