Provincia

El coronavirus se llevó a Jovina Luna, la hermana del soldado formoseño asesinado por Montoneros

Varias veces entrevistada por «El 1° de la Mañana», Jovina Luna murió en la ciudad de Junín esperando justicia por su hermano Hermindo, asesinado en 1975 por Montoneros durante el intento de copamiento del Regimiento de Infantería de Monte 29, en la provincia de Formosa, y autor de la recordada frase “acá no se rinde nadie”.

Era la menor de 13 hijos de un humildísimo matrimonio que vivía en un remoto paraje de Formosa, cercano a la frontera con Paraguay, y el último recuerdo que tenía de su hermano, diez años mayor, fue «un tirón de orejas que le di por su cumpleaños».

Jovina Luna venía luchando desde hace años para obtener el reconocimiento al heroísmo de los soldados de Formosa. Hasta logró que, como presidente, Mauricio Macri firmara un decreto reconociendo el derecho de los familiares de estas víctimas a cobrar una indemnización, pero el Ministerio de Defensa todavía no lo ha instrumentado. Hasta ahora y en aquel momento, el Estado sólo les reconoció unos pesos que se destinaron -completos- al entierro del conscripto.

Entretanto, los asesinos de Hermindo y sus camaradas siguen siendo honrados como víctimas en el Museo de la Memoria y sus familiares percibieron más que suculentas indemnizaciones.

El día del ataque

Ese domingo 5 de octubre de 1975, después de almorzar, los conscriptos habían jugado un partido de fútbol y se encaminaban a las duchas.

Entre ellos estaba Marcelino Torales, albañil, un chico humilde y peronista que soñaba con ser cantante como Sandro. Pero también, entre ellos, había un traidor: Luis Mayol, un santafecino que estudiaba Derecho y que era un militante montonero. Fue el que le abriría el portón de entrada a 5 camionetas con una treintena de montoneros que llegaban dispuestos, a sangre y fuego, a tomar el Regimiento.

Era la Operación Primicia, el bautismo de fuego del Ejército Montonero en pleno gobierno democrático de Isabel Perón.

Los montoneros también asesinaron a Edmundo Sosa, un joven que había cedido su franco a otro soldado porque su compañero necesitaba viajar a Clorinda para ganarse unos pesos acarreando bolsas de harina. El destino lo convirtió en una víctima del horror.

Los terroristas abatieron al sargento Víctor Zanabria que intentaba operar la radio para dar la alerta. Otro grupo asesinó a sangre fría a cinco conscriptos que dormían.

Cuando se dirigieron a otra de las cuadras donde descansaban soldados, se toparon con Hermindo Luna, que a sus 21 años hizo frente a cinco montoneros.

El joven conscripto los ve armados con sus FAL. Le gritan con furia: “Rendite, dame el arma, que la cosa no es con vos”. Luna se pone en alerta y lanza la frase en la que deja grabada todo su valor y amor por la Patria: “¡Acá no se rinde nadie, mierdas!” Afirmación de coraje e insulto a los atacantes en una sola frase que pasó a la historia.

Una ráfaga de ametralladora lo partió en dos. Cayó muerto sin soltar su fusil.

Sin embargo, su muerte no fue en vano: los disparos alertaron a sus compañeros, que hasta ese momento dormían una plácida siesta, quienes se levantaron y rápidamente lograron repeler el ataque. Los montoneros escaparon en un Boing 737 que estaba en el Regimiento, sufrieron varias bajas y solamente pudieron hacerse del avión, de 18 FAL y de un FAP.

El intenso combate de 30 minutos dejó un saldo de 24 muertos, 12 montoneros y 12 defensores del cuartel, de los cuales 10 eran conscriptos. Este era el caso de Hermindo.

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