Columnistas

Yo también tengo una historia con De Paul

Por Gastón Bivort (*)

De a poquito, y casi sin darnos cuenta, el aire se está empezando a llenar de ese olorcito a pasto y ansiedad que precede a los mundiales. Ya estamos todos acomodando las neuronas en «modo pelota». Y para entrar en clima, hace unas semanas circuló la historia de Walter, un pibe que hace delivery y que, de repente, se encontró tocándole el timbre al mismísimo Rodrigo De Paul. El socio de Messi, el carilindo que corre por todos, le bajó una propina de cien dólares, se sacó fotos y le grabó un saludo para su hijo. Walter sintió que la vida le estaba dando una palmada en el hombro, un premio a su esfuerzo.

Pero miren qué cosa rara es el destino, porque yo -que nunca lo vi a De Paul ni de lejos- también tengo una historia con él. O mejor dicho, mi valija la tiene.

Todo empezó el año pasado, cuando con la turca decidimos que la casa nos quedaba grande y que había que mudarse a una más chica. Eso implicaba, básicamente, enfrentarse a los fantasmas que uno acumula en los estantes. Decidimos vender todo. Hasta los trastos que dábamos por muertos. Y ahí nos dimos cuenta de que siempre, pero siempre, hay un roto para un descosido.

A casa empezó a caer gente con unas historias tan locas que te daban ganas de convidarles un mate y ponerte a charlar. Vino un coleccionista a buscar antigüedades, pero también apareció una piba de una cooperativa de reciclaje con un camión sin seguro y cuatro muchachos que parecían sacados de una publicidad de neumáticos Michelin. Como el camión no podía entrar al barrio, se llevaron los muebles del comedor a pulso por dos cuadras. La biblioteca la bajaron por la ventana del primer piso y los de abajo la atajaron como si fueran el Dibu Martínez sacando un penal en la final del mundo.

Aparecieron también unas chicas bien que veían «arte» donde nosotros veíamos maderas viejas, y una señora con una fuerza de gladiadora romana que se cargó un ropero al hombro para llevárselo a la madre. Lo más lindo era que después, todos nos mandaban fotos: los tablones que yo quería tirar, ahora eran «mesas de diseño» en livings ajenos. Lo que uno descarta, para otros es un tesoro.

El genio detrás de este mercadillo hogareño era Sebastián. El tipo publicaba hasta los clavos oxidados y, a
cambio de una comisión, les encontraba novio. Un león, como el vendedor de la vieja propaganda de Durax. Cuando ya no quedaba nada, Sebastián nos dice: -Che, queda el carry-on viejo del altillo.

Yo le dije que ni se gastara, que esa valijita ya no servía para nada. Pero a los dos días cae un mensaje en el
celu: -Gastón, tengo un comprador -me dice Sebas- es un muchacho que se está yendo a Ezeiza ahora mismo y necesita una valija de mano de urgencia. Pasa por la puerta de tu casa en diez minutos.

Fuimos con la turca a la puerta del barrio a esperar el taxi. Se baja un pibe joven, con toda la onda, y nos cuenta que es chef. Se iba a España, pero como tenía una escala larga en Brasil, se dio cuenta camino al aeropuerto de que necesitaba un bolso para sus cosas personales. Entró a la página de Sebastián, vio mi valijita y cantó bingo.

El pibe estaba apurado, el reloj de Ezeiza no perdona. Pero antes de cerrar la puerta del taxi, después de
pagarnos, nos tira la bomba:-Me está esperando Rodrigo De Paul en Madrid, soy su cocinero personal. En ese entonces, De Paul todavía jugaba en el Atlético de Simeone.

Nos quedamos mudos. Lo buscamos en Instagram y ahí estaba el pibe, cocinando risotto con De Paul muerto de risa al lado. Y ahí caí: mi viejo carry-on, ese que estuvo años juntando mugre y olor a encierro en un rincón del altillo, ahora iba a estar en la casa de un campeón del mundo. Pasó de estar a un paso de la basura a codearse con la élite del fútbol.

A veces, muy de vez en cuando, los objetos tienen la suerte que nos falta a nosotros. Yo no tengo la foto de Walter, ni los cien dólares de propina, ni el video para mi hijo. Pero no les mentí: yo también tengo una historia con De Paul.

 

(*) Profesor de historia, vecino de Pilar y columnista de «El 1° de la mañana»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

83 + = 90

Noticias relacionadas

Follow by Email
Twitter
YouTube
Instagram
WhatsApp