Municipios

Realidad mata relato o anuncio: el paso bajo nivel que ¿no será?

En junio pasado, este portal adelantaba la construcción de un paso bajo nivel justo en el ingreso a la ciudad de Derqui, cercano a la plaza Teófilo Tolosa, en el contexto del programa nacional Argentina Hace.

Según la información del Ministerio de Obras Públicas, la obra demandaba una inversión de 280 millones de pesos y debía comenzar poco antes de fin de año, junto con otros 224 proyectos en 30 municipios de la provincia de Buenos Aires.

Además, según las condiciones del organismo, los trabajos se realizarían con mano de obra local, especialmente en barrios de mayor vulnerabilidad social.

Hasta aquí, el primer anuncio de una obra más que importante para el distrito, y ahora, lo que también fue anticipado hace un par de días por este portal, resulta que la Nación invertirá unos 4.900 millones de pesos en 40 distritos de la provincia con vistas a «intervenir en avenidas, rutas, calles, vías circunvalares, túneles/pasos bajo nivel, puentes, calles peatonales, caminos vecinales y cursos de agua de las principales áreas urbanas y aumentar la eficiencia operativa de las empresas operadoras, tanto del transporte público como de las empresas de carga y logística», según reza el Boletín Oficial, aunque lo anunciado para Derqui no figure entre las opciones del municipio.

Efectivamente, y de acuerdo a lo confirmado a sus medios de prensa por las autoridades comunales, lo que se se prevé para Pilar es: la construcción del cruce bajo nivel en la intersección de la calle Bergantín Independencia y las vías del FF.CC. San Martín, para unir la zona del centro y la estación con los barrios Villa Buide y Villa Verde; trabajos en la calle Frondizi, uno de los principales accesos al Parque Industrial; y un plan de mejoras de calles en Lagomarsino, con asfaltos con cordón cuneta, además de intervenciones urbanas para mejorar el corredor comercial de la ruta 26.

Aparte se menciona a las obras integrales que se llevan a cabo en el barrio Agustoni -el entubado del canal Agustoni-, aunque en este caso los trabajos y el dinero llegan desde la provincia.

De Derqui, ni una palabra, y es comprensible. El proyecto del paso bajo nivel fue una vieja iniciativa de algún concejal de la localidad, y fue reflotado por las actuales autoridades de apuro, cuando intempestivamente desde Nación les avisaron que había unos pesos para obras y que presentaran algo como para justificar una partida.

El caso es que comenzaron a revolver archivos y se dieron con este proyecto, cuya concreción jamás pasó por la cabeza de autoridad competente alguna. Ni siquiera de su impulsor, ya que fue concebido en épocas de enemistades peronistas, como una forma de colocar al intendente de entonces en una posición desairada con los derquinos. Fue un momento en el que en el distrito la pulseada de los caciques por el poder se traducía en venganzas pueriles que impactaban directamente en la gente, como cuando la empresa Sudamericana intentó una obra de agua corriente y cloacas en un barrio de Derqui (incluso hasta hace poco podían verse algunos caños tirados en el predio) y debió cancelarla por orden del intendente, peleado a muerte con el principal referente de la localidad por una cuestión de internas.

Digamos, para tranquilidad de todos y que nadie se quede sin dormir, que al tiempo los adversarios recompusieron su relación, pero la gente se quedó sin agua.

En lo que respecta al paso bajo nivel, fuentes del oficialismo aseguraron a Infopilar que «se va a hacer, lo que no sabemos es cuándo». Según los informantes, la plata para la obra está en poder del municipio, pero que chocan con un impedimento casi insalvable: los comerciantes de la primera cuadra de la Avenida de Mayo como el ferretero Tavares y el panadero Boragno que «no quieren saber nada porque dicen que los perjudicaría enormemente».

Lo cierto es que más allá de las certezas de los infidentes y los reparos de los comerciantes derquinos, el paso bajo nivel para la segunda ciudad del distrito sigue siendo sólo un anuncio, un mero intento por construir un relato con obras que primero entusiasman y después, rápidamente y aunque pasen al olvido colectivo, sirven a la hora de una campaña electoral. El problema es que, como decía alguien de quien pocos se acuerdan (Aristóteles, claro), la verdad es la única realidad.

 

 

 

 

 

 

 

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