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Bajan las visualizaciones en Neura y Carajo: ¿Fatiga de relato entre los jóvenes?

Por Beto Valdez (*)

La caída en el encendido de Neura y Carajo al cierre de agosto de 2026 marca una tendencia consolidada de estancamiento, con retrocesos semanales del 12% en algunos casos, según informes de auditoras del mercado como En Directo Stream y Data Trip.

La realidad de las métricas demuestra que, al remover del análisis a los dos grandes tanques de la grilla, el resto de las programaciones cae a un piso de encendido marginal de entre 1.500 y 4.000 usuarios en vivo.

El abismo numérico entre los programas insignia y el resto de la grilla destruye la continuidad del encendido transformando la pantalla en generando un fenómeno de transferencia nula donde el espectador se retira apenas termina el contenido principal e impactando directamente en la sustentabilidad comercial.

Las planillas semanales de las auditoras del sector exponen la profunda brecha que separa a los dos polos de atracción masiva de las grillas secundarias especializadas.

En el vivo simultáneo, La Misa (El Gordo Dan) y Multiverso Fantino se mueven en un piso de 35.000 a 50.000 usuarios conectados, mientras que los otros programas promedian entre 6.000 y 9.500 espectadores, mientras que el resto de los programas no más de 2000 usuarios.

En el consumo diferido on-demand, la distancia se estira: los líderes acumulan entre 150.000 y 200.000 reproducciones totales en You Tube al cabo de una semana.

El diagnóstico del sector apunta a un quiebre en la relación con el público, indicando que “el error fue creer que el público joven buscaba ideología, cuando consumía entretenimiento contracultural”, y que al volverse “burócratas que justifican el aumento de tarifas con un gráfico de Excel, el pibe de 20 años se aburre”. Expertos del streaming coinciden en que los jóvenes “huelen la pauta oficial y el relato militante a kilómetros de distancia; por eso el vivo se les desplomó”.

Además, productores señalan que “al normalizarse la gestión, la épica del combate diario se volvió repetitiva”, lo que provocó que el espectador no militante “se saturara de la violencia discursiva y migró en masa hacia el apagón informativo o los canales de humor absurdo”.

También advierten que “Fantino retiene a un público huérfano de la radio tradicional y Dan a la infantería digital dura, pero el resto de las grillas no genera fidelidad porque carece de peso propio“.

Productores ejecutivos del medio reconocen que “el arrastre de audiencia no existe en el streaming; la gente entra a ver al Gordo Dan o a Fantino y, en el mismo segundo en que se despiden, el 85% de la audiencia cierra la pestaña de YouTube sin importar qué programa sigue”.

“Es imposible venderle un espacio a una primera marca en los programas secundarios porque el costo por mil impresiones es altísimo para el nivel real de visualizaciones en vivo”, cuentan en el mundo de la publicidad digital.

Finalmente, programadores del sector concluyen que “la falta de marcas privadas tradicionales no es solo por la violencia discursiva o los exabruptos que ahuyentan sponsors, sino por pura matemática comercial: las empresas prefieren poner la plata en canales donde el encendido es parejo durante diez horas seguidas y no en señales que viven de dos respiradores artificiales”.

 

(*) Periodista político y de investigación

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