Columnistas

Qué tan eficaces han sido los gobiernos populistas en la Argentina

Por Enrique Blasco Garma (*)

El sentido de la Democracia es que los habitantes consigan las mayores libertades para coordinar sus actividades preferidas. De ahí que forzar intromisiones en las transacciones particulares empobrezca a la sociedad, aunque los gobernantes establezcan precios máximos, “cuidados”, o con otras denominaciones, con la finalidad de disminuir la inflación.

En realidad, esas intromisiones impiden las mejores actividades a cada individuo. Trabar las actividades de 47 millones de personas es demasiado lastre, exacerbando pobrezas por doquier. Siempre las pérdidas de libertades contrarían deseos personales y restan ingresos, aunque los dirigentes aduzcan buenos propósitos.

Los 190 países valorados por sus PBI por habitante, en dólares corrientes, según las estimaciones semestrales del FMI destapan un ranking de libertades económicas, donde las naciones más libres registran los niveles más altos.

En el tiempo que los Kirchner y sus simpatizantes gobernaron la Argentina se advierte un enorme retroceso, en particular con Uruguay. Dos países que partieron de niveles económicos casi idénticos en 2003, ahora se diferencian en la eficacia de atender las demandas de su gente.

En 2023, el PBI por habitante de Uruguay es 60% superior al de Argentina. Los sucesivos gobiernos uruguayos fueron sobradamente eficaces frente a los argentinos.

Efecto sobre la pobreza

El 56,2% de la población de más de 14 años es pobre y 13,6% de rango etáreo es indigente, informó el Indec, con datos del primer semestre de 2023. Una suba de más de 5 puntos porcentuales en un año. Y la pobreza general en todo el país volvió a superar el 40% de la población.

En la otra orilla, Uruguay, con 3,4 millones de habitantes, tiene aproximadamente 157.000 niños y adolescentes viviendo debajo de la línea de pobreza. Entre ellos, 30.000 están en “emergencia habitacional” en asentamientos populares. Según especialistas, estos niños forman parte del “núcleo duro” de la pobreza en ese país, que afecta al 10% de la población uruguaya.

No hay misterios. Detrás de la mayor pobreza hay exigencias arbitrarias de gobernantes, corrupción, libertades perdidas, porque se combinan la suba de los precios de los alimentos y de la Canasta Básica Total, con la disminución de los ingresos de los trabajadores en valores reales, la insuficiencia de los programas sociales y de las jubilaciones para cubrir las necesidades básicas. Al tiempo que se agudiza el riesgo de los trabajadores registrados en el sector privado que podrían también caer en la pobreza.

En realidad, las medidas para “favorecer” a sectores vulnerables redistribuyen ingresos, implicando intromisiones forzadas que David Hume ya había anticipado, 300 años atrás, empobrecen al conjunto. ¿Sorprende que ningún político vincule los casos de corrupción con la expansión de la pobreza?

En igual sentido, los índices oficiales de precios debieran medir las variaciones, obviando cualquier alteración regulatoria, para forzar índices oficiales inferiores a los verdaderos. La vocera del FMI, Julie Kozack, advirtió que la Argentina sufre una “inflación muy alta, que sigue aumentando”.

Peor aún, el Gobierno acumula distorsiones múltiples de precios relativos mientras la inflación viaja al 12% mensual. Con semejante ritmo, remover congelamientos y corregir precios relativos acelerará la inflación en el arranque de planes de estabilización, con peligro de que la pobreza salte a un nuevo nivel. Por eso, es riesgoso acumular congelamientos o atrasar algunos precios.

En los últimos 44 meses los precios regulados se encarecieron 406% y el índice “núcleo” del IPC subió 655%”, destacaron varios economistas, con consecuencias inquietantes para la economía real. Según un industrial “te lo resumo fácil: tengo un montón de pesos en el banco y mucha deuda afuera que no puedo pagar; mucho inventario en el puerto y órdenes de clientes que no puedo cumplir”.

Observaciones de Heritage Foundation

La Argentina califica en el puesto 144, entre los países con menor libertad económica. La independencia de la Justicia se licúa con la intromisión política y la corrupción. En tanto, los controles de precios y gastos excesivos entorpecen la solvencia de las empresas.

Pérdidas de confianza en los mercados abiertos restan incentivos al desarrollo empresario. Los derechos de propiedad son endebles y la integridad del gobierno es inferior al promedio mundial. El índice de competitividad había mejorado a 92, en 2017-2018, pero cayó a 144 en 2023, Argentina está entre los 176 países más retraídos del planeta, muy cerca en ese índice de los peores de la tabla: Sudán, Venezuela, Cuba y Corea del Norte.

El Congreso está a punto de reducir la jornada laboral máxima de 8 horas a 6 horas diarias. Una intromisión de consecuencias sin precedentes. Falta de negociación entre los obligados a pagar y satisfacer las necesidades de los trabajadores y empleadores. La mejor forma de negociar disputas entre partes de diferentes contrataciones es la transacción más directa posible, el camino más corto, con menos vericuetos, normalmente el más satisfactorio. Antaño, el ideal de la productividad era “del fabricante directo al consumidor”.

(Especial para infopilar.com.ar)

(*) Economista y consultor, director de BG Consulting. Consejero Académico en Libertad y Progreso

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