Columnistas

De teniente general a vocero y militante libertario: Presti defiende un rearmado militar que no existió

Por Beto Valdez (*)

Carlos Presti llegó al Ministerio de Defensa rodeado de expectativas dentro de las Fuerzas Armadas. Por primera vez desde 1983, un militar ocuparía el cargo y muchos esperaban que defendiera ante el poder político los salarios, el presupuesto y la recuperación operativa.

En ámbitos castrenses sostienen que terminó recorriendo el camino inverso: se transformó en vocero del Gobierno ante las propias Fuerzas.

Presti habla de una reconstrucción militar que todavía no se refleja en las capacidades reales. La compra de 24 aviones F-16 y la incorporación de blindados Stryker permiten recuperar capacidades puntuales, pero no constituyen un rearmado integral.

Para eso se necesitan presupuesto sostenido, personal, mantenimiento, municiones, infraestructura, repuestos y entrenamiento.

La situación de la Armada expone la distancia entre el discurso y los hechos: la Argentina continúa sin submarinos operativos, faltan buques para controlar el Atlántico Sur y persisten las restricciones de combustible, mantenimiento y días de navegación.

El rompehielos Irízar y las unidades de superficie necesitan inversiones permanentes que no pueden reemplazarse con anuncios.

En la Fuerza Aérea, los F-16 representan un avance, pero su operación demandará durante años recursos para infraestructura, armamento, capacitación y logística. Una adquisición importante no equivale a reconstruir todo el sistema de defensa.

El cierre de unidades, el desmantelamiento de capacidades y el posterior giro sobre Punta Indio también dejaron al descubierto la falta de planificación: primero se decidió replegar infraestructura estratégica y luego, en medio del renovado discurso oficial sobre Malvinas, se intentó revisar lo actuado.

El punto más sensible sigue siendo el personal. Los militares reclaman por salarios, pérdida de poder adquisitivo, suplementos desiguales y falta de perspectivas. Sin una política que permita retener pilotos, navegantes, técnicos y especialistas, cualquier promesa de rearmado queda reducida a equipamiento sin recursos humanos suficientes.

En los cuarteles esperaban que Presti llevara estos problemas a la Casa Rosada. En cambio, lo ven cada vez más involucrado en polémicas partidarias, respondiendo a dirigentes opositores y reproduciendo el discurso libertario.

El malestar no surge porque el ministro defienda al Gobierno, sino porque presenta adquisiciones aisladas como un rearmado integral mientras evita discutir las carencias que atraviesan las tres fuerzas.

La conclusión que se escucha en ámbitos militares es incómoda: esperaban que Presti representara a las Fuerzas Armadas ante Milei, pero terminó representando a Milei ante las Fuerzas Armadas. Pasó de teniente general a vocero y militante libertario de un rearmado que, fuera del discurso oficial, todavía no existió.

 

(*) Periodista político y de investigación

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

6 + 1 =

Noticias relacionadas

Follow by Email
Twitter
YouTube
Instagram
WhatsApp