Nación

La web de AFIP se cayó por desinversión tecnológica y fallas en el diseño de fiscalización

Una administradora federal de Ingresos Públicos que ejerce en cuarentena desde su casa, un subdirector de Fiscalización al que califican de «contador de barrio», un sistema tecnológico en el que no se invierte desde 2015, discos duros que dejan de funcionar y no son reemplazados. Todo ello se notó ayer, cuando la web de AFIP se cayó en reiteradas ocasiones, aunque el organismo comunicó como un éxito que más de 30.000 contribuyentes se inscribieron para recibir créditos a tasa 0%. «Si el sistema salta por 30.000 usuarios más de lo normal, es que tiene problemas muy serios», advirtió un empleado de carrera y ex alto directivo del organismo.

Ayer, durante gran parte del día, la página web de la AFIP no funcionó. Los pocos privilegiados que todavía pueden facturar en la economía actual, no podían hacerlo. Mientras que los que esperaban autorización para un préstamo, vieron lo engorroso que resultaba todo. El argumento esgrimido desde el organismo es que ante los pedidos de créditos a tasa 0%, a los cuales pueden acceder monotributistas -desde la categoría C en adelante- y autónomos, los sistemas del organismo se vieron sobreexigidos. Sin embargo, dado el escaso movimiento económico actual, y la consecuente caída de facturación -que hoy es toda electrónica-, el movimiento de los tomadores de crédito debió haberse compensado con la baja actividad económica.

Para colmo, en un comunicado sobre diversos temas de la Jefatura de Gabinete, se presentó como un éxito que «más de 30.000 contribuyentes se habían inscripto para los créditos a tasa 0%, que deben contar con tarjeta de crédito y donde se acreditarán los tres tramos mensuales del préstamo cuyo importe tiene un máximo de $ 150.000». Como explicó un ex alto mando del organismo, «si con 30.000 usuarios nuevos colapsa el sistema, entonces es muy precario». Por otra parte, ante los millones de autónomos y monotributistas en problemas que hay, 30.000 inscriptos es apenas el comienzo, un número exiguo para la situación económica que atraviesan muchos argentinos.

Las verdaderas razones del colapso informático de ayer fueron principalmente dos: mal diseño del sistema de fiscalización para los créditos, y la desinversión tecnológica que el organismo arrastra desde el 2016. La primera tuvo que ver con el sistema de consulta para acceder a los créditos a tasa 0%. «El CUIT de los posibles tomadores de préstamos se cruza con muchas variables: facturación, viajes, consumo de tarjetas de crédito, entre otros. Como esto obliga a un cruce con muchas bases de datos, la consulta se vuelve más lenta y engorrosa», explicó uno de los consultados.

Este sistema de fiscalización, que de tan celoso se transformó en lento, fue diseñado por el subdirector general de Fiscalización, Julián Ruiz, y Sandro Navello, el número 2 de la subdirección general de Recaudación. Ruiz es un contador recién llegado al organismo -el 26 de febrero último-, que en su trayectoria como contador no solía ejercer para clientes importantes, y usaba sus redes sociales para criticar el funcionamiento de la AFIP. «Un contador de barrios», dicen experimentados agentes del organismo. En tanto que Navello está debajo de José Antonio Bianchi, el subdirector general de Recaudación que a las horas de ser nombrado se tomó vacaciones en Disney, luego volvió de ese destino y fue a trabajar a pesar del riesgo de haber contraído coronavirus.

Por otra parte, más grave y difícil de solucionar -por lo menos en el corto plazo- es la desinversión tecnológica. Algunos proveedores de tecnología de la AFIP no estarían cobrando la actualización de licencias, lo que vuelve a los fallos más recurrentes. Uno de esos ejemplos es lo que ocurre con los discos de soporte físico que guardan toda la información de la AFIP. «Uno de los proveedores al cual no se les pagó desde el 2016 es Hitachi, que tenía el soporte técnico de los discos de almacenamiento», contó una fuente de la AFIP. Explicó lo siguiente: «Estuvimos con problemas hace poco porque se habían caído discos y no había back-up inmediato. Entonces hubo que bajar cintas; antes restaurar un back-up llevaba una hora y tuvimos que esperar hasta el día siguiente. Con respecto al back-up, entre 2013 y 2014 compramos equipamiento específico, que nos garantizaban 0 pérdida de datos, pero nunca se puso en funcionamiento por negligencia».

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