Columnistas

Ni un tranco de pollo

Por Carlos Mira (*)

La diputada comunista Myriam Bregman (3% de los votos el 22 de octubre) puso el grito en el cielo y difundió la foto de un gendarme que llevaba adherido a su uniforme la bandera de Gadsden.

Dice un simple resumen al que cualquiera puede acceder en Wikipedia: “La bandera de Gadsden es una bandera de origen estadounidense. Es una bandera de fondo amarillo, en cuyo centro hay una serpiente cascabel en espiral y en posición defensiva. Bajo la serpiente se lee la frase «Dont tread on me», que puede traducirse al español como ‘No pases sobre mí’ o ‘No me pises’.

La bandera lleva el nombre del general Christopher Gadsden (1724-1805), que la diseñó en 1775 durante la Revolución de las Trece Colonias. Fue utilizada por los Marines Continentales como una de las primeras banderas de lema, junto con la bandera de Moultrie.

La bandera de Gadsden es conocida en la cultura popular estadounidense y también es reconocida en otros países. Como símbolo, representa el constitucionalismo, el liberalismo clásico y el libertarismo. Puede representar también sentimientos de rebeldía, normalmente frente al Estado”.

Vamos a invertir los términos de la queja de la comunista y transformarlos en preguntas retóricas que sería interesante saber cómo contestaría Bregman:

1.- ¿La diputada Bregman persigue imponer un régimen que “pise” a la gente?

2.- Si la diputada Bregman está en contra del constitucionalismo, el liberalismo clásico y el libertarismo, ¿favorece ella, entonces, la inconstitucionalidad, la servidumbre y el yugo impuesto por alguien (probablemente por ella misma)?

3.- ¿Qué grito defensivo preferiría la Sra. Bregman? ¿”Hasta la victoria siempre”, tal vez, aunque la vote menos del 5% de la gente?

4.- ¿Está ofendida la diputada comunista Bregman por el perfume norteamericano del símbolo?

5.- ¿Preferiría la Sra. Bregman que los símbolos argentinos -como se han cansado de hacerlo ellos siempre- aparezcan mimetizados con hoces (estuve a punto de escribir “heces”) y martillos que simbolizan el oprobio asesino del comunismo que además de matar de hambre a los pueblos que lo sufrieron por su incompetente ineficiencia, mataron a millones a sangre y fuego para imponer sus ideas por la fuerza bruta?

6.- ¿Qué es, en definitiva, lo que espanta a la comunista Bregman de la bandera de Gadsden? ¿Su planteo anti yugo? Entonces, si ella se opone a lo que la bandera de Gadsden representa, ¿está ella a favor del yugo?

Cualquiera que haya seguido el hilo de las preguntas se habrá dado cuenta ya de que no son otra cosa más que meros silogismos disparados por la postura de Bregman, solo que, en lugar de enroscarme en lo que ella quiere que me enrosque (la supuesta “invasión foránea” de un uniforme nacional) doy vuelta el argumento y le planteo retóricamente a ella estas curiosidades para que las responda.

Hace rato que la bandera de Gadsden dejó de ser un símbolo que se identifique solo con un país. Quien crea eso es un ignorante o ha leído poco. Ese estandarte representa una postura frente al atropello y la prepotencia. Una postura bastante civilizada -si se piensa bien- porque antes de contraatacar con violencia solo pide no ser pisado o que alguien deje de querer pasar sobre uno.

¿Es acaso eso demasiado pedir? ¿Tanto les molesta a las fuerzas de la servidumbre que alguien clame por la dignidad de no ser pisado por la masa?

Naturalmente este comentario de hoy está muy vinculado con el de ayer, en el que sosteníamos que la supuesta “inexistencia” del comunismo es una de las tácticas modernas más eficientes del comunismo porque está dirigida a crear la conciencia de que no hay que preocuparse por él porque, justamente, no existe. De gran calado en la típica tilinguería argentina, la táctica sería recomendable a un marketinero del cáncer cuyo objetivo consistiera en lograr que la ciencia médica deje de preocuparse por la enfermedad porque ella no existe más.

La existencia de esperpentos como Bregman, que no dejan de utilizar ninguna de las herramientas subliminales que estuviesen disponibles para seguir persiguiendo su objetivo de dominación, demuestra claramente que la guardia no puede bajarse y que a cada zarpazo comunista, por inofensivo que parezca, hay que responderlo con una demostración contundente de libertad.

Como ellos pretenden inundar con yugo, hay que inundarlos con libertad. No hay que dar nada por descontado. Ninguna barbaridad comunista, por manifiesta que parezca, debe quedar sin respuesta. Hasta la más mínima insignificancia debe recibir el golpe de un mazazo mortal. No se les debe dejar pasar nada. Esto es golpe por golpe. Nada que digan debe dejarse pasar como una boludez que todo el mundo va a descartar por su propio peso. No. Al menos aquí en estas columnas solo van a encontrar mazazos.

Aunque algunos puedan creer que es gastar pólvora en chimangos: no hay chimangos en esta pelea. Cuando la libertad esté de por medio aquí solo van a encontrar resistencia. Si quieren, hasta con una desproporción exagerada. El mal se enfrenta siempre: hasta que no quede nada de él. Como los médicos hacen con el cáncer.

Con el yugo, ni un tranco de pollo.

 

(*) Periodista de actualidad, economía y política. Editorialista. Abogado, profesor de Derecho Constitucional. Escritor

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