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Ludovica Squirru, la mujer que curra a través del Horóscopo Chino y las pseudociencias
Por Christian Sanz (*)

Ludovica Squirru Dari se define a sí misma como “astróloga, escritora, poeta y actriz argentina”. A lo largo de los años, se volvió célebre con sus libros acerca del horóscopo Chino, una doctrina que tiene mucho menos de científico que un truco de David Copperfield.
Sus obras supieron venderse por cientos de miles, plagadas de improbables diagnósticos y erráticas predicciones. Muchas de ellas con un nivel delirio que sorprende.
Hace una década llegó a decir que se acercaba “un mundo sin presidentes” y “la llegada de 40 millones de personas de otro lado del mar”. No sólo ello no ha sucedido -ni sucederá- sino que se suman a tantos otros disparates que no se han cumplido.
Por caso, en el contexto del Mundial 2022 la mujer vaticinó que la Selección Argentina no sería la favorita. No hace falta recordar el resultado final.
Para 2022, en pleno gobierno de Alberto Fernández, sostuvo que llegaría al país “mucha más gente de la que se va”. Los orígenes, según Squirru, serían diversos: “De Medio Oriente, de China, de Latinoamérica, de Estados Unidos y de Europa”.
Para no dejar dudas respecto de lo que quiso decir, la astróloga puntualizó: “Pensando en la realidad del planeta como está, somos el único lugar del mundo todavía que se puede poblar. Con clima, con tierra, con lugares que no están habitados. Me parece que la Argentina va a tener una gran inmigración”.
La realidad fue totalmente diferente: no sólo no hubo un boom de inmigrantes -según el Censo disminuyó la cantidad de personas que vinieron al país-, sino que la mayoría de estos provinieron de Paraguay, Bolivia y Venezuela.
Mucho más podría decirse al respecto, pero lo relevante no es el árbol sino el bosque detrás de este: la astrología es una pseudociencia, cuyas pretensiones ya fueron refutadas miles de veces. No solo desde el sentido común sino también a través del método científico.
Hay millones de argumentos que echan por tierra la presunta eficacia de tal método, el más concluyente es la denominada “precesión de equinoccios”.
Se trata del cambio en la orientación del eje de rotación terrestre, que produce que este se mueva un grado cada 72 años aproximadamente. Ello hace que los astros se encuentren en una posición diferente a la que aparecen en los mapas astrales.
O sea… cuando algún astrólogo dice “tal planeta se encuentra en tal posición provocando tal reacción”, ello no es así. Ese cuerpo celeste se encuentra en otro lugar.
Sin mencionar lo ya dicho: ¿Cuál es la prueba de que los astros generan algún cambio de actitud en la conducta humana o que planifican el destino de los seres humanos?
Por caso, ¿por qué me infuiría el magnesio de la Luna y no aquel que tengo guardado en el botiquín de mi baño?
Los interrogantes se multiplican y nadie aún los ha podido responder. Básicamente, porque no tienen respuesta. Baste poner el foco en los gemelos que nacen en un mismo momento y tienen destinos totalmente diferentes. ¿Cómo se explica?
Más aún ¿Por qué a la hora de hacer los cálculos se toma la fecha de nacimiento y no el momento de la concepción? Puro silencio.
A pesar de todo lo antedicho, muchos siguen creyendo en lo que supuestamente dicen los astros. Y los astros, aunque duela decirlo, no dicen nada de nada.
(*) Periodista de investigación, director del portal Tribuna de Periodistas



