Columnistas

Corporativismo político-judicial (o cómo el Gobierno transa con la Justicia en las sombras)

Por Nicolás Sanz (*)

Hay una cuestión que refiere a la grave falta de independencia de los poderes del Estado, algo que quedó totalmente expuesto en la insistencia del Gobierno del presidente Javier Milei en aplicar la Ley de Financiamiento Universitario.

Pero hay hechos de extrema gravedad sobre la relación del Gobierno y la Justicia, donde todo indica que el corporativismo se apoderó del verdadero control del Estado con lazos tejidos a la sombra del poder.

No es un hecho nuevo, mucho menos novedoso, y se pueden citar antecedentes como los casos de los jueces Ariel Lijo y Marcelo Martínez de Giorgi, acaso los que expusieron las dos caras de una trama más que sensible para la Casa Rosada.

El primero fue invitado a un viaje a París con el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques y es, no casualmente, el juez que más causas acumula contra el Gobierno de Milei.

El segundo es quien lleva adelante el expediente de la causa $LIBRA, bastante demorado por cierto, y fue quien logró que el Gobierno impulsara el ascenso de su mujer, Ana María Juan, en los Tribunales Federales de Hurlingham.

En esta grave, sensible y truculenta trama aparece Sergio Gustavo Fernández, integrante de la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, quien también viajó a París con la comitiva oficial de Milei.

“Curiosamente” fue quien puso la firma a la resolución que suspendió provisoriamente la multa de 100 mil pesos diarios que la propia justicia le había impuesto al jefe de Gabinete Diego Santilli por el incumplimiento de una cautelar vinculada con el financiamiento universitario

Son tres hechos descriptos, sólo tres de una innumerable serie que exhibe cómo el Gobierno de Milei manosea a piacere la justicia en casos como los vinculados al presidente de la AFA Claudio "Chiqui" Tapia, Lago Escondido, o incluso no solo jueces, sino fiscales, como en el caso de Eduardo Taiano de la causa $LIBRA.

Lo que no hay duda es que la independencia de poderes no es más que una ilusión y que, como todos los gobierno de turno, la actual administración no dudo en poner  manos a la obra para manosear el poder judicial y moldearlo a su favor.

 

(*) Secretario General de Redacción del portal Tribuna de Periodistas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba
Cerrar