Municipios

Escándalo: Las cámaras del COM Pilar se usan para seguimientos personales…¿y para otras cosas?

Una denuncia por violencia de género puso al descubierto una situación que muchos sospechaban y que ahora es una certeza: el Centro de Monitoreo -las cámaras que tienen que prevenir y combatir el delito en las calles del distrito-, son utilizadas con total impunidad y con fines que nada tienen que ver con el objetivo primigenio y primordial.

La historia comienza cuando una joven llega a la Comisaría de la Mujer a denunciar a su ex pareja por violencia y hostigamiento. En la oportunidad, la denunciante refiere que el martes 27 de octubre último, a eso de las 23, cuando se encontraba en la casa de un amigo, éste comienza a recibir mensajes en los que le decían que la violenta ex pareja de la joven se encontraba en camino «siendo que supo que estaba la dicente por las Cámaras del Centro de Monitoreo de Pilar».

El hecho a su vez fue confirmado por C.S., uno de los mejores amigos de aquella amenazante ex pareja que llegó al lugar para urgir a la mujer a que se marche porque  «viene para acá, andate porque está viniendo». Más tarde, sería el mismo amigo el que le confiaría que el violento no sólo sabía dónde estaba y con quién, sino también como estaba vestida y hasta la cartera que portaba.

Del denunciado, a su vez, se sabe que es funcionario de la Municipalidad de Pilar, y responde -o respondía- a un conocido dirigente del PJ lugareño.

Es decir, las cámaras que deben velar por la seguridad de los ciudadanos pilarenses, al exclusivo servicio de un puntero, asistiéndolo en una cuestión absolutamente personal.

Y más allá de esta cuestión que tiene que ver con conflictos amorosos irresueltos, cabe preguntarse y con razón para qué otras cosas se usarán estas cámaras, dudas que planteara en su programa «El 1° de la Mañana» el periodista Claudio Ponce de León. Quizás para saber en qué andan -o con quién- opositores, empresarios, comerciantes; tal vez para marcar un domicilio sin ocupantes, o hasta para seguir a algún desprevenido que lleve o traiga dinero del banco.

El caso concreto es que en los últimos meses se produjeron en el distrito varios extraños episodios vinculados con la inseguridad, y si bien la sospecha inicial es que se trata de hechos aleatorios, a partir de esta denuncia, no se puede menos que dirigir la mirada hacia esta suerte de Gran Hermano que fácilmente accede a todos nuestros movimientos.

Queda claro que esta forma de vigilancia callejera resulta una herramienta formidable en el combate contra el delito, pero también que en manos de irresponsables puede resultar aún más peligrosa que la propia inseguridad.

Como lo planteara Ponce de León en su editorial: «De esta forma, los vecinos estamos más solos que nunca, porque nadie nos cuida», al apelar a los líderes políticos locales, Federico De Achával como la máxima autoridad distrital, y Nicolás Ducoté, principal referente de la oposición, «los que coinciden a la hora de guardar silencio frente a los hechos de magnitud». «Aparentemente, nunca tienen nada qué decir», cerró.

 

 

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