Columnistas

Las demandas del coronavirus nos exigen unir el agroindustria

Por Arturo José Navarro (*)

Ante la inédita situación actual en que se encuentra el mundo y el país por causa de la pandemia del coronavirus, que demanda y que demandará no sabemos por cuánto tiempos, muchos recursos del estado para atender los urgentes temas sanitarios y ayuda extraordinaria de diferentes sectores de la sociedad, por causa de la cuarentena en las actividades económica en general, el Complejo Agroindustrial se va a tener que poner los pantalones largo y dejar de trabajar gremialmente como adolescentes por los supremos intereses de la Nación.

Si tomamos en cuenta la advertencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que prevé un impacto negativo en la producción y suministro de alimentos que se agravará con el tiempo si la crisis por la pandemia de coronavirus continúa, con más razón hay que cambiar. Las normas sanitarias en las industrias alimenticias podrían ralentizar la producción, además de una caída en la demanda de productos debido a la capacidad de gasto de las personas, situación que debería motiva al país al aumento urgente de las producciones de alimentos a partir del actual ciclo 2020-2021.

La dirigencia en general debe asumir, por estos desafíos mencionados – más alimentos y más recursos – que la Cadena Agroindustrial es la única de poder responder en forma urgente y sin subsidios, a esas necesidades con mayores producciones y exportaciones  si asumen el gobierno que hay que cambiar las políticas. Una demostración de la capacidad es lo que está sucediendo en el agro y sus servicios que está trabajando a pleno a pesar del coronavirus, la cuarentena y la falta de rentabilidad, para asegurar los alimentos para el mercado internos y la exportación, generando los recursos que necesita el Estado para atender las urgentes necesidades que ya está demandando el coronavirus.

Estas dos definiciones me motivaron a insistir nuevamente con mi vieja  propuesta que está orientada a los mismos objetivos. A esta altura del debate, nadie puede ignorar -ni oficialismo, ni oposición- el rol estratégico que juega el sector agroindustrial en la consolidación del crecimiento y el desarrollo sustentable de la economía nacional. Claro está, si se respeta el federalismo fiscal, como determina nuestra Constitución.

Por eso los dirigentes de las entidades que forman el Complejo Agroindustrial debe definir la constitución de una Entidad Supranacional integrada por todas las entidades que decidan integrarla con total libertad, para  consensuar y resolver las políticas de estado que necesita el sector para crecer y desarrollarnos en forma previsible. Hay que modernizar las gestiones y profesionalizar el gremialismo empresarial, para apoyar a los dirigentes que les toque asumir las  altas responsabilidades en los tiempos por venir.

Un sector que invirtió 13.000 millones de dólares para sembrar 34 millones de hectáreas en el ciclo 2019-2020  para producir todos los cultivos, que genera el 56% de nuestras exportaciones, da trabajo al 36% de los argentinos y aporta el 44% de los impuestos, no debe seguir trabajando como lo viene haciendo, dividido en diferentes entidades,  cada una con sus propuestas que nunca llegan a concretarse. Todos los gobiernos dividieron al sector como estrategia. Hoy los políticos deben cambiar y promover la unión de los mismo porque el país va a ser el primero beneficiarios de ese cambio de estrategia que promuevo del Agroindustria.  Toda la dirigencia del país debe aprovechar esta nueva oportunidad que no reclama con las demandas del coronavirus y ayudar a unir el Agroindustria formalmente para que pueda concretar un Poder Político Institucional Colectivo trabajando por mayoría, que esté acorde al poder económico y social que tiene la Agroindustria para sentarse en la mesa  grandes de la decisiones nacionales..

Hemos pasado demasiado tiempo analizando el pasado, elaborando propuestas individuales de coyunturas y realizando conjeturas. Hay que explicitar un Proyecto Planificado de Desarrollo con inclusión social para todo el país, que tendrá a la Agroindustria como protagonistas principales junto con todos los otros sectores de la economía. Esto lo puede y la debe hacer el Complejo Agroindustrial en forma urgente porque sabe cuáles son las necesidades para aumentar la producción, tenemos recursos humanos para elaborar el proyecto, tenemos plata para financiarlo y sabemos las necesidades de tener política a mediano y plazo previsible para poder hacer las inversiones que necesitamos, para poder dar un salto de productividad en esta Vaca Viva que sigue subsistiendo a pesar de tanta intervenciones y regulaciones del Estado. http://www.arturonavarro.com.ar/vertext.php?id=5963

Hagamos autocrítica: Han pasado 12 años del conflicto que originó la 125. En este tiempo, el sector agropecuario no ha sabido concretar propuestas colectivas para aprovechar todo el potencial del complejo agroindustrial.  La acción por unanimidad de la Comisión de Enlace freno toda posibilidad de concretar dichas políticas. Esto también fue la causa del fracaso del Foro de Convergencia Agroindustrial. Las acciones individuales o sectoriales siempre fueron negativas para poder avanzar en la unión del sector. Debemos terminar con las malditas grietas dentro del sector agroindustrial. Lo que realmente vale son las acciones representativas de las entidades por intermedio de sus dirigentes cuando hay que definir las grandes políticas. No podemos quedarnos en acciones declarativas muy bien redactadas que embellecen discursos, pero que tienen muy poco que ver con la vida diaria de los productores.

Asumir la acción política requiere madurez, pero es también, la única forma de lograr cambios reales que el sector necesita. Sin un amplio acuerdo del sector para trabajar unido, que muestre poder permanente y propuesta unificadas más allá de los gobiernos, la seducción de los partidos políticos seguirá siendo remota. Las políticas del agro las seguirán determinan los políticos y sus necesidades. Debemos tener una propuesta formal para ponerla a consideración de los políticos y si hay acuerdo, empezar un trabajo – público-privado – para poner en marcha el proyecto de desarrollo geopolítico con inclusión social que  cambiará la decadencia crónica de país desde hace tanto tiempo

Coincidir en una propuesta común desde un sector no supone la pérdida de identidad de las distintas entidades. Aceptar las diferencias por mayoría nos permitiría un trabajo de largo plazo, como viene realizando Brasil desde 1964 cuando planifico el rol de la producción agropecuaria y agroindustria en el país y creó por ley la Confederación Nacional de Entidades Agropecuarias (CNA) para trabajar en una acción institucionalizada pública-privada permanente en la defensa de las propuestas, sanción de las mismas y control de la gestión de las políticas públicas. Hoy en día, sus dirigentes tienen un gran protagonismo en el trabajo parlamentario y en las concreciones y seguimientos de la políticas públicas, a nivel nacional e internacional, mostrando a los productores mucho más unidos.

Con todos estos argumentos y otros que se podrían agregar, como dirigentes del sector tenemos la obligación y responsabilidad de proponer algo similar a lo de Brasil para concretar las propuestas que necesita el sector y ayudar al país, con todo el potencial dormido que existe para aumentar la producción y la exportación transformada con mano de obra argentina por el Complejo Agroindustrial en todo el territorio del país.

Una entidad similar a la CNA de Brasil tiene que estar integrada por todas las entidades que voluntariamente decidan hacerlo en un Centro de Estudios Estratégicos acompañada con una Fundación  en forma simultánea, entidad que recibiría los aportes. No estoy hablando del 2°%, estoy pensando como mínimo un 1% de nuestras exportaciones.

Un Centro de Estudios Estratégicos conducido por medio de un Consejo Directivo, sería el responsable de administrar  los fondos según sean los objetivos y los porcentajes fijados previamente por el estatuto de formación. Entre los cinco objetivos principales puedo mencionar los siguientes:

1- Proponer, elaborar, concretar y hacer su seguimiento permanente  de todas las políticas nacionales, provinciales e internacionales que tienen directa influencia para la producción, transformación y exportación del sector agropecuario y agroindustrial.

2- Acompañar  en forma permanente todo el trabajo de lobby profesionalizado, interno y externo a nivel público y privado, para mejorar la competitividad del sector para abastecer mejor el mercado interno y competir en el mundo.

3- Proponer y trabajar en todas las modificaciones  para mejorar la educación, la investigación y formación laboral,  inclusive en el diseño de las carreras cortas y de oficios según sean las necesidades coyunturales , para ayudar a nuestros trabajadores a integrarse a los nuevos trabajos que vendrán. Toda esta acciones debería ser acompañadas por becas del Agroindustria a todos los niveles para ayudar a quienes limitaciones económica.

4- Diagramar y ejecutar en forma permanente la comunicación y marketing que sea necesario para ir cambiando la imagen pública del sector agropecuario y agroindustrial. Habría que hacerlo a través de los grandes medios y en horarios pico con comunicación en positiva a la sociedad en general.  No debemos seguir aspirando solamente como sector a salir en los suplementos agropecuarios, si queremos realmente queremos cambiar la imagen del agro ante la sociedad en general.

5- Distribuir equitativamente el aporte dispuesto para la acción gremial de las entidades que forma el Centro de Estudio para que la dirigencia puedan apoyar a sus asociados.

La institucionalización de las Entidades en una entidad similar a CNA, con estos objetivos específicos entre otros,  es el reaseguro para la estabilidad en forma permanente de las Políticas de Estado.

La institucionalidad va a permitir también, poder recaudar en forma permanente para financiar dichas gestiones y de esa forma asegurar que las políticas trascienden la gestión de los actuales dirigentes y gobiernos.

CONCLUSIÓN: Mientras no podamos juntarnos en forma plenaria por la causa conocida, los invito a que analicen estas ideas y que vayan preparando sus  aportes personales para mejorar la propuesta de cómo debería funcionar una Gestión Gremial Empresaria del Agroindustrial moderna.

Asumamos primero antes las dudas que pueden surgir, que la principal conclusión que nos va dejando la pandemia de coronavirus en este mundo nuevo por venir, es que para afrontar los grandes cambios que viene en el mundo, el país, las empresas y en nuestras familias lo vamos a poder soportar mejor si vencemos los individualismos y trabajamos todos unidos en la transformación económica, social y política del país.

 

(*) Productor agropecuario,  ex presidente de CRA Y CARBAP,  asesor y consultor de empresas agropecuarias. Colabora en distintos medios de alcance nacional y participa en programas radiales y televisivos aportando con opinión a la problemática agropecuaria dentro de la política general.

 

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