Municipios

Vacunatorio del km 46, uno de los negociados mejores pagos del distrito

Lo que De Achával inaugura como vacunatorio es, en realidad, un monumento a la corrupción.

La historia comienza de esta manera: Al despacho de Humberto Zúccaro llega la idea de Mateo Corvo Dolcet, titular de la empresa Pilar Bicentenario S.A. de erigir un centro de Transferencia de Pasajeros y usos afines: residencial, comercial, hotelero, educativo, administrativo y recreativo en el km 46 de Panamericana, en una parcela zonificada como Complementario Residencial.

El entonces intendente, rápido de reflejos para este tipo de «negocios», se encargó de gestionar un convenio del que participó el ministro de Transporte, Florencio Randazzo, el presidente del directorio de Ferrovías, el propio Zúccaro y Corvo Dolcet. Dicho convenio se firmó el 27 de diciembre de 2012.

Según un arrepentido, en diálogo con infopilar.com.ar, algunas negociaciones por parte de la intendencia estuvieron a cargo del entonces cercano colaborador de Zúccaro, el arquitecto Marcelo Píccolo, que venía precedido por sus polémicas contrataciones durante la administración Bivort, como la famosa asfaltera que jamás funcionó.

Aparentemente, Píccolo consiguió de Corvo Dolcet miles de «razones» para que el intendente fogoneara con sobrado entusiasmo la iniciativa.

Por fin, cerrado el acuerdo, llegó el momento de ser refrendado por el Concejo Deliberante. Previo a este acto, se celebró una reunión en un bar de Panamericana donde con la presencia del propio Corvo Dolcet y tres concejales, luego de arduas negociaciones, se resolvió que el emprendedor «invirtiera» en el cuerpo unas 600 mil «razones» más para lograr la aprobación de aquel convenio sin reparo alguno y concediendo como excepción la posibilidad de construir cinco pisos más, dos por encima de lo permitido para zona residencial.

Cabe destacar un dato no menor, las 600 mil «razones» de entonces, equivalen a unas 20 millones de hoy, ya que para esa época, cada «razón» cotizaba 4,30 «razones» norteamericanas.

Siempre de acuerdo al relato del arrepentido, entre los presentes en esa reunión se encontraba Fabio Gómez, que ya había estado envuelto en una extorsión por coimas a la empresa Transur, que, denunciada mediáticamente por el periodista Claudio Ponce de León, llegó a las fiscalías de la mano del ex concejal Tomás Petrucci en 2003.

El caso es que el convenio fue aprobado -homologado- el 5 de diciembre de 2013 por el Concejo Deliberante con la unanimidad de votos de los presentes. No podía ser de otra manera, ya que, asegura el infidente, algunos ya se habían convertido en receptores de las «razones» arriba mencionadas. Entre ellos aparecen nombres tales como Fabio Gómez, Walter Roldán, Claudia Zakhem, Diego Ranieli, María del Carmen Rodríguez, Tono Barrias, y el mismo Federico De Achával, hoy intendente.

Vale la pena mencionar dos detalles anecdóticos de entonces: el primero, que las «razones» se repartían en tres categorías, según el peso y las características políticas de cada uno, y el segundo, que se cumplió en el Concejo la premisa aquella que establece que antes de las Fiestas siempre hay algún «regalito» para sus integrantes.

Vaya esta nota para informar o refrescar la memoria no sólo de los vecinos de Pilar, sino también de aquellos que hoy aparentan no conocer a Corvo Dolcet, que son los mismos que iniciaron y usufructuaron de estos negocios.

Esta historia vuelve al presente después del reclamo del empresario que ya abordamos en otras notas de este portal, reclamo para el que ya se presume un final: los propios protagonistas reconocen que, a la larga, el predio volverá a manos de su dueño aunque deban pasar algunos años, ya que se prevé que en algún momento la Corte deberá intervenir.

 

 

 

 

 

 

 

 

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