Municipios

En el COM Pilar «importan» personal pero se quedan sin móviles

El Centro de Operaciones Municipales (COM) fue puesto en funcionamiento en 2016 como el punto principal para la prevención y control del delito en forma remota del distrito mediante imágenes recibidas de las cámaras y domos monitoreadas las 24 horas todos los días. En su edificio, ubicado en el kilómetro 42,5 de Panamericana, confluyen las diferentes áreas que conforman la Secretaría de Seguridad,  agentes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y SAME.

Su rol es de fundamental importancia en operativos, control de botones anti pánico, ya sean por violencia de género o emergencias en instituciones, alertas vecinales, llamados de urgencias, control meteorológico, monitoreo de Alarmas Urbanas, pero por estos días vive una situación de conmoción interna por las últimas medidas adoptadas por el municipio que hace que los objetivos diseñados sufran una notable deficiencia.

Desde el despido casi masivo de personal, que hizo que en más de una oportunidad los sindicatos que nuclean a los trabajadores de la comuna tuvieran que hacerse presentes para calmar los ánimos hasta la falta de herramientas vitales para el desempeño más o menos eficiente de sus tareas, pasando por la irrupción de la política en desmedro de las cuestiones técnicas propias del organismo.

Impedidos de hablar públicamente de sus penurias, bajo pena de despido, en voz baja los empleados del COM aseguran que entre los echados, se encuentran los choferes de los móviles con residencia en Pilar, reemplazados por otros provenientes de localidades vecinas como Malvinas y San Miguel. La razón del recambio, dicen, «es el compromiso del municipio de dar laburo a gente de La Cámpora que esos intendentes ya no pueden contener en sus distritos». El problema, siguen diciendo, «es que hay que enseñarles todo, porque no tienen idea de lo que tienen que hacer, y encima no conocen Pilar».

Al COM, al parecer, le quedan sólo dos choferes locales; el resto, son todos visitantes, quienes, además de ocupar los lugares de los pilarenses, demostrarían llamativas habilidades en la «comercialización» de repuestos de los móviles y en el «consumo» de combustible.

Ahora bien, es interesante que este recambio haya sido más profundo en el caso de los choferes, atendiendo a que, según los mismos empleados, el COM pasó de contar con poco más de treinta móviles, a que hoy sólo se encuentren operativos unos ocho para todo el distrito. «Lo que se rompe no se arregla», aseguran antes de agregar: «Se abandonan, y, aparentemente, son las partes de esos móviles lo que se comercializa».

 

 

 

 

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