Política

Un fiscal destituido, una jueza que acusa, y un candidato a gobernador complicado

Destituyeron a Scapolán, pero Sandra Arroyo Salgado continua vinculando a Cristian Ritondo con el narcotráfico bonaerense.

En las últimas horas el Jurado de Enjuiciamiento de Funcionarios y Magistrados de la provincia de Buenos Aires destituyó por amplia mayoría al fiscal de San Isidro Claudio Scapolán, acusado de distintos delitos de corrupción.

Estaba suspendido de su cargo desde el 22 de diciembre de 2022, a partir de la acusación hecha ante el cuerpo por el procurador de la Corte Bonaerense, Julio Conte Grand.

En este proceso se le atribuyó haber brindado cobertura judicial, a través de ordenar procedimientos y causas, a una banda de policías y abogados que extorsionaban a narcotraficantes. Incluso, se acusó a esa organización delictiva de haber robado un cargamento de cocaína durante un procedimiento.

La denuncia había sido efectuada por la líder de la Coalición Cívica Elisa Carrió en 2016, más tarde impulsada por la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, quien en algún momento del proceso de investigación, fue apartada de la causa.

Frente a esta situación, la magistrada denunció vínculos entre asesores y gente de confianza del ex ministro de Seguridad bonaerense Cristian Ritondo y agentes policiales involucrados en el narcotráfico de la provincia de Buenos Aires.

Ahora, en declaraciones radiales y después de haber declarado como testigo en el jury contra Scapolán, Arroyo Salgado volvió a hacer foco en la figura del hoy candidato a gobernador por Juntos, al recordar que quienes pidieron su apartamiento en aquella investigación “fueron dos letrados con aceitados contactos políticos”.

En su denuncia, Arroyo Salgado hizo referencia a Marcelo D’Angelo, un ex asesor de Ritondo en su paso por el  Ministerio de Seguridad bonaerense, que además era el abogado de uno de los imputados en la causa de narcotráfico, el funcionario judicial Maximiliano Jarisch, que, a su vez, era secretario del Área Ejecutiva de Investigaciones Criminales de San Isidro, conducida por Scapolán, y había estado con prisión preventiva en el marco de esta causa aunque luego fue excarcelado por falta de mérito tras una apelación.

“Investigo, avanzo, llego a la detención al procesamiento o prisión preventiva de funcionarios policiales que debían investigar al narcotráfico pero que eran socios del narcotráfico. Y ahí me recusan esos dos letrados, uno de ellos funcionario del Ministerio de Seguridad durante la gestión de Vidal, jefe de gabinete de Ritondo y el otro de los letrados fue asesor de Monzó”, precisó la jueza.

“A los seis meses fui apartada de otra causa en la que estuve a cargo por tres años, también por parte de otro asesor de Ritondo, Marcelo Rocchetti, que me recusa en una causa de lavado de activos contra un representante de fútbol” recordó además.

Rochetti fue jefe de Gabinete de Ritondo  durante los cuatro años que estuvo a cargo del Ministerio de Seguridad bonaerense y  también fue abogado de policías y barrabravas como el conocido Rafael Di Zeo de Boca, en una causa por homicidio cuando el presidente de ese club era Daniel Angelici.

Las declaraciones de Arroyo Salgado, a las que se sumó la titular de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, hicieron que la presidenciable Patricia Bullrich prácticamente descartara a Ritondo como su candidato en la provincia de Buenos Aires aún cuando las mediciones le eran medianamente favorables y le alcanzaban para hacerle fuerza -no mucho- a Diego Santilli, frente los otros que se disputan ese lugar como Iguacel, Grindetti o De la Torre.

Consciente de la precariedad de su cercanía a Bullrich, Ritondo comenzó a agitar la posibilidad de Vidal presidente, lo que a estas horas y a juzgar por la declaraciones de la misma protagonista, esto no habría sido nada más que un ensayo fallido.

Curiosamente, en Pilar, la ritondista Adriana Cáceres sigue batallando su candidatura a intendente bajo el paraguas protector de Bullrich, absolutamente desentendida de las vicisitudes por las que atraviesa su padrino. Quizás, como la mayoría de los candidatos locales, confía en la tracción de votos desde arriba, sin reparar en los intermedios.

Habrá que ver hasta dónde podrá sostener lo que, a estas alturas, se acerca peligrosamente a convertirse en una mera ficción.

 

 

 

 

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